jueves, 16 de junio de 2022

26º Maratón Alpino Madrileño. Un MAM como los de antes.

Son las 13:30 aproximadamente y me queda apenas un km para llegar al Puerto de Navacerrada. Hace unos minutos una corredora de azul me ha pasado como una exhalación, y aunque no dejo de correr, cada vez la veo más lejos. Eso demuestra que mi ritmo ya no es rápido. Piso el asfalto del puerto. Me dirijo hacia el paso de peatones y distingo a mi perro Pipo al lado de mi mujer. De repente escucho unas voces familiares con su acento peculiar. Enfoco hacia ellas y me encuentro con mis amigos Rafa y Cristina, de Córdoba, que por sorpresa se han presentado allí volviendo de Santander después de haber hecho el día antes los 100km en ruta. No me lo espero. Me sorprendo. Me emociono..... correr me encanta. Si es con buenas sensaciones aún más. Pero, si me gusta este deporte es por momentos como estos. Momentos que afortunadamente he podido vivir repetidamente en m vida. Unas veces sorprendido. Otras sorprendiendo y que llenan de AMISTAD mi vida.

Dicho esto, empezaré diciento que estoy contento. Este MAM recobró su esencia. Como comenté en mi entrada anterior, cuanto más se acerque el kilometraje a su estandar oficial de los 42k que son un maratón, mejor para todos. Corredores, acompañantes, organización, voluntarios y Parque Nacional. Tan vital este último en el presente y el futuro de nuestra prueba. Espero que sean conscientes y que en la próxima edición decidan "limar" algún kilómetro más. Que se puede, sin variar apenas algo del actual recorrido.

En este formato tienes una prueba exigente, con un continuo sube y baja de desniveles pronunciados. Siempre superiores mínimo a los 500 mts. No tenemos Cabezas. Pero el regreso de los 7 picos es un acierto. Aunque esa larga subida y la zona técnica supongan un buen puñado de minutos y desgaste posterior. Mantiene la subida a bola por la Segoviana (que yo llevaría directamente al noruego sin llegar al pluviómetro, como en las primeras ediciones). Sus lomas toboganeras de bajada a Cotos. Peñalara la reina imponente de nuestra Sierra. La vuelta  rápida a Cotos y ese noruego de vuelta a Bola que te deja media estocada en sus 200 metros finales de desnivel. Cuando giras sendero a izquierdas y subida a derechas hacia la empalizada rota. Cuantos corredores maldiciendo en ese punto. Cuantos parando a tomar aire. Estoy seguro que el punto más "odiado" de la carrera.

Con todo esto. El domingo, con una participación  afortunadamente numerosa, donde prácticamente se cubrieron las inscripciones y con un gran nivel en las categorías femenina y masculina pudimos disfrutar de una gran carrera y un buen espectáculo deportivo. Gracias a Dios la meteorologia nos respetó y dentro de las temperaturas calurosas que tenemos, una capa de nubes y la brisa hizo que fuera realmente soportable. La salud de todos nosotr@s lo agradeció.

Personalmente terminé satisfecho y orgulloso.

Llegaba en un buen estado de forma. Este año he entrenado algo más y algo mejor. Los años no pasan en balde, pero sobrellevando las molestias crónicas y con la ilusión de SIEMPRE pude llegar a la cita con un moderado optimismo. Aparte además, la motivación extra que me dió la presencia dos semanas antes en Zegama como corredor escoba. Donde vivir de nuevo aquel ambiente y espectáculo fue un chute de fuerzas extra. Zegama significa mucho para mí.

De acuerdo a los tiempos del año pasado y teniendo en cuenta el recorte del tramo de la barranca este año me hice una "chuletilla" de cálculo de tiempos en los distintos puntos que llevaba encima. La idea era  6h45'. Así que iba con las pilas puestas y con las ganas de hacerlo bien si la suerte acompañaba.

Salí moderadamente tranquilo pero sin dormirme. Ya no puedo correr cuesta arriba como antes, pero mi paso montañero sigue siendo rápido, ágil y eficaz. En estos tramos gano más posiciones de las que pierdo. Ya en el puerto, viniendo de 7 picos llevaba 5' de mejora sobre el tiempo base previsto. Sin arriesgar nada en las bajadas donde también he perdido agilidad.

La Segoviana al tran tran acoplandome al ritmo de los compañeros eventuales del momento. En Bola subidón con los ánimos de los Locos del Cerro y Agoteam. La bajada a Cotos se me hizo muy rápida sin volverme loco y cuando quise darme cuenta, estaba en Cotos.

En este punto la cara amarga del deporte, cuando un compañero decide abandonar porque las sensaciones no acompañan ese día. Me sabe mal no haber sido capaz de encontrar el resorte que le emujara a seguir un poquito más. Como le dije, a cubrir el bucle de Peñalara juntos y esperar. Pero, cuando vas enchufado tus mecanismos de carrera son autómatas y priorizas cada miinuto. ¡Animo Lucas, pronto te tomas revancha!. 

Así es el deporte y la suerte. 24 horas antes otros dos amigos, Raúl y Cristina Santurino no podía tomar la salida por problemas de salud en el último momento. Algo que siempre tengo presente cada año y que hay que aceptar.

Y apenas media hora después me cruzaba con la otra cara de la moneda. Sara (nuestra tapada en categoría femenina) colocada como lider de la prueba en el cruce de Dos Hermanas acompañada de otras dos corredoras. Las tres se disputarían la carrera en la bajada final desde Bola , dando un gran espéctaculo y transmitiendo un buen rollo entre ellas muy de agradecer. En su primer MAM logró hacer un gran segundo puesto.

Durante las 24 horas anteriores a la carrera estuve dando mil vueltas a la opcion de llevar mochila o no. La hidratación me preocupaba. Así que esa noche corrí dos maratones. Con y sin mochila. Finalmente me "arriesgue" a correr sin ella. Me agobia y me hace sudar más. Quería ir ágil y decidí que la hidratación va más en lo estricto que seas con la ingestión de líquidos que con el acarreo de mayor o menor cantidad de líquido. Bebiendo bien en los avituallamientos y llevando un softflash entre ellos podría servir. Afortunadamente el día ayudó además y acerté. 

En la subida a Peñalara, sin ningún alarde conseguí limar otros 5' al tiempo previsto. En la bajada en cambio perdí apenas dos. En cualquier caso estaba en el segundo paso por Cotos con 20' de adelanto sobre el tiempo base previsto. Entraba en la posibilidad de acercarme a las 6h15' de seguir en esa línea.

Los primeros metros de regreso por el noruego no fueron mal. Buen ritmo caminando. Adelantando alguna posición aún. Pero en las zonas corribles de este tramo. Esas de los toboganes entre loma y loma, las piernas ya solo me permiten algunos metros de trotes para volver a echarme a andar. Aquí ya si que empiezan a pasarme corredores que son capaces de correr un poco más en los tramos menos duros.Con todo conseguí llegar al control de Bola a las 13:13 cuando la previsión era de 13:35. Ningún nervio. Todo positivo. Quedaba la bajada y aún a malas.....

