martes, 27 de diciembre de 2011

AutoTrail.

Hace ya algunos años tuve la ocasión de disfrutar de una formidable experiencia en la que un grupo de personas de dos localidades de este país plantearon el desafío de unir ambas poblaciones corriendo en etapas de aproximadamente 40 kms hasta fijar una fecha en que ambos "equipos" coincidieran en un punto intermedio señalado con antelación.
Aquello fue mágico y más allá de la participación deportiva al realizar alguna de las etapas todos nos llevamos una impagable experiencia de camadadería y amistad. Todas aquellas personas vivimos aquel fin de semana final momentos inolvidables e irrepetibles.
El caso es que, de aquel poso nació en mi la inquietud de plantearme un nuevo desafío para este 2012 que llega.
En esta ocasión se trataba de convencer a mis amigos habituales de entrenamiento de realizar nuestro propio Ultratrail. Un reto anual creado por nosotros mismos.
Lejos de la competición, de las fechas impuestas. Buscando de nuevo el espíritu de la convivencia. Esa Doble A que dio origen a este blog y sin la que habría dejado escapar una enormidad de vivencias y personas.
Para ello hemos tenido y tenemos que trabajar en equipo. Documentando el recorrido. Preveer los puntos de avituallamiento y de "escape" en caso de contratiempo. Buscar lugares de alojamiento...
Y sobre todo ser generosos. Muy generosos, al asumir que cada uno tendrá su papel, dejando de lado el "lucimiento" pero todos imprescindibles para el correcto desarrollo del proyecto. Un equipo.
Sólo de ese modo lograremos alcanzar primero el objetivo y después celebrar su consquista. Y, será justamente en ese momento cuando dejará de ser presente para comenzar a ser leyenda dentro de cada uno de nosotros.
Porque nuestras zancadas nos pueden llevar donde queramos y en la compañía que nosotros libremente escojamos. Podemos participar de la creación de una aventura propia, desde el mismo instante de su nacimiento. Viendo crecer recios vínculos entre quienes se impliquen. Disfrutando de paisajes y amigos. Disfrutando de la Doble A.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Espíritu Trail, espíritu Sálomon...

Estos chicos siguen haciendo grandes videos:

martes, 6 de diciembre de 2011

Bailando con Locos.

Estas últimas salidas por el monte con algunos de mis amigos los Locos del Cerro han sido moy motivantes y todo un alivio para mi estado de ánimo.
En lo deportivo he disfrutado mucho de ese duro día por el embalse de Navacerrada donde terminamos empapados de agua por la lluvia. Me encantó subir contracorriente de los regueros por la senda camino del hospital de la Barranca y sentir el frio en los pies cada vez que pisaba un profundo charco bajando el carril del miedo. Aquel día además nos juntamos los 4 de la Goi lo que fue algo muy especial para mi. Sólo me falto cruzar corriendo ese crecido navalmedio que imaginaba.
Después he tenido ocasión de descubrir el vertice geogésico del ventorrillo una mañana fresquita, pisar nieve helada durante la ascensión al mirador de las canchas y disfrutar de ese magnífico camino Ortiz de bajada. O, como esta mañana adentrarme en el cerro del Castillo de Collado Mediano y regresar por la cañada hacia Alpedrete jugando con los toboganes.
Poco a poco, voy mejorando mi estado de forma. Aún, "manque me pese" no puedo aguantar el ritmo de subida a los galgos y tener que caminar cogiendo aire mientras ellos continúan trotando hace que me "hierva" la sangre. Pero me motiva para esforzarme cada entreno y esperar al siguiente para ver el alcance de mi evolución, deseando que llegue para comprobar si, por un lado estoy más cerquita de ellos y, por otro saber que durante la travesía siempre habrá momento para la emboscada cuando el espíritu guerrillero se despierta.
En lo personal, cuando el ánimo no puede estar elevado por la situación social y económica que nos toca vivir, disfrutar de la "doble A" siempre es un bálsamo y un consuelo.
Gracias Locos. Es un placer corretear con vosotros.

martes, 29 de noviembre de 2011

Respiro, corro, vivo...

Corro deprisa, todo lo que puedo. Juego con el terreno disfrutando de sus irregularidades. Por qué no siempre una cuesta arriba será un muro insalvable. Por qué no siempre una bajada será el mejor momento para lanzarse a tumba abierta. Podré buscar ávido el paisaje que me espera el otro lado del collado o, recrearme en las caprichosas formas de árboles retorcidos por el viento y las tormentas de cualquier montaña mientras busque el fondo del valle.
No huyo de nada, pero quiero dejar atrás las tristezas de este día. Si las mantengo unos metros trás de mi, como una sombra alargada que no termine de conquistarme puedo pensar más positivamente. Y, si pienso más positivamente, puedo conseguir que  mi sombra me adelante. Como signo de toda la determinación, fuerza y decisión que nos es tan necesaria. Entonces corro deprisa, todo lo que puedo. Alcanzarla como a los sueños y deseos modestos que cada uno persigue.
Y así delante o detrás de la sombra, del destino, de la ilusión o de la tristeza, respiro, corro, vivo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Disfrutar aquello que hacemos.

