miércoles, 22 de diciembre de 2010

Running. La Película. 1979.

Son infinidad las veces que desde hace años me he acordado de esta película.
Hace mucho que la pude ver en televisión y nunca más he vuelto a saber de ella. Alguna vez había buscado en internet alguna reseña. Principalmente a través de la Biografía de su protagonista Michael Douglas, sobradamente conocido. Pero, incluso así en algunos casos ni la mencionan.
El caso es que esta semana de nuevo he sentido la curiosidad de indagar y he encontrado en You Tube algún pequeño trailer.
Es una película que me llegó, sencilla y posiblemente sensiblona. Pero muchas veces la he recordado y no me importaría volver a verla o hacerme con una copia.
El argumento es sencillo y creo recordar que era más o menos este:
Un padre de dos hijas, en trámites de divorcio, en paro, con problemas para encontrar trabajo y con un pasado como atleta. Es decir, un perdedor en toda regla.
El buen hombre cada día se levanta con la intención de salir adelante, su hija mayor se avergüenza de él y lo único con lo que disfruta es con la libertad de correr. 
Un buen día decide retomar su carrera deportiva, entrena como nunca, se prepara para el maratón Olímpico de Montreal (creo) y se presenta a los trials americanos. A pesar de ser uno de los favoritos y de comenzar bien la prueba, una vez más, se atenaza en el momento de la verdad y fracasa quedando fuera de los seleccionados. Otra nueva decepción.
Pero resulta que pocas semanas antes, uno de los seleccionados se lesiona y aunque con dudas es convocado en su lugar.
Llega el día de la prueba, se toma la salida y al poco nuestro amigo se destaca con su correr fluido, como si estuviera corriendo por las calles de su barrio así durante un buen puñado de kms. Llueve y en un momento dado a la vez que toma una curva gira la cabeza para medir la distancia a sus perseguidores. Fatal error que le lleva al suelo donde queda magullado y una vez más vencido.
Los corredores pasan y llegan al estadio olimpico. Su familia se desespera delante del televisor y la vida sigue, cuando de repente conectan para decir que un loco corredor sigue en carrera horas después desafiando al tráfico de la ciudad, entre bandazos con el único objetivo de llegar. 
Las televisiones recuperan la señal, los atletas salen a buscarle, el público le jalea hasta finalmente llegar a la meta.
Su mujer le espera, sus hijos lloran y la película se acaba.
Ya os he dicho que es sensiblona, muy americana probablemente. Pero a mi me gustó y evidentemente, como podeis ver me dejo un gran recuerdo.
Os dejo este enlace donde podeis haceros una idea:

domingo, 19 de diciembre de 2010

Prueba Asics Sensor 4.

Por fin llegó el día.
Dado que  la semana pasada estuve en el Raid Montes de Robledo donde preferí no utilizar mis nuevas zapatillas de Trail para evitar posibles problemas de adaptación y, que esta semana todos los entrenos tuvieron que ser sin luz, hoy era el día de poner a prueba las zapatillas de los chicos de Asics y Trnd.
Para hacerlo nada mejor que un buen circuito de subida por cortafuegos con un porcentaje de desnivel del 31% donde probar el agarre y bajada por pista de grava donde poner a prueba la estabilidad y amortiguación.
Para empezar, como vieja costumbre retiro las plantillas originales y le coloco unas usadas. Asi será durante un puñado de km. Plantillas usadas sobre zapas nuevas y plantillas nuevas sobre zapas usadas. El pie se adapta antes y los nuevos elementos se adaptan a nuestra pisada.
Las zapatillas con cómodas, realmente cómodas, desde los primeros rodajes por el parque, ninguna molestia, ninguna rozadura... Amortiguadas en su base y acolchadas en su textil.
El sistema asimétrico de cordaje me ha convencido. Se ajusta muy bien al pie y sujeta sin apretar. Los cordones pensaba que se desharían fácilmente, me daban la impresión de que deslizarían en el anudamiento. Como prueba he usado una única lazada, buscando que se desataran, que se soltaran... nada. Han mantenido la sujección y ni siquieran se han aflojado aún sin usar el bolsillo destinado a su uso en la lengüeta. Me han convencido.
Otro de los elementos que me ofrecían dudas era la zona del puente de la zapatilla, la inserción entre la zona del talón y la de la planta del pie donde lleva colocado un elemento semirígido al estilo "torsión". Viéndolo la  primera impresión era que sobre roca en arista patinaría y podría resultar inestable o peligroso. Así que he buscado varias piedras donde apoyar e impulsarme y he de certificar su agarre. En un futuro habrá que probar que tal en una zona de canchal o similar, pero creo que podría afrontarlo con confianza.
Durante la subida en pendiente el agarre ha sido correcto. El terreno al estar ligeramente blando facilitaba el agarre, en verano bien seco podría ser distinto. Personalmente dada mi técnica en estas pendientes donde el apoyo lo realizo sobre la puntera (de puntillas) he patinado un par de veces, un poco más de agarre, de taco en esa zona, me hubiera venido bien.
También he atravesado una zona de granito liso y mojado, rodeado de musgo. Como todas las zapatillas resbala. Sería peligroso atravesarlo corriendo sin prudencia. Una cosa sí me ha llamado la atención, la zona plantar deslizaba menos que la del talón. La zapatilla se me iba principalmente de la zona trasera, quizá porque por el taqueteado tiene menos superficie de apoyo.
La amortiguación de sobresaliente, el Gel de Asics está más que constrastado, se pueden hacer muchos km con ellas con comodidad. La estabilidad también es importante. He bajado la zona de pista rápido y con total confianza. En cambio una zona que tuve que atravesar de grandes bloques de piedra, me ha dejado alguna pequeña duda. Me explico.
La zapatilla en sus dos zonas de la suela tiene un diseño radial. Es decir un nucleo central del que se derivan segmentos hacia la orillas. Es algo que se nota en los apoyos, como la fuerza del impacto se deriva hacia fuera, acentúa la comodidad y la sensación de estabilidad, pero... en zona de piedra, donde he tenido que saltar de un bloque a otro he hechado de menos un poco de conducción por parte de la zapatilla.
Un ejemplo. Imaginaros que tiramos una piedra al agua. Se comienzan a transmitir circulos concéntricos desde un centro hacia el exterior, iguales y "neutrales" en su expansión. Cuando saltamos de una piedra a otra y nos espera una siguiente nuestra mente ya tiene una dirección trazada, ahí un apoyo excesivamente "neutral" nos obliga a trazar en cada zancada... no sé si me explico.
En cualquier caso, me considero satisfecho de esta primera prueba y la zapatilla  me ofrece unas expectativas muy interesantes. Creo que vamos a recorrer muchos caminos juntos. 
Seguiremos informando.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Un poquito de mi.