En el 2012, diez años antes terminé esta carrera en 6:10'. Evidentemente con su recorrido de entonces. Que no digo que sea ni peor ni mejor, porque lo que te quitan unos tramos entonces te lo daban otros. Son carreras diferentes pero la distancia y desnivel se mantienen. Así que se pueden equiparar. Con esto quiero decir que 10 años, a partir de una edad, se notan. Vaya si se notan. Y sinceramente, verme capaz hoy en día, 10 años después, de hacer 20' más lo considero un logro, un éxito. Me enorgullece y he de reconocer que me da un puntito de subidón al ego. Quizá porque justamente con este paso del tiempo eres más consciente de lo que cuesta. De la suerte que tengo año tras año. Y de que nada es para siempre. Así que es inevitable vivir el momento. Hay que hacerlo.

La bajada a Cercedilla, sobradamente conocida. Me hubiera gustado bajar por el calvario como estaba previsto, mucho más fácil y rápido a estas alturas de carrera en lugar de la otra vertiente del valle con sus tramos más tecnicos, pasos del arroyo del puerto y toboganes....pero es lo que había. Igual que el paso por la ladera del embalse con sus helechos y su calor. Al menos este año la llegada se hacía como en las primeras ediciones de cercedilla atravesando varias praderas hasta desembocar en las cercanías del polideportivo.

En la bajada pené más de lo esperado. Trotaba pero a ritmo cansino y no conseguía engancharme a ninguno de los grupos que me iban adelantando. Entré en una plácida complacencia del que se sabe con el deber cumplido sobradamente. Quizá faltó esa ambición más de juventud, de pelear por unos minutos menos. Por bajar de un tiempo X que estaba al alcance. Pero claro. Es fácil verlo ahora desde casa y la realidad es que la juventud marchó.Al final 6 horas 31' que me supieron a gloria.

Entré en meta mirando al cielo. Con mi mujer,  mi compi de trabajo y su familia, mis amigos cordobeses, familiares de otros corredores....una gozada. ¡Mil gracias!. No hay palabras para describir lo afortunado que uno se siente en esos momentos.

Apenas 13' después entró el otro compañero que tomó la salida, Daniel en su primer MAM, que supo gestionar estupendamente por lo que vi en los tramos que coincidimos.

Finalmente quiero terminar esta crónica del 26º Maratón Alpino Madrileño rindiendo un merecido homenaje a nuestro compañero Megasuperviviente fallecido, José Luis de Santos. Nuestros dorsales llevaban impreso su rostro con esa gorra amarilla de mega y estuvo muy presente durante todo el fin de semana en nuestra memoria.

Gracias a la organización y los voluntarios por su esfuerzo, trabajo y dedicación. Estoy seguro que el año próximo el MAM será un poquito mejor aún que este en todos los sentidos. Y se volverán a agotar los dosrsales. Porque hay muchos maratones pero Maratón Alpino Madrileño solo hay uno. Quizá no sea el mejor en nada. Pero es el origen de muchos otros. Es único y tiene personalidad propia. 

Y si nada se tuerce nos veremos en el 2023 para volver a intentarlo y si se llega bien y se puede, otra vez a darlo todo.Seguir disfrutando.

Foto de Claudio Luna.

 



martes, 7 de junio de 2022

MAM 2022. Vuelta a los orígenes.

26 ª Edición del Maratón Alpino Madrileño. Esa cita anual con el granito y el Sol. Con el pueblo de Cercedilla. Con las antenas de la Bola del Mundo. De la sal reseca en la cara y en las piernas al terminar. De esa Loma del Noruego agradable a la ida, extenuante a la vuelta. Peñalara majestuosa e imponente.

Una edición apetecible. Con el regreso al espíritu del maratón. A los inicios. A esa distancia próxima de 42 km que mide, evalúa y sentencia a todo corredor de fondo. El MAM no tiene porqué ser una Ultra más. Es lo que es. Un maratón por su distancia. Alpino por su altitud, sus piedras, su ausencia de sombra en gran parte del recorrido. Con sus tramos corribles y sus tramos técnicos. Se echa de menos Cabezas de Hierro. Pero en su esencia, con este recorrido se mantiene lo suficientemente exigente como para vaciarte y llegar al límite. Sin ahondar en el agotamiento de esos km extras de estos años atrás. 

Algo que supondrá un buen puñado de minutos menos para cada corredor. Algo que hará que llegemos todos antes. Más contentos y con más ganas de volver. Abrazaremos antes a nuestros seres queridos. Comentaremos antes la carrera con amigos y voluntarios. Beberemos antes esa merecida cerveza fresca en meta o cualquier terraza de Cercedilla.

El Maratón Alpino Madrileño tiene sabor vintage, cierto. Sí, tiene muchos y buenos rivales que le han adelantado en las preferencias de la mayoría de corredores. Pero es auténtico. Merece el respeto y el reconocimiento  hacia el pionero que un día abrió huella. No lo dudes. Ser Superviviente de su duro recorrido el segundo domingo de junio de cualquier año, merece la pena. Es descubrir los orígenes para los neófitos. Volver a las raices en el caso de los veteranos.

Te lo dice alguien que lo conoce bien. Alguien que piensa que merece la pena conservar carreras como esta. Nuestros orígenes. Alguien que lleva años invitando a quienes quieren escucharle a descubrir estos viejos rincones del Guadarrama. Alguien consciente de que siempre hay un final. Alguien que se resiste a rendirse. Alguien que no se cansa y que mantiene la ilusión cada día. Mientras se pueda.

Se corre de mil maneras. Con las piernas, el corazón y la mente. Hay mil carreras dentro de cada carrera. Y miles de metas cruzadas cada día. Porque cada uno tenemos un objetivo propio. Una manera de sentir. Por eso correr forma parte de mi vida desde hace tantos años que a veces pierdo la cuenta. Todos somos ganadores por intentarlo cuando tomamos la salida y afortunados cuando cruzamos la meta.

Por eso, os invito a disfrutar de este próximo MAM. Cada cual en la medida de sus posibilidades, pero todos con el mismo espíritu de superación.Con el mismo mérito, esfuerzo y valor.

Amigos. Os veo el domingo.

Larga vida al Maratón Alpino Madrileño.






domingo, 12 de septiembre de 2021

Mis 100 Millas....el antes

Dentro de una semana, si Dios quiere, a estas horas estaré en Robledo rendido en el sofá, pensando en coger la cama con ganas buscando un sueño reparador que me sane y me conforte. Con cientos de imágenes frescas en mi retina. Con un sinfín de emociones en mi interior tras haber afrontado esos 175 km asturianos.

En estos momentos desconozco el resultado. Hasta dónde llegaré o cómo será el camino. Lo que sí sé, es como he llegado hasta aquí. A verme ante un reto que hace unos pocos meses ni me había planteado.

Y creo que todo empezó hace unos años con aquellas primera edición de las 100 Millas del Genal, hoy por cierto pasando unos durísimos momentos por culpa de la insensated de unos desalmados que prenden fuego al monte. Todo mi apoyo y solidaridad.

Aquella noche en la que mi amiga Cristina arrancó su primera aventura en esta distancia yo iba en su mochila. Durante unas semanas estuvo en mi cabeza la posibilidad de compartir aquella aventura. Finalmente no pudo ser. Pero aunque desde la distancia, la viví con plena intensidad. Cada avituallamiento. Cada km.

