martes, 7 de junio de 2016

XX MAM. Un largo camino de amigos y recuerdos.

Aunque la letra del tango de Gardel dice que “20 años no es nada” la realidad es que echando la vista atrás aparecen un buen puñado de recuerdos y anécdotas en mi memoria.

De aquella aventura que supuso el primer Maratón Alpino Madrileño sin entrenamientos específicos de montaña. Con las zapatillas de asfalto y las únicas subidas de la Casa de Campo en los alrededores de Garabitas como desniveles máximos a la actualidad, equipado con GPS, mochila, geles y entrenamientos de 800+ un día sí y otro...... casi, son muchos kilómetros. Algo prendió en mí e hizo que sin dudar volviera ediciones siguientes. Fuera mi cita anual con aquellas montañas.

Recuerdo aquellos primeros años cuando la carrera salía y finalizaba junto al actualmente abandonado Albergue Álvaro Iglesias. Como remontaba hacia la Loma del Noruego. El técnico paso de la zona de claveles, la majestuosidad de la Laguna de los Pájaros al iniciar el descenso desde el cresterío. Recuerdo el sofocante calor en el tramo de ascenso a Siete Picos a mediodía y lo largo que se hacía el Camino Schmidt hasta que alcanzabas los Cogorros y pisabas el asfalto para llegar hasta la meta en el Puerto.

No se me olvida la imagen de Yolanda Santiuste tiritando de frio con sus pantalones cortos en la puerta del Albergue el año que alcanzamos Peñalara con nieve y se suprimió el ascenso a Cabezas y la zona de claveles. Un par de años la climatología nos privó del recorrido original. En esto, el establecer la segunda semana de Junio como fecha definitiva de la prueba ayudó mucho a evitar las últimas borrascas de primavera. Recuerdo a Sonia Morán, ganadora de las primeras ediciones y que en aquella época viviá en la misma localidad que yo. Ana Isabel Alonso con quien me cruzaba en mi querido cerro del Telégrafo entrenando, proclamandose campeona de España en aquella edición del MAM. Porque las chicas siempre han sido guerreras.

En todos estos años como no pudo ser de otra forma hubo de todo. Desde aceptables posiciones clasificatorias a ediciones donde terminar ya fue un logro. El caso es que año tras año el simple hecho de cruzar la meta ha tenido un emotivo y especial significado para mí. Todos han sido un buen puñado de kilómetros, pero todos han sido especiales y diferentes.

Recuerdo cada una de sus entradas a meta. Con la satisfacción del objetivo conseguido y con la emoción de escribir mi propia historia. Porque esta carrera es, la carrera de mi vida. A la que ya desde hace tiempo estoy ligado. Mi "hecho diferencial". ¿Quien eligió a quien?, podría ser una interesante pregunta. Porque como siempre digo mi único mérito es la constancia, lo demás ha sido la suerte de que el destino me permitiera estar en esa línea de salida y meta año tras año.

Este maratón "mío" tiene personalidad propia. Los hay más espectaculares, duros y animosos, pero no se puede negar que el MAM deja huella. Te exprime lo suficiente para que cuando cruces la meta tengas la satisfacción de haber logrado un reto importante. Algo que nos remueve lo suficiente por dentro.

El MAM actual tiene todos los ingredientes para no dejarnos indiferentes. El ascenso y descenso desde Cercedilla al Puerto vadeando arroyos, atravesando helechos y estrechas sendas. La fotogénica imagen de las antenas de Bola en nuestras retinas a la ida y en el regreso. Peñalara, la cima de la Sierra del Guadarrama y ese ascenso a Cabezas larga e interminable que te hace destilar cada gramo de fuerza que conservas. Pero lo que realmente hace que el MAM se distinga de otras pruebas es su paisaje granítico y su cota mantenida cerca de los 2000 mts de altitud buena parte de la prueba. Aquí no hay praderías en los altos, ni bosques que nos cobijen hasta cerca de la cima. Aquí como caliente el Sol estamos a su merced rodeados de piedra, roca y pequeños arbustos. Es lo más duro de la prueba. Esa mezcla de altitud y calor que causa estragos entre muchos participantes.

