lunes, 11 de junio de 2012

Esperando al MAM.

Este domingo se celebra el Maratón Alpino Madrileño. Una prueba muy muy especial para mi, a la que soy asiduo.
Y, a pesar de la habitualidad de la cita, no deja de llegarme siempre el cosquilleo, el nerviosismo propio de un reto muy exigente. Plagado de momentos espectaculares y de delicados tramos que pueden conducirme a la satisfacción o al desastre.
En estos años hubo carreras pletóricas y momentos donde el abandono pasó por mi cabeza. Especialmente el año que bajando de Siete Picos al Ventoso sufrí un fuerte esguince que me obligó a cubrir maltrecho los km restantes por la fuenfría y el smichd hasta el puerto. Pero se llegó. Y así he ido pasando años. Unos como digo de lucha conmigo por mejorar mi clasificación, otros con el único objetivo de terminar dignamente. 
Años de excelente preparación y años de lesiones mal curadas.
Ahora, este próximo domingo como digo de nuevo se alza el reto ante mi. Y de nuevo siento la intranquilidad de saber si llegaré bien preparado. Si habré de correr ambicioso o prudente. Si lograré bajar de las X horas o no. O si tan siquiera merece la pena mirar el reloj.
Este domingo aprovechando el Km Vertical de la Barranca quería probarme por eso pensé en subir por la pista que desde la carretera de Navacerrada llega al Mirador de las Canchas y de ahí la tubería.
No para hacer nada fuera de lo normal. Sólo correr conmigo mismo. Sentir mis zancadas fluir. Encontrarme en cada revuelta del sendero.  Reconocerme como corredor, como competidor. Ganar el reto a cada piedra, a cada tramo de tubería que retorcida en el camino parecía querer atrapar mis pies.
Así hasta Bola, así hasta llegar a la carrera donde animar a los compañeros que esforzados buscan la meta.
Pero las sensaciones no me acompañaron. Empecé deprisa, quizá demasiado, aunque estando bien eso no es problema porque el cuerpo luego se ajusta. Pero me faltaba el aire demasiado pronto, aunque las piernas iban. Tal vez la alergia. No sé. 
Fue un entreno redondo, Una media de montaña practicamente, con otro km vertical de subida y bajada. Pero me faltó la chispa que buscaba. El arrojo para apretar un poco más cuando parece que ya no puedes y el cuerpo te pide aflojar. Esa pizca de ego que me dejara a mi mismo convencido de que sí. Que el domingo puede ser un gran día. Que hay que ir a por todas. Que al menos hay que intentarlo.
En esas estoy y aquí os dejo los datos del entreno:
Sigo pensando que nunca se sabe. Que al menos habrá que intentarlo. No se puede buscar la carrera perfecta, como decía en el momento de su muerte Katsumoto el "Último samurai" (hablando de la búsqueda de la flor perfecta) "Perfectas, son todas perfectas".

sábado, 9 de junio de 2012

Una experiencia recomendable.

Ahora que parece que llega la moda de los corremontes. La de formar tribu de corredores que comparten sus vivencias, su experiencia, su técnica de carrera, sus recorridos favoritos por cualquier montaña o cerro (por supuesto), vengo a decir que desde luego merece la pena vivir todo esto fuera del mundo de las carreras.
Ahora que conseguir un dorsal es un estres ante el teclado para lograr que el sistema no se bloquee y consigas realizar la inscripción dentro de las primeras horas.
Ahora que decidirse a correr implica realizar la planificación y las inscripciones con muchísimos meses de antelación para no quedar sin plaza.
Ahora que los costes de cualquier carrera por montaña supone un buen puñado de euros más aún si cabe si hablamos de un Trail o Ultra.
Merece la pena que disfrutemos libremente de algo que tanto nos gusta: estar con nuetros amigos y correr. Sin ataduras de inscripciones, con libertad de calendario, de recorrido, trabajando la logística.... creando nuestra propia aventura.
Así lo hicimos en Asturias el pasado 19 de mayo. En un fin de semana inolvidable. Donde el tiempo nos mostró todas sus caras, pasando del frio y los copos de nieve al Sol y al calor. Donde nueve amigos aunaron esfuerzos, convivieron y mutaron sueño en realidad.
Por poco más de lo que cuesta una inscripción media a un Ultra nacional. Viajamos, corrimos y comimos todos juntos, haciendo nuestro cada metro del camino, conquistando cada cima, agrandando nuestra amistad, desde el momento de cargar el equipaje hasta la despedida final.
No sé si el año próximo habrá CUT 2013. Si duro es llegar, más aún mantenerse. Pero lo bailado, ya no nos lo quita nadie. Merece la pena.
Aquí os dejo los track del recorrido en dos tramos por cuestión de batería garmin:


Fotos cortesía de mis amigos Alberto y Chema.