Quedó pendiente una carrera juntos. Algo que desde aquel GTP donde nos conocimos siempre estuvo en el aire. Y ha sido ahora. En Asturias. Sobre la distancia que ella eligió, estas 100 Millas Por Dónde Camina el Oso,  el momento y el lugar donde si nada se tuerce veremos cumplida aquella idea.

Por mucho que calculé fue imposible acertar la forma de coincidir con ella el máximo posible de km saliendo desde cualquiera de las otras dsitancias que se celebran. Así que tocó asumir que lo mejor era salir juntos .....acompañarla hasta donde logre llegar.

A partir de aquí entrenar lo mejor que pude. Siendo consciente de que los años y las articulaciones no me permiten ni los ritmos de otros tiempos ni los kilometrajes probablemente necesarios. No había otra que buscar el más por menos. Distancias más largas de las habituales, a unos ritmos asumibles y con unos descansos mínimos que me permitieran recuperar entre cada uno de los entrenamientos.

Estoy seguro que llego corto de kilómetros y con las molestias de siempre en las piernas, pero no peor que en otras ocasiones y al menos con unos cuantas sesiones provechosas en el zurrón. Desde el comienzo he tenido claro que corto de forma llegado el momento, se puede tirar de coraje para terminar. Lesionado o renqueante no hay nada que hacer.

Dicho esto, sé que cuento con el bagaje de mis anteriores ultras. Las experiencias vividas. Las de triste final y las de disfrute y consecución de objetivos. Las de subidón y las de sabor amargo.

Soy consciente de que llegará el momento que me sienta vacio. Que más de una, dos o tres veces estaré tentado de arrojar la toalla y rendirme. Sólo hay una salida "Cabeza Fria". Cabeza fría para asumir cuando la cabezonería no debe anteponerse a la salud. Cabeza fría para plantearme que si no hay problemas de salud siempre se puede dar un pasito más y que la paciencia es un gran aliado.

Cuando esté en esa situación, que llegará. Sin fuerzas y cansado, tocará pensar en todos aquellos que quiero. Mi familia (a quienes tanto debo) y amigos. Aquellos que por desgracia ya no están, pero que siguen presentes en mi vida. Que por ellos perece la pena levantarse y continuar. Que no hemos llegado hasta allí para rendirnos fácilmente. No sin plantear batalla. No sin darlo todo.

Sus mensajes y su apoyo serán cruciales. Pero no me cabe duda que tendra que ser mi fuerza interior la que incline la balanza. La magnitud del deseo. La ilusión. La determinación, las únicas que logren vencer los malos momentos y sacarme de los agujeros negros del pesimismo y el desánimo.

Ahora toca descansar todo lo posible. Descansar y alimentarse bien. Buscar la motivación necesaria y alcanzar un mínimo de autoconfianza para afrontar lo que se viene encima. Y confiar en la amistad como motor principal que nos conduzca al éxito.

Pero todo esto, ahora, es especular. El desenlace, en una semana. 





domingo, 13 de junio de 2021

Vuelta a la aventura e ilusión.

Hace 24 años, Un 8 de Junio participé junto con mi amigo Estaire en la primera edición del Maratón Alpino Madrileño.

Decir que parece que fue ayer, sería un topicazo. No lo parece. El tiempo pasa y se nota. Cuanto más mayor te haces, la mochila pesa más.

Pero sí puedo afirmar que lo recuerdo perfectamente. Para nosotros, venidos del asfalto. De las medias maratones de Moratalaz. Del trofeo Akiles o Canillejas y del Maratón Popular de Madrid tras varias ediciones aquello surgió como un reto. Una aventura que afrontamos con ilusión.

Tener a nuestra "disposición" algunas de las cumbres del Guadarrama. Por donde habíamos pateado de adolescentes era una motivación suficiente. Un lujo que debíamos aprovechar.

Recuerdo que aquella edición la preparamos en la Casa de Campo. Nuestra base de entrenamientos. El cerro Garabitas, las Tapias y cualquier subida de este pulmón de Madrid fueron recorridos con afán aquellas semanas previas.

El resultado: casi 8 horas en las que corrimos poco, anduvimos mucho y en la que conseguimos llegar juntos a meta. SOBREVIVIR.  Los días posteriores bajar las escaleras de casa o los escalones del autobús eran una especie de tortura inquisitorial que no se nos olvidará jamás.

Pero en mi caso, el veneno había sido inoculado. A partir de aquel momento repetí y repetí ..... y repetí... Así hasta hoy. Vinieron los tiempos de las mejoras, de la superación. En la preparación. En el equipamiento. En la estrategia. Así durante varios años. Hasta que, como en toda montaña rusa, se llega a la cima de tu recorrido y, a partir de ese momento llegan las curvas, los subes y bajas. El discurrir en descenso irremediable hacia el final.

Pero si sigues mirándote al espejo y te ves con ganas. Si aún te reconoces inquieto. Si albergas el sentimiento de aventura. La ilusión de vivir cada oportunidad, hay que salir y probar. Siempre hay que intentarlo.

El Maratón Alpino Madrileño es un desafío considerable, de envergadura. Pero es también un clásico. Parte de la historia de nuestras carreras. Una superviviente de este mundo del Trail. Tiene sabor vintage. Tiene solera. Prestigio y tiene el poso de los pioneros de este mundillo. Merece la pena pasar a formar parte de el.

Así que, mira en tu interior. Si tienes espíritu de aventura. Si mantienes la ilusión por lo que haces. Si te gusta correr. Si te gusta la montaña. Tanto si llevas poco tiempo en este mundo. Como si estás de vuelta de todo. No lo dudes, participa. SOBREVIVE, o al menos inténtalo. No pierdas la oportunidad. Como muchos lo hicimos anteriormente.

Porque como la vida no deja de recordarnos, más en estos últimos tiempos, nunca sabes cuando será la última.



martes, 2 de marzo de 2021

Todo esto y nada.

Granito. Del Guadarrama. Duro y resistente. Ese que al roce desgarra la piel y al golpeo castiga tendones y huesos. Tan presente en mi vida desde hace años. Con sus espectaculares paisajes y sus terrorificos instantes cuando en condiciones difíciles parece cobrar vida bajo mis pies.

Somos frágiles. Somos sangre y músculo. También sueños y anhelos. Miedos y risas. Esperanza.

Y sin darnos cuenta se nos pasa el tiempo y se nos van caducando las pertenencias de nuestra mochila. De repente las cosas llevan otra velocidad. Nos cuesta más llevar el ritmo. Empezamos a llegar tarde. A ser lentos.

Pero como el granito asistimos al discurrir de cada día. Y como el granito nos resistimos a dejar que la erosión nos derrumbre. No tan fácil. No tan rápido como ella quisiera. Hasta que llegue el momento,  y quebremos, como los viejos rockeros, con la ronca voz y el rostro ajado. Pero seguimos en la brecha.





 

lunes, 5 de octubre de 2020

La recta final.