Porqué se que os tengo bastante olvidados de un tiempo a esta parte creo que os mereceis unas lineas y que me asome de cuando en cuando a las ventanas que me dejais abiertas. Algo que llevo aún más sin hacer. Pido disculpas.
Dice un proverbio Samurai: " Aprende a diferenciar el viento de la brisa, y podrás equilibrar la balanza ".
Sé que algunos pensais que la decepción de la Ultra de julio me ha llevado a esta situación. Sé que otros con quienes tengo un contacto fluido sabían de mi intención de desconectar durante un tiempo de "mi mundo". He tenido que aprender a diferenciar el viento de la brisa para ventilar como quería mi espíritu sin dejar que el vendaval me llevara por delante.
Algo de todo hay. Contra corriente es más dificil llegar donde prentendemos.
Es fácil dejarse llevar por los acontecimientos, el desánimo y plasmar en nuestro rostro el infortunio cuando las cosas vienen mal dadas. Como ya he confesado ha sido duro comprobar como después de soñar con salir por la puerta grande se me abrió la trasera. Y tuve que cruzarla.
Eso sí, con relatividad como todo en la vida. Porque una era la puerta en la que yo no pensaba y, otras muchas, las que especialmente se me abrieron en forma de cariño, de amigos. Esas, sin el primer portazo igual no se hubieran mostrado.
Así que, a día de hoy persisto en mi voluntaria relajación, pero perviven en mi los lazos firmes con mi historia pasada, con vosotros y con mis sueños futuros. Mientras en cuerpo aguante, ese será el único y real límite.
De inicio el próximo sábado retomaré la competición en forma de dorsal en la prueba que comenté se celebraba en Robledo de Chavela. Finalmente sobre 28 km. Una vez más para intentar firmar una contrareloj que me permita compaginar ambos mundos, aunque una vez más, acabe en ambos penalizado. Como decía Valmont "yo, no puedo evitarlo".
Saldré con el fondo justo para intentar llegar. Y con la idea de alcanzar lo antes posible la meta e intentar regresar a casa a tiempo para acudir a la natación del chaval.
Dentro de unas semanas, con el nuevo año, tocará rumiar bien los siguiente pasos, objetivos y sueños. Y con el verano recompondré mi proyecto. Me gustaría que hubiera retos en equipo y otros en solitario. Unos me reconfortan, otros los necesito.
He llegado tantas veces. He recorrido tanto. He disfrutado tanto del camino. Soy tan parte de ello... que no puedo evitarlo. Como brisa o como viento necesito formar parte de la naturaleza, del aire.
Sentirme vivo. Sigo vivo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Asics Trail Sensor 4. Primer análisis.

Bueno, pues despejada la incógnita de que modelo de zapatillas me mandarían los chicos de Asics ya os la puedo presentar formalmente y, dejaros mis primeras impresiones centrándome en los puntos que más me han llamado la atención.La suela es original. Tiene una parte delantera muy bien diseñada que promete un buen agarre y tracción tanto en subida como en bajada. Una zona central vaciada donde se aloja el sistema de dirección y torsión en la pisada y, una zona trasera o talón dividida en 4 grandes "tacos" donde se aloja el sistema gel encapsulado.
Me preocupa el comportamiento de la zona intermedia de la zapa, rígida, que en la foto se ve en color blanco-grisaceo en zonas rocosas, cresteríos o canchales. Hay que probarla. También el gel encapsulado en los grandes tacos traseros que pueda desprenderse o dañarse.Otra originalidad es el sistema de lazado, asimétrico como podeis ver en la foto. Es probable que otorgue una mayor sujección al pie. También a testear. El cordón es algo fino. Hay que comprobar su capacidad de deslizamiento. Presenta un bolsillo exterior en la lengüeta con el nombre de la marca que sirve para recoger los cordones y evitar enganchones con las ramas. El textil del empeine es cómodo pero parece frágil. El mismo ramaje y las rocas lo pondrán a prueba.

Lateralmente, el perfil está bien diseñado. La zona intermedia está protegida por una malla que unida al logo-dibujo clásico de la marca parece proteger lo suficiente.
Puntera frontal correcta, quizá se eche de menos alguna protección superior para la zona de los dedos, no solo el gordo. Talón protegido y correcto.
Cómodas en la toma de contacto y con diversos reflectantes en todas las zonas de la zapatilla (anterior, posterior y lateral).
Ahora solo toca tener las definitivas (por un error el número es 1/2 más pequeño de mi habitual) y probarlas en acción.
Os tendré informados.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Proyecto Trnd de Asics.

