jueves, 4 de junio de 2009

Vino de la Tierra de Cangas

El viñedo acogido a la denominación Vino de la Tierra de Cangas se localiza en el suroeste de Asturias y comprende los Concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Tineo y Pesoz.
Toda esta zona cuenta con un microclima especial, con menor pluviometría y más horas de insolación que el resto de Asturias. Esta situación permite el desarrollo del viñedo, generalmente situado en laderas de fuertes pendientes y orientaciones sur como zonas más favorables.
Desde el siglo IX existe documentación sobre el cultivo de la vid en la zona. Sin embargo su expansión se produce con la fundación del Monasterio de San Juan Bautista de Corias por los monjes benedictinos a comienzos del siglo XI.
En el siglo XIX, el viñedo, al igual que en el resto de España y Europa, sufrió la crisis de la filoxera (insecto parásito de la vid), el mildiu y el oidio (hongos dañinos).
Técnicos franceses acudieron a la zona para ayudar a los viticultores en la recuperación de las vides, trayendo, además de sus conocimientos posiblemente otras variedades, como por ejemplo, se pueden encontrar cepas aisladas de "Cabernet Sauvignon", llamado Albarín francés u otras variedades que los viticultores de la zona denominan sencillamente como "forasteras".
En esta última década del siglo XIX estos vinos de Cangas consiguieron premios en certámenes nacionales e internacionales. A principios del siglo XX, la extensión de viñedo era de 1.952 hectáreas, sin embargo, con el desarrollo de industria minera en la comarca y el despoblamiento general del medio rural se empieza a abandonar su cultivo.
En la actualidad está limitado a unas 200 hectáreas, aunque la tendencia es la de recuperar el espacio perdido.
El 25 de mayo del 2001 se produce el reconocimiento por parte de la Consejería de Medio Rural y Pesca de la denominación "Vino de la Tierra de Cangas".
Para poder utilizarse la denominación las uvas de vinificación deberán proceder en su totalidad de los municipios de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Ibias, Grandas de Salime, Illano y Pesoz y las siguientes parroquias correspondientes al Concejo de Tineo: Arganza, Barca, Genestaza, Merillés, Ponte, Rodical, Santianes, Sorriba y Tuña.
La vendimia se realiza manualmente y el transporte de la misma se efectua con el mayor esmero, procesandola en el menor tiempo posible, con el fin de obtener mostos y vinos de la máxima calidad.
En la elaboración se mantienan prácticas tradicionales y procesos tecnológicos y enológicos modernos orientados a la mejora del producto final. Para ello las bodegas acogidas a esta indicación geográfica han efectuado una modernización importante.
Las variedades de vid autorizadas en esta denominación son las siguientes:
Albarín negro (T)
Carrasquín (T)
Godello (B)
Gewuurtraminer (B)
Merlot (T)
Moscatel grano menudo (B)
Pinot noir (T)
Syrah (T)
Las variedades de vid recomendadas en esta denominación son las siguientes:
Albarín blanco (B)
Albillo (B)
Garnacha tintorera (T)
Mencia (T)
Picapoli blanco extra (B)
Verdejo negro (T)
Podéis ampliar la información en:
http://www.vinotierracangas.com/historia.htm
Salud.