Esa que necesariamente llega algún día. La que nos presenta la ansiada meta al fondo. La que aglutina esa mezcla de sentimientos, del placer del objetivo alcanzado, de la melancolía del final del sueño ansiado. Esa, con el inexorable paso de los años va asomando. Se vislumbra.

Y como digo, supone una almalgama de sensaciones. La suma de recuerdos. Con sus triunfos y sus fracasos. La de los sueños, o quizá ya sólo deseos pendientes. Y también la de los miedos ante la inevitable proximidad de ese final. 

No puedo quejarme. Apenas tuve pausas. Disfruté de los exigentes ascensos que te cargan de dudas y temores, pero que que hacen que el sabor de la cumbre sea pleno si eres capaz de vencer sus porcentajes, de vencer tus miedos y temores. De sobreponer tu fe y determinación a las dificultades.

Gozé de los vertiginosos descensos, unas veces alocados y veloces. Otras controlados y prudentes. Sabiendo otorgar la pausa necesaria a cada zancada, anticipando la siguiente pisada. Adivinando el siguiente obstáculo. Aunque siempre alguna caida es inevitable, nunca logró detenerme. Me levanté y siempre seguí.

No quiero rendirme. Aún he de seguir recorriendo mi senda y quien sabe si probar cosas nuevas. Desde la esperiencia y la mesura. Sin alardes. Porque ya no tengo prisa en cruzar la meta. Porque estoy en la recta final y la verdad, no me urge el alcanzarla.

domingo, 20 de septiembre de 2020

El camino sin tí.

Es difícil. Es dificil caminar, recorrer cualquier tramo del camino, sin recordarte en cada zancada. Sin extrañar tu ausencia. Sin llorarla. Sin sentirla. Cuesta avanzar pero me niego a detenerme. Sé que tú lo entiendes.

Aprendí tanto de la actitud, de como enfrentarse a los monstruos reales. De valorar las cosas realmente importantes. Del sentido de la vida. Que no puedo permitirme el lujo de despreciar cada minuto y poder sentir cada uno de esos pasos que doy como el humilde homenaje que mereces.

No hay paso que de sin tu compañía. Mirada al horizonte que no comparta contigo. Paisaje que no te describa en susurros. Bocanada de aire que no sienta común.  Amanecer que no te regale. Puesta de Sol que no me traiga tu recuerdo.

El camino está ahí. Yo sigo mi camino. Pero tú estás conmigo. Siempre.



lunes, 7 de septiembre de 2020

Cuando menos es mas.

Parece una contradicción. Un sin sentido. Pero pasa que muchas veces, nos esforzamos en llegar más lejos, a más gente, ansiamos alcanzar nuesrtra máxima capacidad física, anímica, mental.... nuestras metas e ilusiones y pasa que con el foco en los grandes objetivos dejamos de prestar atención a los pequeños detalles. Y toca dar un paso atrás.

Me equivoqué. Quise pensar que ampliar mi horizonte con la ilusión de nuevos proyectos donde compartir mi pasión por este mundo del correr con otras personas nos enriquecería a todos. A mí el primero. Ampliando el abanico de posibilidades y personas con quien disfrutar y compartir. 

Con errores propios. Pero el caso es que olvidé que el género humano es clasista, gregario y Tribal. El Clan es el Clan y está pot encima de todo y todos.  No admite versos libres. Posicionarte de un lado es excluirte del otro. Sin piedad.

Dónde yo veía ilusiones, poco a poco fui descubirendo realidades. En un continuo desgaste. Lo he pasado mal.

Así pues, llegó el momento en que no pude continuar en esta situación. La respuesta era sencilla. Volver a los inicios. Ser uno mismo. Prestar la atención debida a los pequeños detalles. Cuando no se necesita tanto para sentirse bien. Cuando lo importante es la paz interior. Sin reproches ni rencores. Cuando bastan dos o tres  amigos, de verdad. Cuando menos es más y basta lo que cada día nos trae. Sin esperar nada. Sin grandes pretensiones. Cuidar a quienes nos cuidan.

Como titula este espacio, amistad y atletismo fueron siempre de la mano. Cada cara de la moneda fue una puerta de entrada para la otra. El día que el atletismo me hizo perder amigos ese camino dejó de tener sentido para mi.

Sólo concivo esto desde la doble A. Como la sientan e interpreten otros lo respeto, pero no es mi problema. Lo que importa es como la viva yo. Y aunque mi camino cada día sea más corto y más lento, no admito que tenga que ser menos pleno. No en la parte que dependa de mí. 

No nos rendimos. No me rindo. Aún quedan zancadas que dar.





lunes, 6 de julio de 2020

XXIV Maratón Alpino Madrileño. De la necesidad virtud.

