martes, 13 de julio de 2010

3,2,1.....¡¡¡¡Yaaaaaaa!!!!

Bueno, a falta de 72 horas para el comienzo del más ambicioso de mis retos la ilusión y la impaciencia crecen por momentos. Ya comenté que se unen el desafío deportivo con el reencuentro de viejos amigos. Ambas cosas solapadas espero que consigan hacer de este fin de semana algo inolvidable para bien.
¿Nervios?. Decir que no sería mentir. Pero siento una mezcolanza entre ansia y relajación. Por un lado, las ganas de que llegue ya ese momento. Por otro la conciencia de que supondrá un impas en mi vida. El cierre de una etapa. Esto hace que al mismo tiempo lo desee y lo tema.
El ser humano es un ser complejo.
En este tiempo, desde mi última entrada tuve días de entrenamiento bárbaros donde me sentí invencible y otros donde dude de mis posibilidades. Tuve la oportunidad de acompañar durante unos km a alguno de los participantes del Gran Trail Peñalara y me llevé la lección de humildad al verles extenuados, agotados, dormidos despiés de 24 horas de esfuerzo, pero agradecidos, sonrientes y obstinados en llegar en la mayoría de los casos.
Somos 4 amigos los que tomaremos la salida. Un número gafe tras anteriores experiencias. Pero tampoco ninguna selección de futbol había sido campeona perdiendo su primer partido....
Estas últimas semanas el descanso obligado y la falta de tensión me han relajado demasiado en lo físico y me siento más torpe, con molestias y menos confiado. En cualquier caso es el camino adecuado y solo queda esperar el resultado.
No voy a cansaros más con mis reflexiones.Quiero daros las gracias por vuestro apoyo y presencia, público o anónimo. Sé que algunos estareis empujando en la distancia. No dejeis de hacerlo, cada gramo de fuerza, cada palabra de ánimo, cada pensamiento de expectación me será de mucha ayuda. Ninguno me va a sobrar.

jueves, 24 de junio de 2010

La pausa asturiana.

Este fin de semana pasado tuve la oportunidad de pasar el fin de semana en la querida Asturias.
Aunque el protagonismo se lo llevó la comunión de mi sobrina que fuimos a celebrar, encontre el ratín suficiente para darme uno de esos paseos que tanto me gustan, que me relajan, que me conceden paz y suponen una pausa en esta vida tan ajetrada.
Así que tempranito el domingo, antes del regreso, comencé la ascensión al alto del Acebo, entre la niebla y una brisa fresca. De regreso el Sol fue ganando terreno, haciendo que resultara una pausa gratamente agradable.
Os dejo algunas fotos.






lunes, 14 de junio de 2010

La carrera perfecta...(o casi).