Es un continuo sube y baja dónde vas alcanzando una tras otra cimas por encima de los 2200 mts. Y ese desgaste muscular, articular y mental, unido como comento al calor hace de nuestra querida carrera uno de los “maratones más duros del mundo”.

Este domingo se celebra su XX edición. Un momento muy especial para quienes hemos sido fieles a la cita cada año y la fortuna de haber podido terminarlo.

Así que toca disfrutar. Buena carrera a todos y que una vez más logremos ser SUPERVIVIENTES.

¡Viva el MAM! ¡Larga vida al MAM!.


A continuación, os dejo con la visión de esta carrera que amablemente personas queridas han querido compartir conmigo para esta XX edición. Corredores, voluntarios, el speaker oficial del MAM.... y familia. Mil gracias a todos.


El primer Maraton Alpino Madrileño tuvo la salida en el Albergue Juvenil de Navacerrada. Creo que lo sabíais. Aún no existía la figura del speaker en la prueba.
Con un grupo de compañeras de trabajo estuve en Peña Citores junto a una fuente que quedó adornada con multitud de vasos de agua en los que, cosas de la vida, estaba impreso el logo de Coca Cola. Dejábamos pasar el tiempo entreteniéndonos en juegos y persecuciones. Cuando, casi por sorpresa, apareció el primer corredor. Se llamaba Joseba. Joseba Ćubillo de la Hoz.
_¡Aupa, Joseba! ¡Vamos, Joseba! ¡Venga, Joseba!
Hoy no reconocería su rostro. Pero no puedo olvidar su paso fuerte acometiendo el ascenso, el pulso templado mientras se tomaba un sorbo de agua, la calma que transmitía allí, rodeados de montaña.
Conversó un instante con nosotros y siguió su camino. Vimos cómo se alejaba su espalda acometiendo el reto. Era como un corzo, aunque sus pantalones no fueran de color rojo.
Después fueron llegando más corredores. Todos tenían nombre. Cuanto más lejos se encontraban de la cabeza de carrera más necesitaban nuestro ánimo.
Por eso, cuando en la siguiente edición, me propusieron  asumir la locución de la prueba tuve como intención nombrar a todos los corredores que cruzaran la meta aunque no los conociera más que de ese fugaz momento. Todos merecían ser reconocidos. Así supe que necesitaba hacer una visita al oculista ya que, en ocasiones, confundía los nombres Y era entonces cuando más de uno lo gritaba con rabia corrigiéndome.
Varias premisas me guiaron en este trabajo. Una de ellas ya la sabéis: nombrar a todos los corredores que me fuera posible. Os juro que en ocasiones me es imposible. No me alcanza el tiempo. Cuando viene un grupo grande se hace muy difícil personalizar. Hubo momentos en los que los propios familiares o amigos me facilitaban el nombre o el apodo.
_ ¡Hey, tío! ¡Que llega “el lobo”!
_ ¡Joder, pues habrá que recoger las ovejas!
_ Nuestro colega, “el lobo”. Que está llegando a la meta. Que viene por ahí.
Así cualquiera. Claro que, cuando el corredor es tu colega, tu marido, tu compañero, tu primo, tu hermano, tu... la cosa es mas fácil. Y con las corredoras pasa lo mismo, por supuesto.
En otros momentos la atención a otras tareas, como la entrega de premios, hace imposible estar atento. Pero siempre lo intenté.