2020 será un año gris, oscuro, maldito incluso para muchos, por distintas y diversas circunstancias.
Contra la adversidad solo queda resistir. Resistir y perdurar. Por nosotros y por quienes nos han abandonado.
Así que, en un año tan particular. En una situación tan particular. Toca reinventarse y hacer de la necesidad una virtud. 
Y el Maratón Alpino Madrileño dió un paso en esa dirección. La opción de ofrecer a todos aquellos que lo desearan,  la oportunidad de realizar el recorrido en modalidad "Open", fue una novedad en el mundillo y una decisión original. Una acertada manera de sobrevvivir.
Así que, con la baja forma obligada por el confinamiento, más algunos problemillas de salud, la idea inicial era la de afrontarlo en los meses de septiembre u octubre. Pero poco a poco se fue abriendo en mi cabeza la idea de abordarlo antes de las vacaciones de verano. La época estival es sinónimo de calor y relajación. Handicap ambos para mi posible estado de forma. Tener que comenzar en septiembre con la presión del reto y la incertidumbre de como evolucionará la situación social y laboral en el contexto actual me animaron a intentarlo.
Así que, con dos domingos específicos de 30 y 24 km por la zona de la carrera terminé de convercerme y motivarme para afrontar este MAM 2020.
Finalmente conté con la colaboración y compañía de dos buenos amigos. Ellos darían el "certificado de seguridad" necesario a mi familia.
Finalmente este pasado domingo, tercer domingo del ciclo, arrancamos el reto del MAM 2020 junto al Polideportivo de Cercedilla poco antes de las 12 de la noche. Si era esta una edición distinta, también quería que lo fueran los paisajes y la forma de afrontarlo. Era una oportunidad única y quien sabe si irrepetible de cambiar las luces del reflejo en el granito por las sombras de las rocas y las ramas de los árboles. La luna llena y la ausencia de calor respaldaban la decisión.
Con buen ánimo y toda la tranquilidad del mundo, ya que el único propósito era disfrutar la experiencia nos pusimos en marcha. No había necesidad de correr demasiado o correríamos el riesgo de que ningún local nos pudiera servir un merecido desayuno por la mañana.
A partir de Camorritos, una vez metidos en el pinar, la mosquitería en general se alborotó con la luz de nuestros frontales y a ratos hubimos de usar las manos para poder ver bien y evitar atragantarnos de proteinas demasiado pronto jeje. Esta situación fue intermitente en la subida a siete picos, claro que, conforme ganábamos altitud la presencia de bichejos iba disminuyendo.
Siete Picos de noche tiene su encanto. No voy a descubrir nada ya que es una ruta muy frecuentada por los corremontes habituales de la zona. Nunca decepciona y tiene su magia y su miga.
Nos plantamos en el Puerto antes de lo que esperábamos y nos fuimos a por la Loma del Noruego, por esa subida tan de nuestro MAM y que no es tan conocida. Alguna duda en el seguimiento del track en alguna de las lomas que se enriscaba y sin problemas estábamos en las praderas previas a Cotos.
En este punto habíamos dejado un coche de apoyo y rescate para posibles imprevistos. Como íbamos bien de agua y alimentos cogimos un poco de aire,  agua de a fuente y nos fuimos a por el coloso de la jornada y de nuestra Sierra, Peñalara. Durante la subida no dejamos de observar luces de frontales por todas partes. Cuerda Larga, Peñalara, Bola, Siete Picos... La actividad era plena en la noche como bien nos habia demostrado la cantidad de vehículos estacionados en los aparcamientos de ambos puertos. La temperatura muy agradable. Sin apenas aire.
Así en ese continuo curveo fuimos ascendiendo y cruzándonos con gente que descendía hasta llegar a Dos Hermanas y afrontar ese largo y tendido ascenso que conduce a los últimos metros escalonados que custodian nuestra techo serrano. Fotos de rigor para la organización sin hacer mucho ruido para no molestar a quienes vivaqueavan y de regreso por el mismo camino. Nuevamente cruce con varias personas que ascendían alumbrados por la luz de la luna para presentarnos en Cotos y esta vez sí, aprovechar el coche para tomar refresco y comer más pausadamente.
Cuando arrancamos hacia la loma del Noruego de vuelta, serían las 4;50 am aproximadamente. En menos de una hora  empezaría a amanecer. Este fue un momento espectacular. De repente noto que el suelo ante mi ya no es oscuro, me giro y a mis espaldas una banda naranja flota por encima de la silueta montañosa del horizonte, con el embalse del Lozoya a sus pies. Durante un rato avanzábamos hacia las antenas de Guarramillas, con la luna plena a su derecha y un precioso amanecer que va ganando luz a nuestras espaldas. Para recordar y repetir, desde luego.
Otra etapa vencida. Apagamos los frontales. La noche, como las dificultades hay que vencerla con paciencia y esperanza. Con la luz todo se ve de otra manera. Siempre sale el Sol como nos recuerda la canción.
Ponermos rumbo al Piornal, Maliciosa se adivina a tope de gente y nos vamos a por esa bajada que nos gusta tan poco y que desemboca en la Fuente de las Campanillas. Llegamos sin cotratiempos, que es el objetivo y reponemos fuerzas y saciamos sed con agua fresca. Nos queda la última subida que cuando las fuerzas fallan se hace muy muy larga aunque no lo sea tanto. Una vez más pasito a pasito hacia arriba. Cada uno a su ritmo para reagruparnos una vez más arriba. Así nadie se siente agobiado. Así lo hemos pactado y así lo hemos afrontado en cada uno de los tramos más delicados por desnivel o técnica. 
Con tranquilidad, disfrutando el momento, con la confianza de que ya está lo más dificil nos dirigimos al Puerto. Un grupo de amigos nos sorprende. Han aprovechado para entrenar por la zona intentando coincidir  y  hubo suerte. Intercambio de ánimos y para Cercedilla que ya hay ganas.
De la bajada que voy a decir que no sepais.... que se hace muy larga cuando llevas 40 km en las patas comparado con los días de entrenamiento. Pero, conocida por tantas y tantas veces, no vamos a ponernos nerviosos al final. A chapotear en cada paso del arroyo.
Y así, cuando queremos darnos cuenta, dejando atrás la zona de los antiguos campamentos y el embalse de Navalmedio estamos bajando esa rota y deteriorada cuesta con las marcas del GR que es una pena que no esté mejor cuidada y  que lleva a las primeras calles del pueblo y de ahí, en apenas unos metros, nuevamente al Polideportivo de Cercedilla para ahora sí. Alcanzar el reto y felicitarnos por ello.
Quiero dar las gracias a mis dos compañeros de viaje que no dudaron ni un instante en ponerse a mi disposición para acomparñarme y cuidarme. 
Carlos Ortega, que fue sobrado y casi avitualla y sigue otro rato para seguir preparando el GTP.
Manuel Trigo, que con un corazón y unos arrestos enormes supo vencer las tentaciones y sobreponerse a cada momento de duda.
Yermi, te debo una meta. Pero de momento baste este homenaje. Te echo mucho de menos.
Gracias a tod@s por vuestros ánimos y apoyo.







viernes, 1 de junio de 2018

CARTA ABIERTA A UN@ FUTUR@ SUPERVIVIENTE DEL MAM.



Hola amig@. Es probable que a pocas horas de afrontar este reto que te has marcado desde hace tiempo en tu agenda las dudas y los nervios te asalten.
Inevitablemente vas a tener que convivir con ellos hasta el próximo domingo cuando el pistoletazo de salida tenga lugar pero, ¿acaso no forma parte de lo maravilloso que es sentirse viv@?.
Seguro que has entrenado mucho, o lo que has podido. Aunque ente tú y yo, siempre parezca poco desnivel, posos kms, poco terreno técnico… ¡qué importa!. Lo fundamental son tu cabeza y tu corazón. La primera para gestionar la carrera, el segundo para disfrutarlo y sufrirlo apasionadamente.
Porque el MAM ya es Ultradistancia, va más allá de los 42 míticos kilómetros y eso significa que vas a pasar por momentos de euforia, emoción, crisis y superación personal. No quieras terminar demasiado pronto, saborea cada km, cada compañer@ de viaje, cada puesto de avituallamiento, siempre habrá tiempo de ser ligero y te aseguro que poder serlo al final es un alivio cuando sólo piensas en llegar.
Ni te enterarás de la subida hasta el puerto de Navacerrada, Bola estará al alcance de la mano, la loma del Noruego te emboscará con piedras que agarran la puntera de tus zapatillas, pero Cotos aparecerá como un oasis. Subes a Peñalara zigzagueando y a partir de Dos Hermanas falta un poco el aire. Bajada ligera de regreso, cuídate los tobillos. De nuevo Cotos, parece que esto marcha. Comienza el calor y la humedad por los senderos. Base de Cabezas, que pequeños somos cuando miramos hacia arriba. Unos locos allí arriba gritan animando. Parece que no llego, paciencia, no queda otra. Pasito a pasito, bocanada a bocanada de aire. Cima. Te aconsejo que te tomes 15 segundos y mires de dónde vienes. Lo has hecho tú, ¡vamos!. Valdemartín, piernas cansadas y torpes para tanta piedra enterrada, vamos que ya llega Bola y la bajada al puerto de nuevo. Fuerzas extras en el avituallamiento y especialmente gracias a los ánimos de algún familiar o amigo. Ahora sí, ya sólo queda bajar, dejarse caer, ahora vienen muy bien todas esas miguitas de fuerzas guardadas para ser constantes en el ritmo, para que los km no se hagan demasiado largos, para ir pasando arroyos y helechos. Para dejar el embalse de Navalmedio a nuestro lado y escuchar el sonido de la megafonía de meta, del pueblo, para empezar a emocionarnos y decirnos “¡¡¡siiiii!!!” para nuestros adentros. Que lo vamos a conseguir y que seremos un@ Superviviente del Maratón Alpino Madrileño. Esa querida y veterana carrera de montaña de nuestro país que merece la pena vivir al menos una vez en la vida si eres corredor de Trail.
Y, si durante esta experiencia tienes en algún momento la oportunidad de compartir metros con alguno de esos empecinados que llaman “megasupervivientes” arrímate bien a ellos si puedes, porque son garantía de meta.
PD. Con todo mi cariño y admiración a mis compañeros Megasupervivientes. Quien como ellos mira atrás y sabe la de km, emociones, lágrimas y sonrisas. Dificultades, personas que están y estuvieron, viejos y nuevos compañeros. En definitiva, lo difícil que es llegar hasta aquí, valora profundamente ese esfuerzo y siente sincera emoción de ser uno más de ellos. Gracias.