La verdad es que estoy muy contento con este XIV MAM. No podían haber salido mejor las cosas vistas hace una semana por ejemplo.
Ayer en la linea de salida por primera vez pudimos estar los 7 Locos del Cerro (Alberto, Fernando, Ppong, Mikel, LuisAngel, Pepe y yo) a pesar de esguinces pasados, sobrecargas y, tristezas presentes.
Para comenzar en lo meteorológico un día perfecto para una prueba como esta, al record de Raúl García Castán me remito, que lo ha mejorado en 20' respecto al pasado año, aparte claro está, de la calidad propia de este campeón. Pero esta prueba con 20º o más, penaliza en minutadas el rendimiento de cada uno de nosotros.
Como digo el día amaneció cubierto y según subíamos a Cercedilla las dudas sobre la posibilidad de que acortaran el recorrido se afianzaban. Aunque parezca contradictorio esta es la peor noticia para un aspirante a superviviente a pesar del supuesto alivio kilométrico, nos priva de disfrutar de tramos de vistas bellísimas y de comprobar la supuesta capacidad de nuestro cuerpo. Por lo tanto el 99,99% de los presentes preferimos enfrenarnos al monstruo en su totalidad.
Poco antes de las 8, alternancia de claros entre las nubes y ya en la linea de salida la confirmación por parte de la organización de que de inicio el recorrido se afronta en su totalidad. Grito de guerra entusiasta al más puro estilo bárbaro.
Rostros afilados me rodean, la concentración ante lo que nos espera, los miedos y las ilusiones en acompasados latidos se suceden en nuestra mente a cada bombeo de sangre.
Y de forma natural comienza la prueba.Como vengo contando este año me decidí a intentar una prueba de las denominadas de Ultradistancia, 88 km en la zona del Goierri Guipuzkoano. Así que mi mente en este MAM no dejaba de enviarme mensajes de prudencia meditada, de frialdad y de capacidad de autocontrol, de pensar en el mañana. Evitar una posible lesión y guardar fuerzas y experiencia para el futuro.
He entrenado bien estas semanas pasadas, he realizado salidas de más kilómetros a las habituales que me han ido curtiendo en los ritmos lentos y me han dado resistencia. eso sí, manteniendo los habituales en cada semana (menos sesiones, más largas). En las últimas subidas por el Cerro sabía que me faltaba explosividad pero me sobraba fondo. Me he notado fuerte. Quería rendir bien, pero no quería vaciarme para mantener el ritmo en los próximos entrenos. Era fundamental no vaciarse.
Así que aprovechando las inclemencias meteorológicas que invitaban a ir bien pertrechado ante posibles imprevistos salí con la mochila en la espalda, con su liquido, alimento, chubasquero, guantes, manguitos... y, decidí utilizar los bastones telescópicos por primera vez en esta prueba, ideales para un ritmo relativamente tranquilo y un terreno resbaladizo. Sería la mejor de las pruebas de cara a la ultra, la propia competición.
Aunque la idea de inicio era la de marchar mayoritariamente agrupados, como siempre aquello se convirtió en un rosario. Inevitablemente en lo que era, en una carrera. Todos con sus motivos. Por quemar adrenalina y liberar tensiones, por juventud, por calidad, por evitar parones, por sacar una renta para el temido pinchazo final... Nos agrupamos en algún avituallamiento primero y ya no volvimos a coincidir hasta el final.
En mi caso me quedé en cola acompañando a mi buen amigo Pepe. Sería hipócrita decir que tan solo me quedé por ayudarle, que también, ya que era para mi una gran satisfación que terminara después de un par de intentos. Realmente su ritmo era mi mejor entrenador, mi mejor aliado. Como decía hace un par de entradas ese "Más deprisa es más despacio" me persigue y estoy totalmente mentalizado en llegar al tercio final de cada salida en las mejores condiciones posibles.
Subimos Peñalara guardando y manteniendo una distancia prudencial con nuestro predecesores, especialmente con Luis y Mikel. Y empecé a dar rienda suelta a mi felicidad animando a cada corredor que me cruzaba ya de vuelta y a los que sobrepasaba en mi búsqueda de la cima de Madrid. Emotivo fue el abrazo que pude pegarme con Luisete (gran corredor de la Granja) que se encuentra saliendo de una lesión y que aprovechó para entrenar por la zona y ver la prueba.
Pasamos el maldito lugar donde Pepe se dejo el tobillo el pasado año con los 5 sentidos puestos, bien cerca para agarrarle del brazo al menor traspiés (afortunadamente sólo pasó una vez) y nos fuimos en búsqueda del tubo de cabezas.