Aunque no es una novedad, ya que algunas otras marcas han empleado las aportaciones de atletas populares para la evaluación y perfeccionamiento de sus productos, no es menos desdeñable la apuesta de la firma japonesa del Anima Sana In Corpore Sano por un nuevo proyecto en esta linea.
Para ello ha seleccionado un número de 200 corredores para poner a prueba sus modelos de zapatillas de Trail.
He de confesar que he sido uno de los elegidos y doy públicamente las gracias.
Trataré de dar mi opinión sincera y objetiva respecto al modelo que me corresponda probar. Única fórmula que se me ocurre para ser honesto y para realmente ser útil a la marca que me otorga su confianza.
Si se trata de vender más, aparte de poner en circulación un buen puñado de zapatillas por los caminos y carreras de todo el país y que la gente las vea, lo principal será tener un buen producto. Para ello fundamental corregir los defectos que puedan existir y potenciar las mejoras que se puedan añadir. De esa forma a esos 200 pares le sucerán un buen puñado de pares renovados que perpetuaran la presencia y la publicidad en los senderos.
Así que, os tendré informados y, os presentaré con todo lujo de detalles posibles las zapatillas que reciba así como todas mis sensaciones.Foto extraida de la web oficial del proyecto: http://asics-trail-running.trnd.es/

domingo, 14 de noviembre de 2010

Desojando la margarita.

Fue una posibilidad inesperada, hace un par de semanas al abrir un periódico local de la zona apareció ante mi la noticia de la celebración, en una localidad no demasiado lejana, (Robledo de Chavela) de una prueba de fondo por monte:
http://www.la-almenara.com/content/view/2483/214/
Automáticamente mis neuronas, después de tantos años de entrenamientos y carreras se cargaron de ilusión y, aunque de una forma serena comencé a barruntar la posibilidad de tomar parte en ella.
Como siempre el destino no me lo pondría fácil y una vez más aparecería un obstáculo. La competición mensual de natación de mi hijo está programada para ese mismo día.
De nuevo se sumaría a la dificultad del terreno, a la de una posible meteorología adversa, a los km... la etiqueta de egoista y egocéntrico, las caras largas, la ausencia penalizada.
Algo ya manido y tan vivido que arrastra sobredosis de desánimo.
En cualquie caso, la posibilidad del reto de los 50 km me abría la oportunidad reencontrarme conmigo mismo después de la decepción de la Goierri. A pequeña escala, desde luego, pero siempre hay que dar un primer paso y no importa que sea pequeño.
Pero esos 50 km con su logística y horarios me llevarían a ausentarme de la cita de mi pequeño nadador.
Queda la opción de los 28 km, menos logística, menos horas... prueba menor, menor atracción, poco entusiasmo. Paso aún menor, pero es algo.
Y, claro está, queda dejar pasar la posibilidad. Km 0. Seguir con mis rodajes otoñales por las laderas del cerro y por la Dehesa de Villalba esperando cada día las sensaciones que quieran transmitirme las zapatillas.
No me queda otra. Seguiré desojando la margarita a la espera de que mis dedos encuentren el pétalo que me decida.

viernes, 15 de octubre de 2010

Zancadas liftadas.

Inmerso de lleno en el proyecto elegido para esta temporada es momento de plasmar las primeras impresiones.
Dos semanas es poco tiempo y todavía no puedo certificar un satisfactorio periodo de adaptación a la dupla deportiva que escogí para estos meses.
Sí que tengo que confesar que durante los primeros días, por ejemplo, me sentí perdido. Como en tierra de nadie, entre dos mundos sin formar parte plena de alguno de ellos.
Por un lado en alguna de las salidas correriles de aquellos días sentí que ni los proyectos ni los ritmos de rodaje eran los mismos para mis compañeros que para mí. Se hace dificil después de 20 años entregado a tope al atletismo en su modo de entrenamiento o de competición pasar a ver los toros desde la barrera, con el sentido de deporte-salud.
Pero, es que además como comprendereis disto años luz de poder considerarme tenista en el término de alguien que juega tenis. Durante estas primeras clases mis carencias se han acrecentado porque a la ausencia de estilo se une las correcciones marcadas por el profesor lo que hace que ni lo que hacía mal lo haga bien. Soy consciente de que en los inicios es peaje obligatorio cuando uno lleva vicios adquiridos. Modificar la forma implica fallar de más en el inicio con la esperanza de que con el tiempo cuaje el golpe correcto y comience a elevarse el porcentaje de aciertos. Es ley y se asume.
En cualquier caso, ahora mismo me siento más relajado. Me motiva intentar superarme en cada golpe y en el atletismo lo poquito que hago me trae buenas sensaciones. Me recuerda a los inicios donde con poco conseguí mucho. Y ¿por qué no pueda ser que con menos kms recobre frescura física y mental? ¿no se trataba de eso precisamente?.
Además como estímulo me marcaré pequeños retos personales, bajar de un tiempo en un recorrido X, mejorar en una determinada distancia en pista, buscar nuevos recorridos.... lo que sea, sucesivamente y que me haga disfrutar.
En esas estamos. Tranquilo y con paciencia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Nuevo rumbo.

Pues estamos en el inicio de la temporada. Con la llegada de las temperaturas más frescas la gente se anima a entrenar y ya comienza a pensar en los próximos retos: diezmiles, medias y maratones a corto y medio plazo. Para muestra un botón, unos diez corredores ayer en el entrenamiento de los lunes.
Pero para mí esta no es una temporada más.
Antes de tomar parte en la ultra de julio anuncié a mis próximos que me tomaría un año sabático en esto del correr, con lo que ello implica de regeneración o de riesgo.
Así que desde el próximo mes mi idea es la de salir a trotar un par de días a la semana, tres a lo sumo en algún caso, todos tranquilos. Como ejercicio de base para estar en forma.
Paralelamente, aprovecharé para intentar aprender un poco a jugar al tenis, para lo que otro par de días acudiré a clases en el polideportivo. Es el momento, sino, ¿cuando?.
Un domingo al mes me he propuesto quedar con mis compañeros de carreras y acompañarles lo que pueda en su entreno programado. Me servirá para mantener el vínculo y saber de sus progresos.
Para mayo del 2011 retomaré las salidas por el monte. Lo suficiente para acometer el MAM 2011 en junio con las garantías de terminarlo y cumplir con mi cita que hará ya 15 años.
De alguna forma, deporte salud. Aunque ¿quien sabe? igual tengo más achaques que cualquiera de los anteriores años.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Bola del Mundo. Vuelta ciclista a España.