viernes, 2 de febrero de 2018

¿Se acabó?

Difícil retomar el pulso a este espacio tras una prolongada ausencia. Complicado exponer los motivos de la misma. Seguramente no sea ese el camino. Hagámoslo entonces sencillo. Al menos vamos a intentarlo...
Este corazón que impulsa la vitalidad necesaria a tendones y músculos para que pulsen estas teclas. Esta mente que intenta sintetizar los pensamientos y las ideas son hoy, como no podía ser de otra manera un poco más veteranos y están algo más cansados.
El paisaje cuando miro hacia atrás es cada vez más vasto y lejano. El camino recorrido mayor. La melancolía creciente. Quedan más y más atrás personas, sentimientos, recuerdos... argamasa todo ello en mi memoria. 
¿Es quizá el momento de replantearse las cosas?. Cuando la inercia es la que muchas veces te impulsa. Cuando el sabor de la competición no se añora. Cuando el comienzo de cada sesión es siempre dificil y está acompañado de treinta segundos de parada a poco de empezar, que te plantea si seguir o dar la vuelta.... no se trata de RENDIRSE. De momento no está en mis planes. Pero nada es ETERNO. Sólo reflexionar si es una racha que dura ya demasiado, o el momento de aceptar que todo tiene un final. Es decidir si es lo correcto RESISTIR o simplemente aceptar que uno se ha vuelto un OBSTINADO. Demasiadas preguntas, demasiadas dudas seguramente para disfrutar.
Es fácil y recurrido el mensaje de "deja de pensar y corre"... difícil cuando se lleva mucho corriendo y cuando nunca he dejado de pensar. Dejaré de correr cuando deje de disfrutar y no puedo evitar reconocer que ya NO disfruto como antes de mis zancadas. 
Sólo eso. Sin dramas ni decisiones drásticas. Seguiremos corriendo y pensando. Pero escuchando a mi cuerpo y mi mente. Interprentando las señales que me indiquen si el trayecto aún continua o esto se acabó.


lunes, 5 de junio de 2017

XXI MAM la historia ... continúa.

Sin la parafernalia de los grandes acontecimientos. Sin el clima de celebración de ningún aniversario de cifra redonda. Pero, con el respeto y la imponencia que merece, aquí está de nuevo una edición más del Maratón Alpino Madrileño.
Esa prueba fetiche de media docena de "pesados" megasupervivientes que año tras año nos presentamos en la línea de salida con la ilusión e incertidumbre del primer día. Porque, nadie lo dude, a pesar del tiempo, de la experiencia y la veteranía cada año es un desafío donde uno no es capaz de asegurar que las fuerzas o el destino sean esquivos y trunquen la voluntad de un corredor más, como otro cualquiera, aunque sus piernas lleven más de 860 km recorridos en esta carrera.
Y es ahora, en estos momentos dificiles para este deporte de las carreras de y por Montaña en esta zona de nuestro País donde desde el más profundo respeto al entorno, a cada brizna de hierba, reguero de agua y soplo de aire, humildemente solicitamos el mismo respeto para quienes amamos esa tierra, ese agua y ese aire tanto, que nos sentimos parte del mismo, aunque pasemos ligeros.
El respeto hacia la voluntad de estos corazones que latieron más 1.152.000 veces en el pecho de cada uno durante estas 20 pasadas edciones. De quienes han estado 240 horas entregando toda su energía en cada una de las ediciones. De quienes han visto pasar 7660 días de su vida desde aquella primera edición.
El respeto que merece la fidelidad, la ilusión del primer día y la esperanza de que nuestra carrera siga adelante. Porque si ella algún día desapareciera una parte de la vida de cada uno de nosotros se extinguiría. Pero, no lo olviden amigos, somos más que Supervivientes... y eso debería decirles algo.


lunes, 13 de marzo de 2017

Trail del Cocido.

Aunque pueda parecer una cierta locura después de arrastrar mis "achaques" habituales en los pinreles de un tiempo a esta parte, después del pasado domingo atreverme con la Tragamillas, este tocó afrontar un "trail light" desconocido para mi en Valdemorillo, enmarcado en el Circuito 4 Desafíos que se anunciaba como 23 km y 450+ en desnivel.
Cumplimos el objetivo de acabar en condiciones aceptables y, principalmente, ir poniendo los mimbres necesarios para si la fortuna acompaña dejando atrás las lesiones, poder disfrutar de la parte más emocionante de la temporada entre mayo y julio.
Por mi parte no ha de quedar intentarlo. Zegama como escoba, el MAM como superviviente y la cita anual de los Locos como avituallador, son los objetivos este año.
Con estas cosillas en la cabeza y con ganas de dar un pasito más adelante me puse el dorsal y arranqué la carrera. 
Salí tranquilo al lado de Pepe para ir dando tiempo a que las articulaciones calentaran. Además el comienzo era en ligero ascenso y hay que dejar que pulmones y corazón se acompasen. A continuación llega un tramo de algo más de 3 km en casi continuo descenso, pronunciado o ligero a ratos, que hace que mis piernas se suelten y con facilidad voy adelantando puestos. Especialmente en los tramos algo más técnicos lo que me da confianza. Por contra, en cuanto llega la primera subidita después de la prolongada bajada el cuerpo se gripa y tengo que caminar un poquito para que se acompasen los biorritmos. Duran poco la cuesta y las dudas. Enseguida una sucesión de toboganes con desniveles asequibles que hacen que los km vayan cayendo con mayor o menor facilidad. 
Se afronta ahora la parte más fea del recorrido hasta que llegas a Villanueva de la Cañada por una pista larga y seca que se hace un poquito interminable. En este punto km 11,5 el único avituallamiento (menos mal que no apretó el calor demasiado). y vuelta hacia Valdemorillo. 
Seguimos cogiendo ritmo constante y los km caen fácil por debajo de 5' hasta que llegamos a la parte final del recorrido donde tocan recuperar los metros de descenso iniciales. Aquí es donde noto la falta de ambición y de ritmo competitivo ya que con facilidad me acomodo y hecho a andar cuando a poco que arranco veo que podría intentar pelear por no perder tanto tiempo y algún puesto, pero, es lo que hay y vendrán momentos mejores.
Finalmente alcanzo la meta en 1h53' para casi 22 km que no está del todo mal para venir de donde vengo esta temporada y, para el terreno por el que ha discurrido.
Ahora a recuperar el cuerpo. Mejorar en las subidas poco a poco (la gran laguna, quien me lo diría hace unos años) y afrontar la próxima parada en Hoyo de Manzanares dentro de unas semanas.


lunes, 27 de febrero de 2017

City Of Stars.