Es curioso pero en la primera mitad de esta subida no me encontraba excesivamente bien, incluso comparado con el año pasado que hicimos un subidón Alberto y yo, creo que peor. Pero en el meridiano de la misma y tal vez por darle un poco más de caña a las piernas al ver a Luis y Mikel por delante todo fue como un reloj. Llegué hasta ellos fácil para ver que tal iban y animarles y de nuevo me dejé atrapar por Pepe. En este tramo Pepe fue donde peor lo pasó, todo gel y trago al bidón le era poco. El cansancio sumado a la prudencia en la subida y el temor a la bajada obligaba a esporádicas paradas. Pero pasó y enfilamos Valdemartín.
Fue ya casi en la cima de este punto donde de nuevo divisé a la pareja que iba por delante y de nuevo me lanzé a su búsqueda. Por un lado me sentía agobiante con Pepe con mis continuos giros de cabeza en su búsqueda y mis paradas en su espera. Por otro mi motor estaba funcionando perfectamente y rugía suplicando alguna licencia.
Le dije a Pepe que me iba en busqueda de nuestros compañeros y que en algún avituallamiento próximo le esperaría.
Así les alcancé, les animé, me metí un poco con ellos y seguí a Navacerrada donde esperaba que hubiera algunos compañeros del club que nos dijeron que igual nos acompañaban hasta meta. Un alegrón al encontrarme con tres de ellos pero ninguno de corto.Subidón al ver a los compañeros del Castillo, llegan Mikel y Luis, avituallan, hablamos y me dicen que prefieren no parar demasiado, que prefieren seguir.
Este fue el peor momento del día cuando a mis ansias por lanzarme pletórico a meta le amarraba la responsabilidad moral adquirida con Pepe que venía por detrás.
Egoistamente habría deseado que cualquiera de los amigos que esperaban, o que Mikel o LuisAngel se hubieran ofrecido a realizar la parte final contigo. Pero tras unos instantes de duda, pensando que lo más dificil ya estaba hecho arranqué, el ansia me pudo (mil disculpas Pepe).
Si no había esperado a mi compañero durante 33 km no iba ya esperar a nadie y me lancé dando rienda suelta a mis piernas que durante toda la bajada no dejaron de dar alcance uno tras otro a varios corredores, sin piedad, compartiendo 1 o 2 km con alguno y apenas una ráfaga de aire con otros, salpicándome del agua fresca en cada vadeo del arroyo Navalmedio. Mostrándome la fuerza acumulada. No puedo decir lo que tardé en hacer esos 7 km porque el fore me lo dejé parado en el avituallamiento, pero tan suelto, fuerte y fácil no he bajado ningún MAM.
Me lo dediqué a mi, por loco, por tozudo, por megasuperviviente como forma de crecerme ante lo que me espera.
Después en meta tras los primeros momentos de alegría al encontrarme con los adelantados y ver como iban llegando Mikel y Luis, la congoja y el anhelo de que apareciera Pepe por fin para completar la alegría (o aplacar mi conciencia supongo). La idea de que sufriera algún percance desde mi marcha me atormentaba. Por suerte hubo pleno, 7 de 7 merecidos y esforzados supervivientes vencieron al Maratón Alpino Madrileño 2010.
Para finalizar, os dejo las principales conclusiones técnicas, anímicas y logísticas de ayer.
- La temperatura fue extraordinaria para una prueba de larga duración.
- Los palos me acompañarán sin duda el día 16. No sólo me ayudan en parte del recorrido sino que me "estorban" lo suficiente para lograr un ritmo adecuado que sin ellos sería más de carrera que de travesía. Me trasladan esa mentalidad de caminante y es la que necesito.
- Los manguitos de ciclista, que usé por primera vez son una maravilla, más calidos que una fina camiseta cuando los alzas y fácil de bajar cuando no hacen falta.
- Avituallarse bien, con calma en cada puesto, fundamental. Los productos que empleé (una barrita de la marca mulebar y unas gominolas de powerbar) ya están preparados para el Goierri.
- Tengo que terminar de encontrar una camiseta que me ajuste el cuello de forma que no me roce el tirante de la mochila en los vaivenes.
- Mi planteamiento táctico perfecto. Las piernas calientes y la mente fria. Hay que llegar con fuerzas al último tercio de la prueba.
- Puede ser que para alcanzar la perfección tan solo le faltara una gran marca. Puede ser el único pero, o el casi. Probablemente el domingo podría haber hecho la mejor de mis marcas en este recorrido del MAM, pero este año no tocaba. La 15 edición ya espera.
Para acabar os dejo la foto que gracias a Alberto por el soporte y a Arturo por el pulso nos hicimos en meta poco antes de recogernos a casa.
La historia continua en la G2handiak.....