Ayer tuve la ocasión de disfrutar de uno de esos días grandes del ciclismo profesional. Por primera vez la Vuelta Ciclista a España ascendía el alto de Guarramillas, popularmente conocido como La Bola del Mundo.
Así que con tiempo, para preveer atascos y cortes de carretera a las 12:30 quedamos un grupo de amigos para ascender hasta alguna de sus revidaras curvas y jalear el paso de los ciclistas.
Optamos por ascender por la Barranca, Ortiz, Tubería, Collado de los pastores. Aprovechando para realizar un interesante entrenamiento ultrafondista (correr-caminar).
Como llegamos bien de tiempo al Collado optamos por bajar hasta el puerto para ver el primer paso por Navacerrada puerto desde la vertiente segoviana que realizaron los ciclistas. La cantidad de gentío era impresionante, ni más ni menos que el esperado. Más si cabe con la emoción de esperar el útimo ataque del español Ezequiel Mosquera al italiano Vicenzo Nibali, lider y finalmente triunfador de esta edición.
Arriba, la niebla, el aire y los 8º de temperatura hicieron que la espera fuera larga. En cuanto pasaron los 30 primeros ciclistas optamos por regresar por donde habíamos venido.
Al final fueron casi 27 km. Para un día que mereció la pena. Como muestra unas imágenes:
Web de Rtve.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Pies de Barro

Parto de la premisa de que esto no será una crónica al uso. Más bien una argamasa de pensamientos y sentimientos.
Empezaré diciendo que creo que es el título más apropiado para expresar aquí lo que viví en la G2H. Por su grafismo y por su doble lectura. Rindo pleitesía a ese terreno que tantas veces probé y me envolvió, asi como, a la incapacidad de arrancar de mis entrañas la rebeldía suficiente para aceptar la pelea al mismisimo Dios Eolo si hubiera hecho falta.
Con ese puntinto fatalista que tanto me gusta y que desde siempre me acompaña, que no es malo, siempre que no me llegue a arrastrar os hago este pequeño lienzo de pinceladas ya como recuerdos de aquella aventura que fue la Goierrikohaundiak.