lunes, 1 de junio de 2009

Replanteo

A tres semanas de mi cita anual con el MAM me encuentro en la tesitura imprevista de hacer unos reajustes en mis planes inicales.
Por costumbre, desde hace ya unos cuantos años, ante la preparación de cualquier maratón de montaña o asfalto, la antepenúltima semana antes de la competición suele ser la de mayor carga de trabajo y kilometraje. Viniendo de una progresión en las cuales comenzaba con semanas en aumento de km con otras de bajada y recuperación. Normalmente un ciclo de 8 semanas, incluso en alguna ocasión de 6 si la forma física de partida era ya lo suficientemente alta.
La idea primaria sería rebajar esa carga en la penúltima semana aumentando algo los ritmos en algunos entrenamientos. Esfuerzos pre-competición podría decirse y, finalmente la última semana simplemente de mantenimiento del tono muscular y descanso puro.
Pero, las sensaciones de ayer no me fueron positivas. El calor sé que tuvo mucho que ver ante la falta de ritmo en el inicio del Km Vertical de la Barranca y sobre todo el final de regreso al coche de nuevo por la zona del Ortiz donde las ganas de correr eran menos de las aconsejables.
Así analizando percibo varias cuestiones delicadas.
Por un lado, me siento cansado, por esfuerzo físico y por las altas temperaturas actuales.
Por otro, el esguince de tobillo izquierdo que sufrí bajando el Calvario, menos leve que en otras ocasiones que me hará extremar mucho la prudencia en fechas próximas.
Mentalmente, una pequeña pausa espero que me puede dar el impulso definitivo.
Partiendo de que mi pretensión no es la de mejorar marca alguna y de que la carrera será en equipo, no me obsesiona llegar fino, pero sí me gustaría llegar lo mejor posible ya que así, aparte de sufrir menos, podré ser de mayor utilidad a mis compañeros de fatigas.
No queda más remedio pues que alterar esos planes iniciales, contrastados y efectivos por experiencia para encajar un breve descanso en esta semana que no intentaré compensar en la próxima por supuesto.
Reajustaré en km y días de entrenamiento para intentar mantener la siguiente de acuerdo a lo programado.
A estas alturas soy consciente de que aferrarse a un plan establecido no siempre es lo más positivo y, como yo siempre intento trasladar a quien quiere oirme, lo primordial de un plan es su filosofía (días y tipos de entrenamiento, de descanso, estructura de los mismos...) más que los datos numéricos en sí (kms, minutos, ritmos....).
Esperemos que este planteamiento conservador sea inspirado por la veteranía desde el conocimiento y no por la veteranía desde el conservadurismo y la comodidad.

Clasificaciones del VIII Km Vertical de la Barranca y fotos aquí:
http://www.penalara.org/doc/Clasificaciones_Categorias.pdf
http://www.penalara.org/images/zoom/KmVertical09/index.htm


jueves, 28 de mayo de 2009

Una cita en Muniellos.

Será el 16 de julio cuando por fín pueda adentrarme en uno de los parajes de los que tan cerca he estado estos últimos años y sin encontrar el momento de visitar.
El año pasado realicé la gestión del permiso demasiado tarde, durante mis vacaciones allí y no pudo ser.
Ayer, con previsión y tiempo realicé la reserva para dos personas poder visitar el día mencionado este bosque.
Muniellos es un espacio pretegido Reserva Mundial de la Biosfera que sólamente admite la visita diaria de un máximo de 20 personas.
Este paraje acoje al mayor Robledal de España. Se encuentra situado en los límites de los Concejos de Ibias y Cangas del Narcea en el Principado de Asturias.

El Bosque de Muniellos se halla en las estribaciones de la Sierra de Rañadoiro, al sureste, y de Valdebois, al noroeste. Comprende la cabezera de cuenca del río Muniellos, afluente del Narcea, presentando una forma casi circular, abierta únicamente hacia el noreste. Las altitudes oscilan entre los 670m a la entrada del valle, y los 1.685 m de la Bobia de Teleyerba.

El Bosque de Muniellos es uno de los mejores y últimos representantes del bosque planocaducifolio, que antiguamente ocupaba amplias zonas de España. El árbol dominante es el roble albar (Quercus petraea), aunque también abundan el roble rosado y el rebollo (Quecus pyrenaica). A partir de los 1.300 m el robledal es sustituido por abedulares (Betula pendula). En los fondos de valle abundan avellanos, arces y fresnos. Mezcladas con los robles, en laderas y valles, existen pequeñas manchas de hayas que sólo en ocasiones forman rodales puros. Acebos, serbales, alisos, y tejos completan las especies arbóreas de esta reserva.

En el soto bosque abundan arándanos, lúzulas, zarzas y gran número de helechos. Muniellos es rico en musgos, hepáticas y, especialmente, en líquenes, de los que probablemente existen más de 1.000 especies.Además de los bosques descritos, Muniellos alberga singulares comunidades de turberas y áreas lacustres. En la Reserva existen seis lagunas de origen glaciar: la de la Aveizuna, la de Penavelosa, y las cuatro que componen el grupo conocido como Las Lagunas: la Grande, la de La Isla, la Honda y la de La Peña. A ellas aparecen asociadas algunas comunidades vegetales acuáticas o anfibias y frecuentemente valiosas turberas de esfagnos o turberas planas.
Entre la flora protegida de Muniellos tienen especial relevancia el acebo (Ilex aquifolium) y el tejo (Taxus baccata), presentes en la mayor parte de los bosques de la región pero especialmente abundantes en algunos puntos de Muniellos, entre ellos las márgenes de la carretera del Puerto del Connio.