viernes, 4 de junio de 2010

De tubos, espaldarazos y morenas...

A escasos 9 días para una nueva participación en el Maratón Alpino Madrileño había que aprovechar el día de fiesta para visitar las cumbres de Guadarrama y comprobar que tal respondía el cuerpo a la altitud.
Este año, tan centrado en la ultradistancia los entrenamientos se han basado en los km y no en la elevación. Quitando la salida a la Peña del Aguila tan solo las cuestas del Cerro y la subida al Malagón como únicas referencias.Sin pisar en Calvario, la Barranca, Piornal, Peñalara, Ventoso..... algo poco habitual otros años de cara al MAM.Así que, de buen ánimo, sin poder juntarnos todos (Fernan, en nada ya estás danzando) mis compañeros aceptaron la propuesta de repetir un entreno que ya hicimos el pasado año. Lo suficientemente duro como para calibrar nuestras fuerzas, lo suficientemente ajustado para no resultar lapidario si la cosa pintaba mal. Navacerrada puerto, Guarramillas, Loma del noruego, Cotos, Tubos de Cabezas, Valdemartín, Guarramillas, Navacerrada puerto.
Tuvimos un debutante con nosotros, al que mejor le vino el tema porque, con respeto desde luego al día 13, ahora sí que se ve con la suficiente confianza como para afrontar lo que se le viene encima y además con la suma de la adrenalina.
Un reenganchado que este año prodiga más las fiestas que las carreras pero que alberga un corazón enoooorme que le lleva a donde se proponga.
Nuestro hombre "tranquilo" que no se aguanta dentro de si mismo.
Y la vieja guardia que somos los "Pepes" aguantando el tirón.
Sufrimos calor excesivo para las fechas en que estamos a pesar de comenzar a una buena hora (7:30 am) y llegamos con los bidones de agua vacios al coche (ojo el día 13). La fuente de los geólogos de bajada nos reconfortó.
El ascenso a los tubos épico, como siempre. Hubo un momento en que dí exactamente 4 pasos en el mismo sitio, lo que me permitió no retroceder en ese punto exacto. Es tal es desgaste del terreno y la pendiente a salvar, que en muchos casos la falta de agarre hace que desciendas en vez de ganar altura. Algo que dilapida fuerzas a espuertas y ánimos a paladas.
Aquí el resumen de la salida:
http://connect.garmin.com/activity/35572489
Personalmente me encontré bien. Derroché fuerzas en las subidas como suele ser constumbre mia y no me desfondé. Buena recuperación. Por contra, me encontré bastante más lento y torpe en los terrenos de bajada.Al final todos contentos y de postre ya metidos en el coche una diosa Venus morena asomó ante nosotros para recordarnos que la vida es bella y que está llena de pinceladas preciosas.

domingo, 30 de mayo de 2010

Luna en Abantos y 6 km de clavo.