Si hubiera tenido que apostar por mi la mañana del 16 de julio no hubiera puesto sobre la mesa más allá de un simbólico euro. Me desperté temprano y las sensaciones no fueron nada buenas. Sudor frio y piernas temblorosas. Bien hubiera preferido que fuera pánico pero llevaba 48 horas con la salud en el alero y me estaba pasando factura.
Después de tanto entusiasmo, convicción, esfuerzo y empeño me encontraba en un inicio nada prometedor. Pero comencé bien, fui paciente y decidí esperar a ver que me deparaba el destino. Tiempo habría de tomar decisiones.
El viaje con mis compis por lo tanto estuvo marcado por la meditación, analizando toda aquella vorágine de acontecimientos que se me habían derramado encima sin previsión y ante los que solo cabía oponer tozudez, prudencia, pero tozudez. Quizá en esta fase gastara parte de la que me hubiera hecho falta al cabo de unas horas.
La llegada a Beasain fue balsámica para mí. El alcanzar los paisajes de Etxegárate, el saludo del Aizgorri... reparador. Allí pude reencontrarme con mi gran amigo Txemi, responsable de la logística en el polideportivo y que resultó un maravilloso anfitrión.
Tuve poco apetito, señal de que el cuerpo todavía no regía correctamente, pero seguí paciente, esperando que cada hora la cosa mejorara, como el brazo gitano que pude saborear.
Y comenzaron a llegar los amigos. Maider, Lurdes, Ramón, Maite.... y cada vez me fui encontrando mejor. ¡¡¡Que cojones, aquello merecía echar el resto como fuera!!!.
Recogida del dorsal, miradas de respeto en los voluntarios y de sincera admiración en los vecinos de Beasain (amigos eso no tiene precio, uno encuentra la recompensa a tanto esfuerzo entrenando).
Pudimos contemplar con sana envidia la salida de los "mayores" de la Ehunmilak a las 18:00 de la tarde, tomamos un café, despachamos los sanwiches y bocatas previstos y esperamos con impaciencia la llegada de nuestra hora.
Y llegó, llegó el momento donde nerviosos y emocionados pasamos el control de salida y nos metimos en la plaza del ayuntamiento, aquellos momentos los recordaré siempre, la exaltación de nuestro ánimo y los latidos de nuestros corazones ansiosos por comenzar, viviendo a tope aquel momento tan deseado.
Y comenzamos a correr, entre una fina lluvia que comenzaba a caer arrancamos los aplausos de cada persona que nos cruzámos, de cada cuadrilla que desparramaba en el comienzo de una noche de juerga, a buen ritmo, cargados de esperanza. Confiados y, sinceramente con buenas sensaciones después de la incertidumbre arrastrada.
Callejeamos, uno, dos, tres km y tuvimos que controlar nuestra euforia y nuestro ritmo para no pasarnos... hasta que de repente asaltamos una especie de parque merendero en una zona de monte y en una primera cuesta nuestras luces comenzaron a fabricar un rosario divino de nerviosos corredores. Esa entrada en el monte tampoco la olvidaré.
Atravesamos algunos caserios y pistas y atravesamos las pequeñas poblaciones en pleno festival de ánimos y aplausos. Todo iba viento en popa hasta que llegó el Txindoki.
Lo tengo claro, he de ascender esta montaña en el futuro de día, porque aquella noche me lo negó todo. Su disfrute, su magia, su cima, sus vistas, todo.
Su aproximación tuvo la forma de una especie de calzada romana, una camino entre piedra y barro donde comenzó a transformarse el paisaje y la realidad de la carrera. Aunque ya antes habíamos atravesado algún lodazal y habíamos bajado alguna pendiente estilo "arrastraculero", aunque habíamos tenido que utilizar los troncos de los árboles como referencia de freno en alguna bajada el Txindoki fue especial, único e inolvidable.
Es un monte que se deja dominar hasta los últimos 500 mts, un camino sepenteante donde se gana altura despacio y con comodidad, aquello parecía muy fácil, pero todo lo que nos puso de alfombra en su tramo principal lo tornó en alambradas en su tramo final.
Os juro que no me cansé del esfuerzo, no racaneé ni un gramo de fuerza en cada resbalón, en ningún momento cejé en mi voluntad de avanzar, pero os garantizo que aquella cima hizo todo lo posible para expulsarnos de ella. Un metro ganado era muchas veces 3 de retroceso por su húmeda y resbaladiza ladera. Y, cuando la hierba y el barro fueron vencidos aparecieron las piedras para rematar. Si subir fue épico, bajar se antojaba aterrador.
En serio, el momento en que el sufrido voluntario pudo dar constancia de nuesta cumbre la cara de la mayoría de los participantes se transformaba en un rictus de temor ante la conciencia de lo que les esperaba. Primero las piedras como agujas, después la deslizante campa. Un desafío fabuloso para todos los nervios, músculos y reflejos de cada uno de nosotros.
En este tramo agradecí especialmente la presencia de Fernando, fue mi referente ya que no podía compaginar la atención a no caerme y a las marcas al mismo tiempo y su guia me fue necesaria, en cuanto se me iba en la distancia solicitaba su ayuda. Mi camarada, mi compañero de trinchera de los Tercios de Flandes.
Sin su presencia en este tramo y el del Gambo yo lo hubiera pasado muy mal. Era consciente de que su experiencia en la montaña sería importante. No me equivoqué, fue vital para nosotros. Porque la zona del Gambo después del Txindoki fue una auténtica cueva de lobos. Frio, viento, niebla.... unas campas abiertas donde costaba encontrar las marcas reflectantes, donde avanzamos muy lentamente, donde las piedras volvian a emboscarnos esporádicamente. Personalmente estoy convencido que tuve un principio de hipotermia. Ya llevaba puesto todo lo que tenía: los manguitos, el chubasquero y los guantes, pero mis brazos se movían a libre voluntad en espasmos comumente denominados "tiritonas". No veía el momento de abandonar aquella inóspita zona, de comenzar a perder altitud y dejar atrás el gélido viento. En ese momento pensé por primera vez en dejar la carrera. Los elementos me lo estaban poniendo demasiado dificil y sinceramente, no estaba preparado un 17 de julio.
Pero me acordé de mi gran amigo Ppong y aquella frase: "hay que aguantar la noche, con la llegada del día, de la luz, todo vuelve a verse distinto". Se la trasladé a mis compañeros como báculo donde apoyarnos todos y surtió efecto. Comenzamos a descender, el cielo comenzó a perder oscuridad y el frio se marchó.
Esta es la parte que más disfruté, sentir el amanecer descendiendo por un cordal, descubrir las formas de los árboles entre la oscuridad, recibir al día y llegar a un maravilloso embalse a modo de lago, cubierto de bruma en las primeras luces el alba... allí resurgimos, nos sentimos fuertes, unidos y agradecidos de encontrarnos en aquel momento y en aquel lugar.
Vino una senda preciosa que transcurria por un cortado, con varios puentes y portalones de madera que había que atravesar y llegamos al reino de los hayedos. Sus majestades las hayas vistieron sus mejores galas para recibirnos, entre una tenue niebla, bosques mágicos, vastos e inolvidables que nos envolvían. Hicimos un alto y nos agrupamos.
Y llegó el momento vital. Hasta ese momento Luis andaba prudente y rezagado con Mikel, pero animado se empareja con Fernando y tiramos para delante. Miro, Mikel no viene. Como tantas otras veces decido esperar. Pero no contaba con que allí se abriría una brecha irreparable. Mikel se queda una y otra vez, su ritmo se vuelve relajado y aunque camino más que corro, a mi ritmo montañero en cuanto me descuido el hueco se abre y tengo que parar. En un par de ocasiones tiro, tiro con la idea de alcanzar a Fernan y Luis y pararles. Pero me tengo que frenar, me veo en terreno de nadie y no me atrevo a dejar a Mikel solo. Así que comienza a agobiarme la idea de estar "fuera de carrera", no en sentido cronometrado. Me refiero a comenzar a ser un lastre para los que van por delante. El terreno no da tregua. Continuas escaramuzas de barro y toboganes de patinaje y llega un segundo momento clave. En uno de esos toboganes donde me voy agarrando a los helechos y a las zarzas para aguantarme resbalo y en la caida me golpeo el brazo en una piedra. Entre el barro veo un hilo de sangre y me duele. Aquello me hace replantearme si merece la pena llegar ante los mios magullado, si ante lo que me espera saldré bien librado. Llamo por móvil y les digo que no pierdan más tiempo y que tiren.
Así con más pena que gloria, repletos de barro y con el zurrón de la moral bastante diezmado nos plantamos en Etxegárate. El final de mi aventura y el comienzo de mi desilusión. Allí nos esperaban nuestros compañeros.
Es dificil explicar todo lo que durante aquellos instantes pasó por mi cabeza. Como siempre no todo ni es blanco ni negro. Así que vivía un bullicio de sentimientos encontrados, antagónicos. A la decisión razonable de abandonar se oponía la deportiva de continuar. Mi cabeza me decía que no pasaba nada, era una decisión cabal y razonable. Pero mi corazón esperaba una mínima palabra, una pequeña señal que le obligara a continuar. Asumí con entereza lo que acababa de ocurrir, pero durante los instantes en que en el grupo se gestó la idea de continuar (o todos o ninguno) mi estómago se revolvió de ilusión.
No culpo a nadie, por supuesto. Personalmente fue una decepción no haber sido capaz de encontrar un pensamiento positivo que me hiciera continuar, algo a lo que aferrarme. Tan mentalizado como supuestamente estaba para tirar de épica, de garra. Yo, que me postulé como cabeza de grupo. Alma mater. Gigante con pies de barro.