Aquí os dejo unos enlaces que os puedan interesar:

http://es.wikipedia.org/wiki/Muniellos

http://www.desdeasturias.com/turismo_asturias/bosque_de_muniellos/index.asp

http://www.fuentesdelnarcea.com/


domingo, 24 de mayo de 2009

Un paseo por los Tubos.

Pues tocaba. Yo sabía que mis compañeros le tenían ganas y querían conocer esta subida que gracias al MAM se ha convertido en archiconocida y casi mítica entre los corredores y, como desde la última edición en que se subió no había vuelto por allí, apetecía.
Además era un día muy especial para mí. En esos mismos momentos se estaba disputando mi querida Zegama-Aizkorri donde un nutrido número de amigos se encontraban corriendo, avituallando o en plena organización (escobas, meta...). Me he acordado mucho de ellos especialmente en el comienzo de la subida a Bola y en el trayecto de la Loma del Noruego.
El caso es que a las 8,30 nos hemos juntado un buen grupo en el puerto con la idea de hacer un buen entreno pero con la duda de saber que recorrido haríamos al final debido a las tormentas de la noche anterior.

Así que del tirón como en el primitivo MAM desde el puerto hemos atacado la subida a Bola en esa sucesión de zancadas, respiración y pulsaciones in crescendo que te dejan los gemelos como morcillas de Burgos en 200 mts.
Alcanzando la Virgen de las Nieves algún resbalon en esa pequeña zona de pedrera que nos hacía dudar sobre el itinerario a seguir finalmente y pista de hormigón hacia las antenas de Guarramillas.
El trayecto de la Loma del Noruego una delicia como siempre, el terreno y la roca de nuevo seco por efecto del astro Sol que iba ganando terreno. Así en fila india, relajados y disfrutando del recorrido llegamos a Cotos con la convicción en el espíritu de visitar el tramo estrella de nuestra ruta. Los Tubos de Cabezas de Hierro.

Pequeño conclave en Cotos para certificar la decisión y lamentable baja de Angel al que el piramidal prudentemente le empujaba de regreso a Navacerrada.
Así arropado de viejos recuerdos discurrimos por la carretera hacia Valdesquí hasta el desvio a izquierdas que nos conduciría a la base de tubos. Esta vez dejamos la pradera a nuestra derecha y usamos el camino evidente que primero parece alejarse para luego en un giro de 180º y tras unas zetas empalma con la ruta conocida. Subida entre pinos, nueva bajada para cruzar el puente y ya del tiron tras unos metros entre helechos nos metemos en el torrente. Los primeros metros muy comprometidos por la humedad del propio cauce y de la mañana. Un par de sustos en modo de resbalones pero metidos en el cauce la cosa mejora y podemos adivinar que la piedra estará en condiciones aceptables.
Ahora sí disfrutamos-padecemos la subida en todo su esplendor visionando cortinas de niebla que atraviesan la cima . Despacio avanzando con pundonor y retrocediendo en algún resbalón donde el terreno cede debido a la erosión. Esta zona será delicada por posibles pequeños desprendimientos provocados por los corredores que nos precedan. Así hasta llegar al zona de canchal y a un gran nevero previo a la cima.
En este punto decidimos no coronar y enfilar el collado directamente, Valdemartín, pequeño nevero y esa sucesión de pequeñas cimas previas a Guarramillas donde me encontré fenomenal permitiendome incluso en la pendiente bajada al puerto hacer un rato el chorra.

Muy satisfecho por haberme ido encontrando mejor con el paso de los km y francamente bien en el tramo hacia Guarramillas y en la llegada al puerto.
Aquí el enlace con algunas fotitos más:
http://picasaweb.google.es/Prisillas/Tubos24052009#slideshow/5339413837529901026

sábado, 23 de mayo de 2009

La doble cima.