Preciosa salida la del viernes noche con una Luna resplandeciente que nos evitó tener que utilizar frontal buena parte del trayecto.
El recorrido sencillo pero muy agradable a la par que exigente, sobre todo por la longitud de la subida, sin demasiado desnivel pero que alcanzó las 2 horas para 18 km.
Elegimos dejar el coche en San Lorenzo del Escorial en la zona del Zaburdón, dado que el entreno sería totalmente de noche rehusamos ir campo través, por prudencia (con un lesionado basta) y por sacarle una buena media que no nos dejara o con pocos km o con demasiadas horas de regreso a casa. Optamos por la practicidad.
Comenzando en el casco urbano tendríamos 2 km de calentamiento hasta llegar al Arboreto Luis Ceballos, donde se iniciaría el ascenso. Por la hora, las 22:00 prácticamente cuando comenzamos, las posibilidades de encontrarnos tráfico de vehículos en la ascensión era practicamente nula, de hecho los únicos austados fueron los 3 o cuatro coches que se cruzaron con nuestras tres almas en pena y, los propietarios de los vehículos estratégicamente apartados a los que pudieran sorprender nuestras voces o luces en un momento dado.
La zona del Malagón hacia Abantos y carretera de Peguerinos una delicia, con una temperatura ideal y la Luna mostrándonos el embalsel del Tobar y todos sus alrededores.Me hubiera gustado llegar hasta una zona de Albergue o Refugio que hay bajo unas peñas en la zona del Pico San Juan creo, pero nos quedamos a un km aproximadamente.
En cualquier caso resultó una salida interesante de 34 km en 3:43' netas y con 2000 mts de desnivel +- acumulado. Además terminé bastante entero y con disponibilidad de haber seguido algún kilómetro más.
Sigo con buena mentalidad, nada confiado, con mucho respeto a la distancia y ante un verdadero desafío para mi. De momento necesito encontrar "esa" motivación interior que recomiendan para este tipo de pruebas y que tiene que sacarnos de los momentos difíciles, esa foto que nos acompañe, ese recuerdo, esa dedicatoria...
He de confesar que para estas alturas contaba con haber superado la barrera de los 40 km en alguno de los 2 entrenamientos especificos programados. No es que me preocupe, pero soy consciente que vamos recortando a la baja siempre. Aunque nuestra curva de "crecimiento" sea adecuada, estamos por debajo del "percentil" programado.
Además para mi sorpresa, me encuentro en la web de la organización de la G2Handiak que han ajustado la distancia de la prueba. De los 82 iniciales ahora pasan a 88 km: Ficha Técnica
Por experiencias anteriores (Trail de Ávila) ya sabía que siempre "caen" algunos km de más sobre lo programado. Así nos encontramos con estos 6 "de clavo" que supondrán fácil 1 hora más sobre el tiempo estimado de inicio.Para finalizar una anécdota. Esta tarde he salido a rodar un ratito, por terreno llano, casi calidad ahora (-5' km) y, así soltar y estirar un rato, cosa que el viernes por la noche no hice. Cuando he regresado mis hijos me han preguntado de donde venía. "De correr he contestado". Y ellos me han respondido: "pero si has tardado muy poco"...
Necesariamente me he tenido que sonreir, había estado fuera 49' y para ellos es como si hubiera ido a tirar la basura. Obviemente con esto de la ultradistancia les estoy acostumbrando a más prolongadas ausencias, ahora 10 km deben parecer una minucia.

jueves, 27 de mayo de 2010

Cuando más deprisa es más despacio.