Fue lo más duro. Desperdiciar toda aquella preparación, el viaje, el alcanzar el km 50 entero de fuerzas. La fragilidad no vino como temía por la piernas, vino por la cabeza. El pensar que se marchaba una ocasión única y no se sabe si irrepetible.
Se sacan lecciones de todo en la vida. Lo único y mejor que podemos hacer.
Hoy estoy convencido que nos faltó experiencia, se notó realmente que ninguno de aquellos cuatro amigos se habían visto en algo así. El grupo es vital si la carrera se afronta en grupo. Si no hay grupo en algún momento deja de haber carrera.
En cualquier caso, estoy orgulloso de mis tres compañeros. De alguna forma todos llegaron más lejos de lo que se les suponía, mucho más lejos que yo. Fue un honor compartir el fin de semana con ellos.
Un fin de semana, que a pesar de todo, será inolvidable y no solo negativo.

jueves, 12 de agosto de 2010

G2H El desenlace.

72 Horas señalaba en mi anterior entrada para el gran día, para la cita esperada.... sucedieron muchas cosas y durante la prueba otras tantas más y el resultado no fue el que yo había soñado.
Pero hay que hablar de la prueba en sí.
Un buen puñado de personas del Goierri decidieron trabajar para crear una prueba ultratrail en su comarca, tan agraciada por la naturaleza. A buena fé que se lo han tomado en serio.
Decir que la proporción era de 3 voluntarios por cada participante creo que ya es bastante esclarecedora. La afición, el entusiasmo, la sincera admiración que se siente en esta zona por los deportistas es palpable.
Baste comentar el sin fin de personas anónimas que en las horas previas al comienzo de la prueba nos animaron, preguntaron o aconsejaron gratuitamente mientras descansábamos sentados en un banco, paseábamos o tomabamos algún bocado.... Señoras, ancianos, madres con su carro de bebé, ¡suerte korricolaris!.
Todo un pueblo volcado, su calle principal cortada en un bullir de participantes y acompañantes venidos de muy distintos puntos. Primero los mayores con 167 km por delante que partieron a las 18:00 horas y a quienes pudimos jalear. Luego a las 23:00 los de la prueba corta 87 km (que se conviertieron en 91).
¡Y que decir de los voluntarios en los avituallamientos, en los controles de paso en medio de la niebla, personas que estuvieron 24-36-48 horas en pleno monte para guiar nuestros pasos!.
Y en todo esto un continuo y emotivo encuentro con mis amigos Zegameros: Txemi, Maider, Lurdes, Aldapa, Maite, Fernando, Justo, Mamen.... ellos me salvaron un fin de semana que comenzó cuesta arriba, al que logré tomar el pulso pero ante el que finalmente sucumbí....
Todavía hoy, más de un més más tarde me cuesta mantener un relato lineal. Los sentimientos me desbordan y como arritmias (que oportuno, por cierto) altero el tono de mis palabras y la cronología de los hechos. Así que, disculpadme los saltos y giros que esto pueda tomar.
Continuará...

martes, 13 de julio de 2010

3,2,1.....¡¡¡¡Yaaaaaaa!!!!

Bueno, a falta de 72 horas para el comienzo del más ambicioso de mis retos la ilusión y la impaciencia crecen por momentos. Ya comenté que se unen el desafío deportivo con el reencuentro de viejos amigos. Ambas cosas solapadas espero que consigan hacer de este fin de semana algo inolvidable para bien.
¿Nervios?. Decir que no sería mentir. Pero siento una mezcolanza entre ansia y relajación. Por un lado, las ganas de que llegue ya ese momento. Por otro la conciencia de que supondrá un impas en mi vida. El cierre de una etapa. Esto hace que al mismo tiempo lo desee y lo tema.
El ser humano es un ser complejo.
En este tiempo, desde mi última entrada tuve días de entrenamiento bárbaros donde me sentí invencible y otros donde dude de mis posibilidades. Tuve la oportunidad de acompañar durante unos km a alguno de los participantes del Gran Trail Peñalara y me llevé la lección de humildad al verles extenuados, agotados, dormidos despiés de 24 horas de esfuerzo, pero agradecidos, sonrientes y obstinados en llegar en la mayoría de los casos.
Somos 4 amigos los que tomaremos la salida. Un número gafe tras anteriores experiencias. Pero tampoco ninguna selección de futbol había sido campeona perdiendo su primer partido....
Estas últimas semanas el descanso obligado y la falta de tensión me han relajado demasiado en lo físico y me siento más torpe, con molestias y menos confiado. En cualquier caso es el camino adecuado y solo queda esperar el resultado.
No voy a cansaros más con mis reflexiones.Quiero daros las gracias por vuestro apoyo y presencia, público o anónimo. Sé que algunos estareis empujando en la distancia. No dejeis de hacerlo, cada gramo de fuerza, cada palabra de ánimo, cada pensamiento de expectación me será de mucha ayuda. Ninguno me va a sobrar.

jueves, 24 de junio de 2010

La pausa asturiana.