Recuerdo que uno de aquellos primeros años, en que la salida y la meta estaban ubicadas en el Albergue Juvenil de Navacerrada, estuvieron los de Tele Madrid con sus aires de Madrid Directo haciendo de la vida un espectáculo. Durante la prueba acosaron a los corredores con preguntas absurdas sin entender que aquello era una prueba deportiva competitiva y de gran nivel. Me pidieron que callara para grabar su show y que el sonido de la locución no les molestara. Al poco tiempo llegaba el cuarto clasificado de la prueba. Un corredor que había luchado por el podio, pero no lo había logrado porque otros, ese día, tuvieron más fuerza. Merecía que se le reconociera el esfuerzo. Evidentemente rompí mi silencio para animarle y grité su nombre. Cuando me pidieron explicaciones les hice ver que yo también tenía un trabajo que desarrollar, tan importante como el suyo. Y que esperaba que entendieran  la “urgencia informativa”. No sé si les quedó claro. Pero no les quedó más remedio.
Porque esa es otra de las cosas que he intentado hacer durante estos años: he procurado plantear el relato de la prueba como un programa radiofónico. A partir de los datos de paso que iban llegando al control de meta fui reconstruyendo lo que sucedía en la montaña. Intenté transmitir la emoción de una carrera. La tensión ante un posible record de la prueba. Mi público era escaso, a veces nulo. Nunca perdí la ilusión de que a alguien más le pudiera emocionar el discurso de la competición. Una competición de la que sólo podía tener certeza de que salían muchos y no llegaban todos.
Desde el puesto de locución hemos intentado transmitir tranquilidad a los familiares de aquellos corredores que tuvieron que retirarse por problemas físicos. Afortunadamente no ha habido grandes desgracias. Malos pasos se dan todos los días.
Y el rock and roll. Esa fue la música que ha marcado este prueba durante casi veinte años. Porque correr por la montaña es rock and roll. Porque sobrevivir a un maratón alpino es rock and roll. Porque la inconformidad es rock and roll. Algunos ya consiguieron su sueño: ser viejos rockeros. Más que nada porque el tiempo pasa sin detenerse.
Hubo un día memorable. La salida estaba situada en el centro de Cercedilla, ante el cuartel de la policía municipal. La prueba ya había finalizado y comenzábamos a recoger los aparejos. Sonaban los últimos acordes. Elegí como despedida de ese día el tema Highway Star, de los Deep Purple. Un temazo. Muy importante en mi vida y con uno de los mejores solos de guitarra que se han construido. Lo pusimos a un nivel considerable y nos dejamos llevar por las notas. Volví a ser el adolescente que sacudía su melena mientras bailaba a lo heavy en la discoteca de moda. Los ojos cerrados para sentir mejor la melodía. Cuando los volví a abrir había junto a mí un grupo de corredores sacudiendo sus imaginarias melenas ante la mirada atónita de los agentes municipales. Todos éramos hermanos del rock and roll. Tíos duros que se enamoran de las personas y de algunas cosas. De aquellas que merecen la pena. Como este Maratón Alpino Madrileño. Mi amor más duradero. Tan lleno de recuerdos que será siempre parte de mi vida.
Por eso, a todos los que alguna vez corristeis la prueba o imaginasteis hacerlo quiero daros las gracias. A todas las que la hicisteis posible: Gracias por estos veinte años de puro rock and roll.
Nos vemos en la salida. Os esperaré en la llegada.
Jonkar.