En el día después de los Oscars de Hollywood aprovecharé el éxito de este film para dejarme arrastrar por la melancolía que desprende.
Porque no hay nada más emocionante que los sueños que nos mueven, nada más duro que la cruda realidad, nada más intenso que la vida, ni nada más imborrable que el amor.
Tener la capacidad de luchar por todo aquello que anhelamos, pero sobre todo por todo aquello que nos hace felices, aunque no necesariamente tenga que ser alegre. La generosidad.... tantas y tantas veces se hace incompatible con otros sentimientos hermosos. 
Estoy convencido de que nuestra felicidad es compartida por todos aquellos que amamos y por muchos de quienes nos rodean pero, esencialmente depende de nosotros mismos. De como seamos capaces de sentirla en cada momento de nuestra vida.... en sus múltiples formas, no siempre evidentes, no siempre de nuestro agrado. La renuncia, el sacrificio.... la felicidad se compagina o se hace contraria a nuestro deseo a lo largo de nuestra vida. Porque se puede ser feliz desde la conquista y desde la entrega, aunque sea en formas distintas. 
No dejemos de mirar hacia la estrellas y sintámonos felices de lo que deseamos, de lo que tengamos, de lo que hayamos logrado aunque, lo hayamos perdido y de seguir soñando. 
Como en esta película la vida da para sentirse sólo, perdido, hundido, invencible, único, feliz, amado y desdichado, soñador y desahuciado, vulgar e irresistible.... seamos capaces de bailar,  de cantar, seamos capaces de  vivir, simplemente.


domingo, 27 de noviembre de 2016

Serena melancolía.

Hoy, después de un buen puñado de días (prefiero no llevar la cuenta) he decidido volver a trotar. 
No hay nada peor que la lesión para quienes estamos acostumbrados a corretear por los caminos con sol, lluvia, frio o viento. Cada día es un paisaje distindo dentro del mismo paisaje. Porque nada es igual aunque parezca lo mismo cuando dejamos atrás nuestros pasos.
Así que, como digo, cansado de los días de gimnasio y spinning que tocan ahora no he podido resistir la tentación de recobrar las sensaciones de correr. Apenas unos metros más de 6 km. Apenas unos pocos minutos más de treinta.
Que voy a deciros que nos sepáis de lo que se siente cuando uno está lesionado.
Cuantos días en los momentos que estoy de pie sobre los pedales simulando una subida no acuden a mi mente viejos recuerdos de monte. Especialmente de mi querida G2H. 
Así desde una serena melancolía, desde una tranquila tristeza acuden a mi mente estampas de aquella noche, de aquellas horas. Aquellas en la que sólo acudí a restañar mis heridas. Firme y convencido. Concentrado en alcanzar lo que tanto deseaba. 
Y es en esos momentos que piensas que serán irrepetibles. Esos en los que sientes que no volverás a vivir algo parecido. Con la conciencia de asumir lo que venga. Con el aprendizaje adquirido del ultrafondista de adaptarse a las circunstancias. Especialmente las adversas. Pero, también con el espíritu inquebrantable de no caer en la resignación, de probar siempre y rebelarse ante lo que no queremos.

jueves, 16 de junio de 2016

XX MAM. La fiesta de un cumpleaños.

Foto de Lolo
Pues ya pasó. Después de una semana emocionante y de un fin de semana muy, muy intenso el XX Maratón Alpino Madrileño ya es historia.
Con el fin de no hacer una argamasa demasiado complicada voy a dejar una serie de apartados donde ir tratando sus distintas vertientes por separado.

La Previa.

La semana del MAM fue ejetreada. Según fueron avanzando los días se acentuó el clima de celebración que la ocasión requería. Recibí peticiones de colaboración por parte de Mayayo para su web y su programa de radio y, del Tierra Trágame participando en los actos con una pequeña entrevista y algunas palabras el día de la presentación de la prueba. Estaba claro que iba a ser un día festivo y había que disfrutarlo.

 La Fiesta de presentación.

El sábado por la tarde, mientras se celebraba el Cross del Telégrafo y el KV tubo lugar la presentación de la carrera en el Polideportivo de Cercedilla. Durante la misma se mostraron los distintos recorridos de los circuitos que este año albergarían el Campeonato de España de carreras por montaña de la FEDME en sus distintas categorías.
Encuentro y saludos con viejos y nuevos amigos. Del Tierra Trágame, del los Kabralocas venidos desde Córdoba, etc.
A continuación se nos realizó un bonito homenaje a todas las personas que, como voluntarios, o como corredores han cumplido en las XX ediciones de la prueba. Tres voluntarios y seis corredores. Ójala aguantemos muchos años juntos. Cuantos más mejor. Por que como dije, el día que solo quede uno, será el inicio del fin de los megasupervivientes.
Hubo también una sorpresa por parte de los miembros del Club Tierra Trágame hacia su presidente Juanma Agejas que es fundador y organizador de esta prueba desde su origen.
Como digo fué algo especial. Había una exposición con los distintos carteles y camisetas de todas las ediciones y, unos murales donde se recogían la foto y una entrevista a cada uno de los corredores que habíamos completado las diecinueve ediciones anteriores.
También colaboré con mi amigo Juanan con una pequeña entrevista para su Canal Running en Youtube. Vamos, que estuve entretenido...

Con los amigos Kabra Lokas

Megasupervivientes


Las personas queridas.

Que uno es bien poco sólo, es cierto y rotundo. Aquellos que nos rodean nos hacen mejores y hablan de quienes  y cómo somos. Para esta ocasión mis amigos los Locos del Cerro no han fallado a la cita. Esa grupetta ya habitual en muchas de las carreras de este mundo y, especialmente, aquellos que de forma espontánea no quisieron dejar pasar la ocasión de entregarme un gesto de ánimo, un abrazo reparador camino del Noruego. Especial mención merece una persona como hay pocas. Que literalmente cogió su petate y arrancó hacia Cercedilla a más de 400 km de su casa porqué sintio la necesidad de estar presente. Fue el mejor regalo de esa fiesta del MAM. Gracias Aldapa.
Gracias también a tantos que estuvieron pendientes durante la semana. Las llamadas de teléfono y los mensajes recibidos.
Mi familia. El bastión del guerrero. El soporte inquebrantable que aguanta los desaforados impetus de la eufória cuando nada parece ser bastante y los huracanados vientos de la decepción y la amargura cuando las cosas no salen y todo parece volverse en contra. Cuanta paciencia, amor y cariño generosamente entregado.

En el Asador de Angel
Un lujo de AMIGO Ramón Malcorra.


La Carrera. 