Este fin de semana pasado tuve la oportunidad de pasar el fin de semana en la querida Asturias.
Aunque el protagonismo se lo llevó la comunión de mi sobrina que fuimos a celebrar, encontre el ratín suficiente para darme uno de esos paseos que tanto me gustan, que me relajan, que me conceden paz y suponen una pausa en esta vida tan ajetrada.
Así que tempranito el domingo, antes del regreso, comencé la ascensión al alto del Acebo, entre la niebla y una brisa fresca. De regreso el Sol fue ganando terreno, haciendo que resultara una pausa gratamente agradable.
Os dejo algunas fotos.






lunes, 14 de junio de 2010

La carrera perfecta...(o casi).

La verdad es que estoy muy contento con este XIV MAM. No podían haber salido mejor las cosas vistas hace una semana por ejemplo.
Ayer en la linea de salida por primera vez pudimos estar los 7 Locos del Cerro (Alberto, Fernando, Ppong, Mikel, LuisAngel, Pepe y yo) a pesar de esguinces pasados, sobrecargas y, tristezas presentes.
Para comenzar en lo meteorológico un día perfecto para una prueba como esta, al record de Raúl García Castán me remito, que lo ha mejorado en 20' respecto al pasado año, aparte claro está, de la calidad propia de este campeón. Pero esta prueba con 20º o más, penaliza en minutadas el rendimiento de cada uno de nosotros.
Como digo el día amaneció cubierto y según subíamos a Cercedilla las dudas sobre la posibilidad de que acortaran el recorrido se afianzaban. Aunque parezca contradictorio esta es la peor noticia para un aspirante a superviviente a pesar del supuesto alivio kilométrico, nos priva de disfrutar de tramos de vistas bellísimas y de comprobar la supuesta capacidad de nuestro cuerpo. Por lo tanto el 99,99% de los presentes preferimos enfrenarnos al monstruo en su totalidad.
Poco antes de las 8, alternancia de claros entre las nubes y ya en la linea de salida la confirmación por parte de la organización de que de inicio el recorrido se afronta en su totalidad. Grito de guerra entusiasta al más puro estilo bárbaro.
Rostros afilados me rodean, la concentración ante lo que nos espera, los miedos y las ilusiones en acompasados latidos se suceden en nuestra mente a cada bombeo de sangre.
Y de forma natural comienza la prueba.Como vengo contando este año me decidí a intentar una prueba de las denominadas de Ultradistancia, 88 km en la zona del Goierri Guipuzkoano. Así que mi mente en este MAM no dejaba de enviarme mensajes de prudencia meditada, de frialdad y de capacidad de autocontrol, de pensar en el mañana. Evitar una posible lesión y guardar fuerzas y experiencia para el futuro.
He entrenado bien estas semanas pasadas, he realizado salidas de más kilómetros a las habituales que me han ido curtiendo en los ritmos lentos y me han dado resistencia. eso sí, manteniendo los habituales en cada semana (menos sesiones, más largas). En las últimas subidas por el Cerro sabía que me faltaba explosividad pero me sobraba fondo. Me he notado fuerte. Quería rendir bien, pero no quería vaciarme para mantener el ritmo en los próximos entrenos. Era fundamental no vaciarse.
Así que aprovechando las inclemencias meteorológicas que invitaban a ir bien pertrechado ante posibles imprevistos salí con la mochila en la espalda, con su liquido, alimento, chubasquero, guantes, manguitos... y, decidí utilizar los bastones telescópicos por primera vez en esta prueba, ideales para un ritmo relativamente tranquilo y un terreno resbaladizo. Sería la mejor de las pruebas de cara a la ultra, la propia competición.
Aunque la idea de inicio era la de marchar mayoritariamente agrupados, como siempre aquello se convirtió en un rosario. Inevitablemente en lo que era, en una carrera. Todos con sus motivos. Por quemar adrenalina y liberar tensiones, por juventud, por calidad, por evitar parones, por sacar una renta para el temido pinchazo final... Nos agrupamos en algún avituallamiento primero y ya no volvimos a coincidir hasta el final.
En mi caso me quedé en cola acompañando a mi buen amigo Pepe. Sería hipócrita decir que tan solo me quedé por ayudarle, que también, ya que era para mi una gran satisfación que terminara después de un par de intentos. Realmente su ritmo era mi mejor entrenador, mi mejor aliado. Como decía hace un par de entradas ese "Más deprisa es más despacio" me persigue y estoy totalmente mentalizado en llegar al tercio final de cada salida en las mejores condiciones posibles.
Subimos Peñalara guardando y manteniendo una distancia prudencial con nuestro predecesores, especialmente con Luis y Mikel. Y empecé a dar rienda suelta a mi felicidad animando a cada corredor que me cruzaba ya de vuelta y a los que sobrepasaba en mi búsqueda de la cima de Madrid. Emotivo fue el abrazo que pude pegarme con Luisete (gran corredor de la Granja) que se encuentra saliendo de una lesión y que aprovechó para entrenar por la zona y ver la prueba.
Pasamos el maldito lugar donde Pepe se dejo el tobillo el pasado año con los 5 sentidos puestos, bien cerca para agarrarle del brazo al menor traspiés (afortunadamente sólo pasó una vez) y nos fuimos en búsqueda del tubo de cabezas.
Es curioso pero en la primera mitad de esta subida no me encontraba excesivamente bien, incluso comparado con el año pasado que hicimos un subidón Alberto y yo, creo que peor. Pero en el meridiano de la misma y tal vez por darle un poco más de caña a las piernas al ver a Luis y Mikel por delante todo fue como un reloj. Llegué hasta ellos fácil para ver que tal iban y animarles y de nuevo me dejé atrapar por Pepe. En este tramo Pepe fue donde peor lo pasó, todo gel y trago al bidón le era poco. El cansancio sumado a la prudencia en la subida y el temor a la bajada obligaba a esporádicas paradas. Pero pasó y enfilamos Valdemartín.
Fue ya casi en la cima de este punto donde de nuevo divisé a la pareja que iba por delante y de nuevo me lanzé a su búsqueda. Por un lado me sentía agobiante con Pepe con mis continuos giros de cabeza en su búsqueda y mis paradas en su espera. Por otro mi motor estaba funcionando perfectamente y rugía suplicando alguna licencia.
Le dije a Pepe que me iba en busqueda de nuestros compañeros y que en algún avituallamiento próximo le esperaría.
Así les alcancé, les animé, me metí un poco con ellos y seguí a Navacerrada donde esperaba que hubiera algunos compañeros del club que nos dijeron que igual nos acompañaban hasta meta. Un alegrón al encontrarme con tres de ellos pero ninguno de corto.Subidón al ver a los compañeros del Castillo, llegan Mikel y Luis, avituallan, hablamos y me dicen que prefieren no parar demasiado, que prefieren seguir.
Este fue el peor momento del día cuando a mis ansias por lanzarme pletórico a meta le amarraba la responsabilidad moral adquirida con Pepe que venía por detrás.
Egoistamente habría deseado que cualquiera de los amigos que esperaban, o que Mikel o LuisAngel se hubieran ofrecido a realizar la parte final contigo. Pero tras unos instantes de duda, pensando que lo más dificil ya estaba hecho arranqué, el ansia me pudo (mil disculpas Pepe).
Si no había esperado a mi compañero durante 33 km no iba ya esperar a nadie y me lancé dando rienda suelta a mis piernas que durante toda la bajada no dejaron de dar alcance uno tras otro a varios corredores, sin piedad, compartiendo 1 o 2 km con alguno y apenas una ráfaga de aire con otros, salpicándome del agua fresca en cada vadeo del arroyo Navalmedio. Mostrándome la fuerza acumulada. No puedo decir lo que tardé en hacer esos 7 km porque el fore me lo dejé parado en el avituallamiento, pero tan suelto, fuerte y fácil no he bajado ningún MAM.
Me lo dediqué a mi, por loco, por tozudo, por megasuperviviente como forma de crecerme ante lo que me espera.
Después en meta tras los primeros momentos de alegría al encontrarme con los adelantados y ver como iban llegando Mikel y Luis, la congoja y el anhelo de que apareciera Pepe por fin para completar la alegría (o aplacar mi conciencia supongo). La idea de que sufriera algún percance desde mi marcha me atormentaba. Por suerte hubo pleno, 7 de 7 merecidos y esforzados supervivientes vencieron al Maratón Alpino Madrileño 2010.
Para finalizar, os dejo las principales conclusiones técnicas, anímicas y logísticas de ayer.
- La temperatura fue extraordinaria para una prueba de larga duración.
- Los palos me acompañarán sin duda el día 16. No sólo me ayudan en parte del recorrido sino que me "estorban" lo suficiente para lograr un ritmo adecuado que sin ellos sería más de carrera que de travesía. Me trasladan esa mentalidad de caminante y es la que necesito.
- Los manguitos de ciclista, que usé por primera vez son una maravilla, más calidos que una fina camiseta cuando los alzas y fácil de bajar cuando no hacen falta.
- Avituallarse bien, con calma en cada puesto, fundamental. Los productos que empleé (una barrita de la marca mulebar y unas gominolas de powerbar) ya están preparados para el Goierri.
- Tengo que terminar de encontrar una camiseta que me ajuste el cuello de forma que no me roce el tirante de la mochila en los vaivenes.
- Mi planteamiento táctico perfecto. Las piernas calientes y la mente fria. Hay que llegar con fuerzas al último tercio de la prueba.
- Puede ser que para alcanzar la perfección tan solo le faltara una gran marca. Puede ser el único pero, o el casi. Probablemente el domingo podría haber hecho la mejor de mis marcas en este recorrido del MAM, pero este año no tocaba. La 15 edición ya espera.
Para acabar os dejo la foto que gracias a Alberto por el soporte y a Arturo por el pulso nos hicimos en meta poco antes de recogernos a casa.
La historia continua en la G2handiak.....