Jonkar (Amigo y Speaker oficial del MAM).


“MAM. Maratón Alpino Madrileño, tres palabras que siempre me han dado respeto. Fue de las primeras carreras de las que oí hablar cuando empecé en el mundillo de las carreras de montaña, todavía recuerdo cuando corrí mi primer cross del telégrafo y vi la salida del mam, me pareció que todos los que corrían eran verdaderos corremontes profesionales, es mas sigo creyendo que el MAM es una carrera para gente especializada por lo técnico del recorrido. A mí me sigue dando respeto esta carrera de ahí mi reticencia a apuntarme. “

Manuel Trigo (Amigo y Corredor)


“Toda una vida entre cloro y agua, conociendo piscinas por todo el mundo hacía que el Trail Running en general y el Maratón Alpino Madrileño (MAM) en particular, no significarán absolutamente nada hasta hace unos pocos años.
Sobre el año 2010 comienzo a participar en carreras populares de Trail running, y poco a poco voy conociendo más sobre este deporte. Aunque en ese momento el MAM continuaba sin tener ningún significado para mi.
Es un tiempo después cuando me uno a un grupo de amigos, los locos del cerro, los cuales me enseñaron a correr, las diferentes carreras y mucho más. Y fue entonces cuando el MAM apareció en mi vida como una de las carreras más duras e inalcanzables, sólo apta para los más grandes.
Poco a poco y tras una muy calculada valoración, en 2015 pasó de ser un sueño a un reto. Mi mayor reto deportivo hasta este momento en este fantástico deporte.
Mi dedicación, compromiso y respeto fue máximo, me preparé y entrené lo mejor que pude. Ahora puedo decir eso de: "que inocente", en esos momentos no imaginaba donde estaba la clave.
El MAM es una carrera única, donde por muy preparado que estés, siempre te pone en tu sitio, y solo a algunos afortunados les permite atravesar el arco de llegada. Te exige aprender a superar el dolor y el sufrimiento, llevándote al máximo en la parte mental.
Fue entonces cuando comprendí la realidad, la belleza, la exigencia y la importancia de esta maravillosa carrera. Una experiencia que jamás olvidaré y que espero algún día volver a repetir.”

Ricardo Torroba (Amigo y corredor).


“Yo he participado dos veces, y lo cierto q en las dos he terminado entre los 10 primeros y además pues campeón de Madrid de larga distancia una absoluta y otra en vetA.
Me parece una carrera, dura, que no da tiempo a un respiro y que si respiras un rato lo puedes pagar si es que quieres estar en el top10.
Desde que sales hasta que llegas vas con el corazón en la boca, y hay que saber llevar un ritmo constante y guardar, ya no sólo para los míticos tubos de Cabezas, sino para el largo descenso desde bola a meta, ahí puedes ganar y más perder si no has guardado.
Los continuos, largos, toboganes hacen que se incremente la dureza ya que a eso hay que sumar la altitud.
El ambiente es espectacular y aquellos, como tú, que lo habéis vivido más veces sois los que habéis hecho grande esta carrera.
Mis participaciones en el MAM han sido pocas pues siempre coincidía antes o después con el Superduatlon de Peñalara, que era mi carrera preferida y donde gane en varias ocasiones y tengo el récord, de ahí que no participara en el MAM. Pero tengo claro que esta carrera es una de las grandes de la sierra de Guadarrama junto con 3R, GTP y Cuerda Larga.”

Luis Alonso Marcos (Amigo, corredor y ganador de la Copa De Hierro entre otros logros). 


"La visión que tengo del MaM es poliédrica. Lo he vivido como corredora en 4 ocasiones, los dos primeros intentos frustrados, los dos últimos ya cruzando por el arco de meta. También he participado como Voluntaria balizando tramos del recorrido, en puestos de avituallamiento, en puntos de refuerzo, etc.. y, por último, sobre todo estos últimos dos años, con un puesto de más responsabilidad en algunas áreas.
Me quedo con la imagen que contemplé de refilón y que constituye el punto de unión de todos estos planos.
Unos de los Superviventes acabó la carrera y, muy emocionado, no sólo por haberla hecho sino también porque estaba tratando de superar la pérdida de un ser muy querido, marchó a los vestuarios a ducharse. En el camino se topó con una voluntaria a la que conocía desde hace muchos años y que andaba en ese momento igual de emocionada que él porque había superado una situación conflictiva dentro del transcurso del evento. Ambos se miraron, se abrazaron. Ella le ión la enhorabuena y, entre lágrimas él se quitó el dorsal y se lo entregó. Era el dorsal número 2: "quiero que seas tú la persona que tengas este dorsal. Sé que mi esfuerzo ha sido también ella tuyo". Ella aún lo tiene colgado en el corcho de su cuarto.
Este gesto define lo que para mí es el MaM: AMOR. "


Mercedes Rita "Pels" (Amiga, corredora, voluntaria y animadora sin par).