Cuantas veces no me diría ayer a mi mismo esta frase. En los momentos buenos cuando iba pletórico de fuerza y quería ser prudente y cuando el cansancio hacía mella y el ansia de terminar lo antes posible me tentaba. "Cuanto más deprisa ahora, más lento al final" me decía. Esa es, por lo que he leido la norma básica de una prueba ultra "empezar como un viejo para terminar como un joven".
Fue un entreno repleto de claroscuros.
Tras dos días de descanso necesario e impuesto por el sentido común las sensaciones de inicio fueron buenas, mucha más frescura en las piernas y capacidad de sobra para abordar la subida al Telégrafo (preciosos campos de flores amarillas y hierba en su cima) de forma continuada sin pausa alguna y sujetándome. La compañía de mi amigo Luis me vino fenomenal como ancla para controlar la euforia.
Tras 75' sabía que me quedaría solo con otros 45-60 minutos por delante que siempre son los más duros y ese paso de compañía a soledad se nota. Así que quería reservar.
En el momento de despedirnos me encuentro perfectamente, llevo unos 14 km y mi idea es alargar unos 10 más. Decido coger el camino que llega hasta la glorieta de Collado Mediano por el polvorín y decidir allí el camino de regreso.Comienza a anochecer, son las 9:35, llevo 18 km y el cerro se cubre de sombras. Como me encuentro perfectamente me planteo seguir hasta Collado Mediano y regresar a casa por la cañada más directa que encuentre. Calculo que me iré a las 2 horas 20' aproximadamente.
Las subidas van demostrando el cansancio pero en el terreno llano me mantengo perfectamente, así a buen ritmo, controlado, sigo pensando en ese "cuanto más deprisa (ahora), más despacio (luego)". Como no quiero equivocarme y desviarme hacia Guadarrama que sería demasiado estoy pendiente de coger las variantes a izquierdas en los caminos para salir lo más cerca posible del pueblo.
Pero, me equivoco y sin darme cuenta acabo en una camino sin salida que finaliza en unas fincas abandonadas. Esto mismo nos pasó hará un año y recuerdo que saltamos una de ellas y conseguimos salir. Pero la memoria falla, ya no hay apenas luz y decido probar por la finca de mi izquierda pensando en salir al camino correcto que suponía paralelo.
Me sumerjo en un mar de vegetación rabiosa, prieta, grupos de flores moradas, amarillas, blancas, tallos finos y gruesos que a la altura casi de la cintura me impiden avanzar. No distingo donde piso, escucho sonidos de pequeños animales e insectos a mi alrededor. Durante esos instantes me angustio, se me hace eterno llegar al otro extremo de la finca a pasos en los que voy elevando la pierna en cada zancada para abrirme camino en la vegetación, me asalta el temor de que aparezca algún perro guardián de la finca o alrededores... llego al límite de la misma y me encuentro una alambrada de espino que ya sin apenas luz no me atrevo a saltar, no me queda otra opción que volver a atrevesar de regreso el mismo mar vegetal al punto de origen. Nuevamente interminable, cada vez más costoso, cada vez más de noche.... Salgo al camino y doy marcha atrás. Las piernas arañadas por los tallos, el alambre y la piedra de la valla.
De nuevo echo a trotar, despacio voy cogiendo ritmo, llego al cruce original y sigo. Miro al frente y me doy cuenta que me he desorientado, en esa dirección aunque yo piense otra cosa voy de nuevo en dirección a Collado Mediano, el Cerro del Castillo que lo preside y que tengo frente a mi no me puede engañar así que vuelvo sobre mis pasos de nuevo al cruce. No me queda más opción que girar a derechas en sentido opuesto a mi idea original. Me preocupa terminar en Guadarrama, pero quiero ya salir de allí. Enciendo el frontal, ya me hace falta, llamo a casa para que no esten demasiado preocupados. De nuevo llego a un camino que gira a izquierdas. Tengo que arriesgasme. Los pasos son más torpes por las paradas, el cansancio y la oscuridad. Poco a poco voy recibiendo señales del camino que me son familiares y por lo menos soy consciente de que por allí ya he pasado otras veces. Finalmente se me hace totalmente reconocible y alcanzo las primeras edificaciones que me confirman que era el camino adecuado, el que desde el comienzo debía haber encontrado.
Salgo a la carretera y ya busco la linea más recta hasta casa. Pensando en llegar lo antes posible, tranquilizar a los mios y descansar.
Comienzo a necesitar caminar en algunos tramos, lo que me desanima cuando pienso en los 82 km de julio, pero afortunadamente veo que esos 100, 200 mts caminando si vuelvo a trotar no son demasiada rémora en el reloj apenas poco más de 6' km y merece la pena.
Alcanzo las farolas que alumbran la entrada de mi urbanización, llego al portal y cansado subo las escaleras hasta mi hogar. Son las 23:03 de la noche. Me fui a las 19:50. 31 km para 2h45' netos.Ahora parece que todo el esfuerzo me vence de golpe, no encuentro el ánimo para estirar, me dirigo a la ducha y comienzo a sentir flojera. El agua fresca me alivia un poco pero me encuentro un poco mareado, no he comido nada desde mediodía y puede ser la causa, también tengo bastante sed, el medio litro de isotónico se quedó corto en los últimos 20'.
Me cuesta un poco respirar y estoy pelín alto de pulsaciones. Como siempre en estas situaciones el estómago se me cierra y apenas admite una manzana con desgana y agua. Esto me preocupa mucho para la carrera.
Para colmo me descubro, mientras doy cuenta de la manzana un punto negro en la pierna que pienso que es cualquier cosa y que después una vez en el suelo veo que se mueve. Una garrapata probablemente del tiempo que estuve entre la vegetación. Me repaso todas las piernas para asegurarme que no tengo ninguna más, el vello se me eriza ante la idea.
Me digo: "como piensas aguantar 15 horas de esfuerzo si tu cuerpo cede siempre". "Que harás cuando este estómago se cierre, cuando te cueste respirar, cuando las pulsaciones se disparen... cuando solo queda parar, no vas a ser capaz".
Me meto en la cama, para mi sorpresa durante 5 minutos me sacuden escalofrios, tengo frio y me apetece abrigarme, no encuentro la explicación. Supongo que la fatiga, el calor acumulado en el cuerpo en contraste con la temperatura de la cama, los arañazos de las piernas...
Mi ánimo se viene un poco abajo. Esta aventura ultra puede que me quede grande y desconfio de mis posibilidades. Las conclusiones no fueron positivas. Pero sé que tengo tiempo, que en mi está intentarlo, y que cuanto más deprisa más despacio.
Mañana será otro día. Otro entrenamiento. Una nueva aventura.

domingo, 23 de mayo de 2010

El entrenamiento más duro.