Fué un buen día vaya por delante. La temperatura calurosa sin llegar al extremo. Al menos hubo muchas zonas donde corría el aire, fresco en ocasiones.
Totalmente relajado. Con el firme convencimiento de que iba a disfrutar del día, me trajera lo que me trajera deportivamente hablando, me coloqué en la zona trasera del pelotón, junto a los burladeros que dan a la enfermería en el momento del pistoletazo de salida.
puerta grande o enfermería
El nivel de la prueba resultó elevadísimo. Todas las selecciones autonómicas presentaron lo mejor de sus equipos salvo lesiones o ausencias inevitables en todas las categorías. Especialmente reseñable fue el alto grado de participación femenina que hubo. Por mi ritmo de carrera pude comprobarlo y la capacidad de esfuerzo y superación de todas ellas impresionante.
Como digo salí relajado sin preocuparme si me quedaba o no muy atrás. Terreno hay por delante para recuperar si hay fuerzas, eso lo sabía de sobra. Mi amigo Héctor se va de inicio algo por delante pero previo a los primeros vadeos del arroyo le alcanzo. Comenzamos este tramo tan divertido de ver donde algunos luchan por no mojarse los pies y.... nos alcanza Maria Luisa García que sube a buen ritmo y con la que aguanto hasta la estación de Navacerrada. Creo que es buena referencia y me digo "no irás tan mal". Primer avituallamiento. Algo de agua y para arriba.
Super Héctor
Me encuentro bastante suelto de zancada. Corra o ande, soy capaz de llevar el ritmo fácil. No rápido pero constante. Me anima. Héctor ha quedado algo rezagado pero como es mejor bajador que yo sé que el hueco hasta Cotos no puede ser grande, sino me alcanza incluso. Durante la subida hacia Bola chicas por delante, chicas por detrás, chicas que te adelantan... ¡que nivel!. En las curvas que preceden la llegada a Bola aparecen mis grandes compañeros de batallas. Esos Locos con sus miradas y aplausos que me infunden fuerzas y, algo más arriba un tio enorme de Zegama con el que me fundo en un enorme abrazo. Pico el control. Trago de isotónico y para abajo.
Los Locos cerca de Bola
Esta zona el año pasado me mató y la temía. Fui torpe y me rompió mentalmente. Así que primero bajo tranquilo pero desde el inicio busco dar pequeños acelerones que me den confianza y agilidad a las piernas. Afortunadamente este año es distinto. Me veo bien bajando y con fuerza en los repechos que van surgiendo. Encima Mikel me da una sorpresa y aparece en medio de la bajada, otro abrazo que cae.  Comienzo a pensar que si esto sigue así puede ser un gran día. Y me veo en Cotos.
Encuentro con los amigos Chema y Carlos que me confirman que Alberto va muy bien. Les aviso que Héctor llegará en nada y después de beber arranco. Busco media barrita que llevo en el bolsillo y trato de correr mientras ando. Mi estómago está rígido y me cuesta tragar. Ni la acabo.
Me acoplo al ritmo de los corredores que me rodean. Andando cuando andan, trotando cuando trotan. Mantengo posiciones. Unos se van rezagando y otros llegan desde atrás. La subida por este lado se hace más pestosa. Terreno de mayor pendiente, descarnado y aburrido. Mejor Citores, pero es lo que hay. Al poco empiezan a llegar los líderes de la carrera. Pasan Egea y su compañero de la selección vasca. ¡¡Da gusto ver como van!!. Alcanzo el avituallamiento de Dos Hermanas, bebo y sigo. Este trozo se me hace un poco penoso. Apenas corro aunque avanzo a buen paso. Me preocupa perder el ritmo y que luego se me haga más dificil correr. Vértice de Peñalara y para abajo. Primero con cuidado extremo, luego algo más suelto pero sin lanzarme en ningún momento. Mi obejtivo es llegar y en este tramos siempre me acuerdo de Pepe (Despacio) y aquel esguince. Avituallamiento de Dos Hermanas, agua, primer gel y para abajo, sin volverme loco hasta Cotos. Cruce con varios amigos a los que animar.
Esta vez si me preocupo por comer algo más o me terminará pasando factura. Algún trozo de plátano, membrillo, algo de naranja... agradezco a Chema y Carlos sus apoyo y me voy a por la zona más exigente. Pierdo alguna posición en este tramos de aproximación al pingarrón donde Raúl y Olga me hacen unas fotos y animan.
Pingarrón para arriba
Comienzo el tramo de ascenso puro, poco a poco. Veo que aunque mi paso es pausado no voy tan mal porque recupero algún puesto y mantengo el ritmo de los que vienen por detrás. Desde la fuente nos desvían a la izquierda, hacia el collado. Lo conozco. Los primeros tubos se llegaban desde allí y se ascendía a Cabezas por detrás, como toca hoy. Cima y a bajar. Este tramo puñetero donde la puntera se engancha demasiado a menudo y te llevas algún susto.  Valdemartín. Ascenso a buen ritmo con algún trotecillo. Hiperventilo un poco y prefiero aflojar. Nueva bajada y última subida donde sin querer te encuentras de nuevo en el pluviómetro. Ya me digo que esta hecho, salvo desgracia otro que cae. La bajada con cuidado en su primer tramo donde hay piornal y raices que pueden hacerte caer. Hasta que llegas hasta la empalizada que delimitan las pistas y ya te dejas caer. Además está la familia. El empujón definitivo que me lleve hasta la meta, Son las 14:10 cuando llego al avituallamiento del puerto.
Dejo la riñonera que ya no me hará falta, con el vaso me basta. Me tomo el gel de Etixx para el final. Beso a los mios y para abajo. Voy contento y suelto. Sin una velocidad excesiva pero muy constante. Nadie me pasa hasta el avituallamientgo de los campamentos donde una chica no para a beber y pasa de largo. Yo como se que ahora en la zona de helechos hará calor prefiero dar el último trago.
Las sensaciones son muy buenas. Corriendo sin parar a buen ritmo. En zonas de falso llano donde otros años el calor y los kilómetros me obligaban a caminar y tomar aire. Da gusto porque todo pasa más deprisa. La senda, el desvio a la izquierda, las praderas, primera bajada, segunda, por fin el tramo y el puente. Ultimo repecho y entro en el pueblo. Ahora por las calles ya miro el reloj. Quiero llegar lo mejor posible. Polideportivo, giro y nuevo giro. Aparecen mis amigos que me animan. Ultimo repecho donde aprieto y busco la puerta grande para cruzar la meta en el ruedo. Me quito la gorra, brindo al respetable y me despacho a gusto con un ¡¡¡tomaaaaaa!!! desde dentro. De satisfacción. Aún queda cuerda. Aún queda Prisi para un rato.

¡META y brindis!


Epílogo.

Con esta XX edición creo llegado el momento de cerrar un ciclo. Es posible que de cara al futuro haya que replantearse el cómo y el porqué. Aportar algo más que el correr. Participar de otra manera. Irémos dándole vueltas en la cabeza. en cualquier caso quede claro lo siguiente:
EL PRIMER Y ÚNICO MANDAMIENTO DEL MEGASUPERVIVIENTE: CRUZAR LA META..... el resto, es accesorio.