Ya comenté hace unos días que aprovechando las fiestas de mi localidad iba a disponer de algo más de tiempo durante 4 días y que aprovecharía para afrontar algo así como las etapas de los Dolomitas en el Giro o los Alpes en el Tour.
Tres días donde acumularé horas y km de cara al Maratón Alpino. Donde trabajar la capacidad física para afrontar la sucesión de subidas y bajadas y la mental de llegar cada día a casa con ganas de más.
Dado esto es básico para mí tener una visión de conjunto. Es decir, tener en la mente la idea de que la meta es la finalización de la tercera etapa. No afrontarlas independientemente como carreras, sino como método para conseguir distribuir las fuerzas y la motivación. Tener visión de conjunto. Siendo este propio bloque, una etapa más en el camino hacia la cita del día 21.
Voy además a tener la "suerte" de poder acometerlas en distinas condiciones climatológicas lo que incrementa el valor de los entrenamientos.
Ayer primera salida en un nuevo circuito por el Cerro del Telégrafo (no me cansaré de reconocer la fortuna que ha supuesto para mi vivir a 15' de carrera de sus faldas) que no deja de darnos juego, alternativas y recorridos que, aún hoy, todavía nos quedan por descubrir.
Lo primero a destacar fue la sensación de bochorno que tuvimos ya desde el principio. En los 2 km que me llevó llegar hasta el punto de encuentro con mi compañero ya había empapado la camiseta.
Este factor para mí, por mi morfología, es fundamental. La mezcla de calor y humedad me condicionan ya que no me adapto nada bien y disparan mi fatiga. Así que desde el primer momento tuve claro que habría que ahorrar fuerzas y caminar de más.
Nos resfrescamos en las dos fuentes que atravesamos y comer algo cada hora de esfuerzo, como hago normalmente también fue importante. Aunque sea por evitar la sensación de vacio en el estómago que a mi tanto me molesta.
El circuito fue duro. Una primera parte de 6 km aprox. de desgaste por terreno tobogananero, acrecentado como ya he dicho por el calor nos dejó a pies de un duro cortafuegos árido y desgastado dividido en dos tramos que nos dejó a unos metros de la cima. Una bajada por pista hecha a buen ritmo para seguir atacando de nuevo otro tramo de cortafuegos más pedregoso que ya sí nos dejó en el vértice geodésico y de ahí una larga bajada de otros 7 km aprox. que como le comenté a mi compañero en su inicio es la parte más dura demasiadas veces. Pena que me lo certificara.
Yo me he visto ya por desgracia en varias de esas en las que aún discurriendo por el terreno más favorable de una carrera o entrenamiento, despues de haber solventado con suficiencia los tramos más duros y temidos, esos siempre largos km hacia el final se hacen eternos y, por tanto, los más difíciles.
La fatiga en estos terrenos viene por desgaste y siempre se manifiesta en su último tercio. Por tanto es,fundamental sino evitarlo, retrasar lo más posible su aparición. Avituallamientos y reparto de fuerzas es la metodología.
Ayer una vez más rescatamos la viejas fórmulas del manual de las carreras por montaña. Beber y comer antes de tener hambre, caminar antes de que te lo pida el cuerpo. Alardes ninguno. Ni siquiera en meta. El shock vascular que se produce cuando uno se detiene de golpe después de 6, 7 u 8 horas de esfuerzo muchas veces es brutal y peligroso.
Personalmente pese a todo terminé satisfecho fueron 22,5 km en 2h8'. Me encontré mejor en la segunda mitad del entrenamiento lo que me hace ser prudentemente optimista de cara al de mañana y el lunes.
He perdido potencia, pero espero conservar la resistencia.




lunes, 18 de mayo de 2009

Largo y duro camino.