Hoy ESTE  video que enlazo de Kilian Jornet será de lo más visto y comentado en todas las webs y blogs de este mundo del Trail, de corredores, de la montaña.
Y lo quiero llevar a este "mi" espacio por qué me parece un Gran video.
No es el de más bellas imágenes, ni el más espectacular, ni siquiera quizá el más emotivo a nivel deportivo de los que Kilian ha hecho. Pero es enormemente humano, sencillo y esclarecedor. Creo que a todos quienes nos gusta correr por el monte nos hará reflexionar.
Las carreras, los objetivos, las marcas, vienen y van. La pasión, los sentimientos, todo aquello que sentimos es lo que realmente permanece. Lo que nos hace continuar si lo conservamos y abandonar si lo perdemos.
Personalmente, siempre he disfrutado de esto del correr. ¡Como no! admitir que ha habido momentos en que como a todos, alguna meta conseguida o no, ha supuesto un peaje en ocasiones demasiado severo en modo de lesión, estres o decepción.
Hoy he vuelto a correr después de una pequeña lesión que me ha tenido parado un puñado de semanas. Y, aparte del ahogo, de las agujetas que vendrán mañana, del ritmo que haya podido llevar.... he disfrutado de nuevo mágicos momentos. Sentir la tierra humeda bajo mis pies después de tantos meses de secano, adentrarme en la oscuridad de un parque ahora que los días menguan o, contemplar el vao de mi respiración en la oscuridad de un camino sobre un horizonte de luces urbanas. Pequeñas cosas que me emocionan, que me hacen sentir vivo, que me hacen disfrutar de lo que hago.
Como Kilian, todos tenemos nuestra "montaña". La que nos regresa a nuestras raices. La que nos reencuentra con nosotros mismos. La que nos conforta y, sólo si somos capaces de disfrutar, mantiene nuestra ilusión.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Quiero seguir soñando.

Entre las sábanas de mi cama estoy fenomenal. Después de una buena comida y aprovechando el día festivo es buena ocasión de dormir una siesta.
Así voy cogiendo postura. De lado, con la pierna izquierda estirada y ligeramente hacia atrás, la derecha flexionada un poco por debajo de la cadera... no me duele nada. Ójala fuera cierto y pie en tierra tuviera esas mismas sensaciones.
Cerrando los ojos me encuentro en el mirador de Cabeza Lijar, donde he estado con Sol, con niebla, con lluvia o con nieve. Después de unos segundos de contemplación comienzo a descender los derruidos escalones que conducen al Collado. Descenso técnico que en un momento cambia, me sorprende y reconozco. Ahora rodeado de pinos con el curso del arroyo Navalmedio abajo, a mi derecha voy esquivando piedras, raices y evitando las tapas de hormigón de la conducción de agua. Alcanzo un viejo arbol encadenado escucho las voces de grandes amigos y reemprendo la marcha. 
Y me encuentro en un hayedo donde las viejas ramas caidas se encuentran cubiertas de musgo, lo conozco de nuevo, estoy camino de la cima del Aratz. Existe un momento mágico en esta subida, cuando se vadea un enorme peñasco a nuestra izquierda y uno siente bajo sus pies millones de viejas hojas caidas que componen un blando colchon de naturaleza, aspiro la esencia de aquel lugar y prosigo. Comienzo a estar cansado pero tengo el ánimo intacto. Falta me hace cuando después de saltar un par de regatos de agua levanto la vista y se muestran ante mi los imponentes tubos de Cabezas de Hierro. Voy bordeando el reguero de agua transparente y ascendiendo en zigzag ese penoso tramo donde cuesta no retroceder patinando. Queda poco y afronto el tramo final, el camino se estrecha y comienza a estar repleto de gentío, muchas personas animando, lo reconozco, estoy alcanzando la cima del Andraitz con sus últimos metros a modo de estrecha chimenea. Ahora ya sólo toca bajar por esas viejas piedras desgastadas por tantas y tantas pisadas y volver al bosque.
Los helechos me abrazan, son helechos de los bosques de Zegama, de la Fuenfría, de las inmediaciones de la Granja.... El bosque juega conmigo, ahora poniendo una rama que saltar, una piedras que esquivar, un arroyo que atravesar. Calentandome cuando la temperatura es baja, refrescándome con su humeda hojarasca cuando el Sol se impone en lo alto del cielo. Como tantas y tantas mañanas, como en tantos y tantos días, siempre mostrándome algo nuevo. Siempre haciéndome sentir pequeño y vivo.
El bosque, las rocas, el agua, todo ello soy yo y yo todo ello al mismo tiempo.
Y así alcanzo el final. Un gastado vértice geodesico desde el que alcanzo a ver el embalse de Valmayor, Abantos, Maliciosa o la Pedriza. Un viejo y  achatado monte, un gastado cerro que me aguarda y que me acoge siempre. 
Quiero seguir soñando,  necesito seguir viviendo mis sueños. Sin ellos, es más dificil levantarse y caminar cada mañana.








sábado, 24 de septiembre de 2011

Me duele.

Ayer fue un mal día.
Después de una semana en que la única actividad fue caminar durante una hora un par de días decidí probar que tal esa rodilla derecha que me está dando la lata.
Y no fue nada bien. Desde el principio sentí molestias, por momentos dolor y definitivamente un halo de pesimismo ante el futuro a corto plazo.
Pero esta mañana es aún peor. Me cuesta flexionarla. Bajar las escaleras es una tortura, igual que agacharme o bajarme del coche sobre su apoyo.
Hace años sufri un quiste de Baker en esta misma rodilla. En el hueco plopíteo que es exactamente donde me duele ahora. 
Pero más me duele el alma. Ser consciente que no me queda más que resignarme a parar una temporada. Olvidarme de hacer aquello que más me gusta. Aquello que me aporta paz interior, autoestima, fuerza física y mental, libertad, escape a las frustraciones, un rato para pensar, enormes amistades....
Será dificil para alguien como yo que lleva tantos años enganchado a esto. Pero no será la primera ni la última así que, como otras cuantas veces, no queda sino confiar que con descanso y cuidados igual que vino se vaya y, pueda estar de regreso algún día.
Luego tocará sufrir la inactividad y será otro tipo de frustración, pero esa será ya otra historia.