Para mí, el MAM, es “LA CARRERA”. Y lo seguirá siendo pese a los años y la proliferación de carreras similares por donde sea. Fue mi primer gran reto deportivo y, como no, nuestro querido amigo Prisillas estuvo ahí desde el principio. Hubo más gente por supuesto, pero la confesión de “creo que éste año me voy a apuntar al MAM…” fue a ti.
Ni que decir que las semanas posteriores fueron dudas y miedos hasta el dia de la carrera, momento el cual ya te encargaste tú de suavizar.
Dentro de pocos días correré mi tercer MAM, con más determinación, más experiencia y quizás algo más de fuerza …no se. Dudas sigue habiendo, pero es que no debemos de perderle respeto a una carrera tan dura.
Sea como sea, tenemos un talismán…tenemos a un luchador para dar ejemplo: PRISI.


Héctor Garcia (Amigo y corredor). 


"Qué lejos queda el primer MAM allá por el año 96, aquél en el que llegaste a convencer a tu amigo José Estaire para hacer vuestra primera gran carrera de montaña. Con muchos nervios y mucho esfuerzo llegasteis a la meta, muy contentos y tú encantado con el recorrido, el paisaje, las vistas... tenías claro que había que repetir, lo que no sé si llegabas a imaginar que tantas veces.
Y fue llegando cada junio, y cada MAM, siempre con la misma ilusión.
En el segundo yo estaba embarazada de nuestra hija Lidia. Ya en los siguientes nuestra niña también te esperaba en la meta.
Fuiste encontrando otros compañeros de entrenamiento a los que ibas arrastrando a "tu carrera".
También recuerdo esos años que me iba a buscar a Toñi e incluso a Ivan y juntos esperábamos vuestra entada en la meta, cuando todavía era en Navacerrada (he de reconocer que a mí me gustaba más).
La vida seguía y después llegó nuestro hijo Martín....ya éramos uno más.
También vinieron nuevas incorporaciones a esa familia que sois Los locos del cerro, que tanto os gusta correr por la montaña y como lo disfrutáis.
Yo sé todo lo que significa para ti su presencia y ánimos cuando ya llevas unos kilómetros en las piernas y en la soledad de la montaña empiezas a oír sus gritos, su megáfono y sus abrazos, se que esos pequeños gestos te dan fuerzas para seguir. También quiero acordarme de las Locas que siempre tienen una sonrisa y unos aplausos para ti.
Este año y ya son 20, aunque quizás no estás en tu mejor momento físico estoy convencida que vas llegar a la meta y allí estaremos para emocionarnos contigo.
Para Lidia, Martín y para mí eres mucho más que un "megasuperviviente" y estamos muy orgullosos de tu esfuerzo. Te queremos.
Ah! Este año también estará nuestro perro Pipo.
 Marisa Fernández (Mi mujer. Sin ella esto no hubiera sido posible).








1 comentario:

Gonzalo (gonchu) dijo...

Que gran entrada, como disfruto leyendo tu historia Prisi.

Como sabes llevo algunos años queriendo correr ésta carrera, pero este año tampoco podré realizar el MAM ya que no estoy en forma después de mi lesión, ésta vez no tengo TP60 ni GTP ni otras carreras que sirvan de escusa por cercanía al día de la prueba, simplemente soy consciente que quiero correrla convencido y con un estado de forma aceptable. ¿Quizás el año que viene? Es muy posible.

Recuerdo que en alguna edición decidí acompañarte en parte del recorrido desde cabeza hierro y otro que empecé desde Navacerrada hasta bola donde acabé fundido. Conozco todo el recorrido actual y sé la dureza de los tramos por eso cuando participe en el MAM tengo que estar sobre todo preparado físicamente.
De ahí tu gran mérito, desde hace 20 años en todos has sabido afrontar el reto con todo lo que conlleva; entrenamientos, climatología, lesiones, motivación, circunstancias de la vida, etc. Simplemente quiero darte mi sincera enhorabuena por seguir demostrando tu "constancia", es un lujo tener un corredor como tu en cualquier carrera y el MAM puede estar totalmente orgulloso de tener a un corredor que es grande por dentro y por fuera.

¡¡A por la XX edición del MAM Prisi!!

Un fuerte abrazo.

Gonzalo R. ("gonchu").