sábado, 23 de mayo de 2009

La doble cima.

Ya comenté hace unos días que aprovechando las fiestas de mi localidad iba a disponer de algo más de tiempo durante 4 días y que aprovecharía para afrontar algo así como las etapas de los Dolomitas en el Giro o los Alpes en el Tour.
Tres días donde acumularé horas y km de cara al Maratón Alpino. Donde trabajar la capacidad física para afrontar la sucesión de subidas y bajadas y la mental de llegar cada día a casa con ganas de más.
Dado esto es básico para mí tener una visión de conjunto. Es decir, tener en la mente la idea de que la meta es la finalización de la tercera etapa. No afrontarlas independientemente como carreras, sino como método para conseguir distribuir las fuerzas y la motivación. Tener visión de conjunto. Siendo este propio bloque, una etapa más en el camino hacia la cita del día 21.
Voy además a tener la "suerte" de poder acometerlas en distinas condiciones climatológicas lo que incrementa el valor de los entrenamientos.
Ayer primera salida en un nuevo circuito por el Cerro del Telégrafo (no me cansaré de reconocer la fortuna que ha supuesto para mi vivir a 15' de carrera de sus faldas) que no deja de darnos juego, alternativas y recorridos que, aún hoy, todavía nos quedan por descubrir.
Lo primero a destacar fue la sensación de bochorno que tuvimos ya desde el principio. En los 2 km que me llevó llegar hasta el punto de encuentro con mi compañero ya había empapado la camiseta.
Este factor para mí, por mi morfología, es fundamental. La mezcla de calor y humedad me condicionan ya que no me adapto nada bien y disparan mi fatiga. Así que desde el primer momento tuve claro que habría que ahorrar fuerzas y caminar de más.
Nos resfrescamos en las dos fuentes que atravesamos y comer algo cada hora de esfuerzo, como hago normalmente también fue importante. Aunque sea por evitar la sensación de vacio en el estómago que a mi tanto me molesta.
El circuito fue duro. Una primera parte de 6 km aprox. de desgaste por terreno tobogananero, acrecentado como ya he dicho por el calor nos dejó a pies de un duro cortafuegos árido y desgastado dividido en dos tramos que nos dejó a unos metros de la cima. Una bajada por pista hecha a buen ritmo para seguir atacando de nuevo otro tramo de cortafuegos más pedregoso que ya sí nos dejó en el vértice geodésico y de ahí una larga bajada de otros 7 km aprox. que como le comenté a mi compañero en su inicio es la parte más dura demasiadas veces. Pena que me lo certificara.
Yo me he visto ya por desgracia en varias de esas en las que aún discurriendo por el terreno más favorable de una carrera o entrenamiento, despues de haber solventado con suficiencia los tramos más duros y temidos, esos siempre largos km hacia el final se hacen eternos y, por tanto, los más difíciles.
La fatiga en estos terrenos viene por desgaste y siempre se manifiesta en su último tercio. Por tanto es,fundamental sino evitarlo, retrasar lo más posible su aparición. Avituallamientos y reparto de fuerzas es la metodología.
Ayer una vez más rescatamos la viejas fórmulas del manual de las carreras por montaña. Beber y comer antes de tener hambre, caminar antes de que te lo pida el cuerpo. Alardes ninguno. Ni siquiera en meta. El shock vascular que se produce cuando uno se detiene de golpe después de 6, 7 u 8 horas de esfuerzo muchas veces es brutal y peligroso.
Personalmente pese a todo terminé satisfecho fueron 22,5 km en 2h8'. Me encontré mejor en la segunda mitad del entrenamiento lo que me hace ser prudentemente optimista de cara al de mañana y el lunes.
He perdido potencia, pero espero conservar la resistencia.




1 comentario:

Carlos Cantolla dijo...
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