Es lo que tiene preparar una prueba de fondo. En este caso un maratón de montaña. Que todos esos entrenamientos rápidos, vivos, intensos, repletos de cambios y sensaciones se quedan atrás y apenas sirven de base para poder iniciar la preparación de las pruebas de resistencia.
Porque, es fundamental tener en cuenta que los parámetros de medición del reto que nos preparamos para afrontar no se mide en kilómetros. Su verdadera medición se realiza en tiempo, en horas para ser más exactos.Para una prueba como el MAM, más si cabe aún este año con la repesca de los tubos, el terminar en menos de las 6 horas de esfuerzo queda para los participantes más fuertes, 50 o 70 de un grueso de 300. Y, dentro de ese grueso es donde me hayo. De ahí para arriba hasta las 9 horas límite es el desafío al que nos debemos enfrentar.
En este contexto, como digo es en el que afronto los entrenamientos de las próximas 4 semanas. Acumular horas de esfuerzo en la mayor variedad de terrenos posibles, subidas, bajadas, trialeras, pistas, roca, raices, arroyos... y en las condiciones más distintas posibles, frio, calor, lluvia, viento, niebla si el tiempo lo permite. Porque la montaña es impredecible.
Paciencia en cada salida, donde las sensaciones no cuentan tanto porque en un periodo tan largo de tiempo el cuerpo y la mente llegan a pasar de la euforia al desencanto y del miedo a la satisfacción.
Así, en esa filosofía ayer afronte mi primera salida de más de 2 horas (2h14' para 25 km) por mi famoso y bendito Cerro del Telégrafo. Sin el que no hubiera podido salir airoso de Zegama o el Mam.

Sin las mejores condiciones posibles, porque no pude dejar reposar la comida lo suficiente y tras una mañana por Madrid de pie y de un lado para otro entre la piscina M-86 donde pude gozar de un 50x4 estilos de mi hija (3'26'') y, la estación de Atocha donde dejé a mi padre camino de Málaga hasta el próximo puente Ave a finales de Julio, con la inestimable compañía de mi gran amigo Fernando afrontamos el siguiente circuito:

Duro, de los que a mí me gusta, con un par de subidas cortas pero intensas que te dejen las piernas trabajadas antes de atacar la subida más prolongada, ya con unos cuantos kms que minen las fuerzas y, para finalizar, una larga y prolongada bajada que trabaje nuestra capacidad mental de concentración y resistencia. Porque, puede parecer que no, pero en cansancio muchas veces se puede uno sentir mejor en subida que en bajada.
Esta semana quiero entrenar bien, tengo un par de días con posibilidades de entrenar tiempo y quiero aprovecharlos. Espero que mi talón lo soporte.

domingo, 10 de mayo de 2009

De barro hasta las trancas.

Considero que la expericencia de ser voluntario en una carrera sería recomendable para la mayoría de nosotros. Expecialmente para los corredores "gregarios" que gustan de compartir la experiencia y tratar con los corredores - compañeros.
Incluso altamente recomendable en algún momento para aquellos que sólo entienden el deporte desde el punto de vista competitivo. Con todos los respetos.
Yo ayer en la VIII Media maratón de la Sierra de Segovia tuve esa oportunidad de participar ayudando y disfruté.
Una forma de ser útil, de colaborar y, a un mismo tiempo no quedar exento de atravesar las mismas dificultades que la de los propios participantes.
Iguales ante la lluvia, el frio, sol, barro, nieve, duras subidas y bajadas vertiginosas.
Todo ello, claro está a una velocidad menor de la habitual lo que hace que uno perciba mejor los detalles y el esfuerzo ajeno.
La posibilidad de alentar a los primeros en los cruces, de fotografiar paisajes y participantes, pero especialmente acompañar a esos que cierran el pelotón anónimamente y tantas veces en soledad. Con la admirable fuerza de no entregarse y resistir. Cuando llegar a un avituallamiento es el final de una larga jornada de trabajo para los que allí estan y los minutos se hacen eternos.
Gente que se encuentra en medio de piornos y neveros en su primera experiencia en este tipo de carreras, que cuando cruzan el arco de llegada se convierten en sus propios heroes, agotados, pero heroes. Porque rendirse sería lo fácil. No hay gloria, apenas aplausos pero una enorme satisfación interior.
Una forma de cura de humildad para esos momentos en que ese corredor que nos precede nos frena y malhumorados ansiamos encontrar un claro en el sendero para pasarle.
Sí, cierto que se trata de una carrera contra el crono, contra nosotros, contra los demás; pero, no menos cierto que igual que el bosque se configura de árboles, pájaros, insectos, rios y vientos en perfecta y necesaria simbiosis, la carrera sin nuestro rival, sin el voluntario, sin el organizador no existiría.
Siempre necesitamos de los demás. Sólos somos menos.