Ayer tuve un día agotador. 12 Horas fuera de casa de las gradas de una piscina (M86) a otras en Rivas Vaciamadrid por la tarde. 6-7 horas de calor y humedad pegajosos que ahora con la subida de las temperaturas hace que las piscinas cubiertas sean una sauna.
El entrenamiento del viernes fue exigente 2 horas y media con el primer ascenso a los 2000 mts. y una subida continuada de 60 minutos (+800 mts.). Además el calor, este maldito calor que lima capacidades y limita esfuerzos.
Así que hoy entrenar resultaba un fabuloso desafío anímico.
Son las 7:30 hora de levantarse, me quedaría en la cama tan agusto. "Si pudiera salir por la tarde... pero hoy toca disfrutar de las fiestas con la familia. Además he quedado con el grupo. Eso me ayudará".
Las 7:55 de la mañana bajo las escaleras de casa, afortunademente aún queda algo de frescor de la madrugada pero el Sol comienza a ganar terreno. Comienzo caminando mientras el fore carga su posición, me tienta la idea de llegar andando al punto de encuentro, finalmente me animo a trotar, despacito, tranquilo.
Llego a las 8:08 al aparcamiento frente al tanatorio, en breve llegarán mis compañeros. Aunque no hayamos concretado nada. Es la hora, oteo el horizonte de la dehesa por sus dos variantes, cada uno de mis compañeros debería aparecer por uno de ellos. "Mira que si justamente hoy no se presenta nadie...".
Son las 8:15, no hay compañero hoy. Casi me vuelvo a casa por donde he venido, duchita y desayuno tranquilo. Pero ya que he madrugado y tengo un par de horas por delante ¿porqué no aprovechar para dar un agradable paseo al menos?.
Me pongo en marcha, hacia el cerro, trotando pero dispuesto a caminar en cuanto me lo pida el cuerpo. Al menos sacaré 12 km si sólo ando y será mejor que nada. Llegan las primeras piedras y las paso al trote, mejor de lo que pensaba. Sin darme cuenta llego al cortafuegos. Miro hacia el. Hoy no me llama, el miércoles ya tuve ración, mejor sigo hacia el depósito.
Comienzo el primer tramo de ascenso puro, en algún trecho camino y se me va algo de tiempo pero para lo que estoy 6'30'' el km no me parece mala cosa. Llego al depósito, trago de agua y decido seguir hacia arriba. Subir al Cerro, así puedo medir exactamente el tramo que no pude este miércoles al quedarme sin fore (la mente nos da las motivaciones más insospechadas). Desecho la idea de subir por la pista que implica correr más, prefiero el tramo más duro de cortafuegos (los tubitos como yo los llamo), me dará la escusa para caminar, me apetece más hoy.
Lo supero bien, se nota la ascensión del viernes y cuando el terreno llanea arranco a trotar, llego al vértice geodésico 53', 8,7 km.
Toca el regreso. Comienzo la bajada, relajado, disfrutando de unas maravillosas campas verdes y amarillas, como nunca había visto en esta zona. Se nota las lluvias de este año.
Me encuentro ágil, mis piernas responden bien ante las irregularidades del terreno, surcos y piedras. Me supone un estímulo para plantearme si alargar el circuito pero prefiero ser cauto, pienso en el inicio y en lo que me espera de día.
Alcanzo esos últimos 3,5 km, los de regreso, los pestosos y habituales. Los que más se agarran por ser además los últimos. No voy sobrado. Pero llego a casa. A la merecida ducha. 38' desde el vértice, 8,5 km.
Todos hemos tenidos días como este.
Os he dejado unas fotitos del ascenso a Peñaaguila de mi amigo Mikel y mio.