viernes, 4 de junio de 2010

De tubos, espaldarazos y morenas...

A escasos 9 días para una nueva participación en el Maratón Alpino Madrileño había que aprovechar el día de fiesta para visitar las cumbres de Guadarrama y comprobar que tal respondía el cuerpo a la altitud.
Este año, tan centrado en la ultradistancia los entrenamientos se han basado en los km y no en la elevación. Quitando la salida a la Peña del Aguila tan solo las cuestas del Cerro y la subida al Malagón como únicas referencias.Sin pisar en Calvario, la Barranca, Piornal, Peñalara, Ventoso..... algo poco habitual otros años de cara al MAM.Así que, de buen ánimo, sin poder juntarnos todos (Fernan, en nada ya estás danzando) mis compañeros aceptaron la propuesta de repetir un entreno que ya hicimos el pasado año. Lo suficientemente duro como para calibrar nuestras fuerzas, lo suficientemente ajustado para no resultar lapidario si la cosa pintaba mal. Navacerrada puerto, Guarramillas, Loma del noruego, Cotos, Tubos de Cabezas, Valdemartín, Guarramillas, Navacerrada puerto.
Tuvimos un debutante con nosotros, al que mejor le vino el tema porque, con respeto desde luego al día 13, ahora sí que se ve con la suficiente confianza como para afrontar lo que se le viene encima y además con la suma de la adrenalina.
Un reenganchado que este año prodiga más las fiestas que las carreras pero que alberga un corazón enoooorme que le lleva a donde se proponga.
Nuestro hombre "tranquilo" que no se aguanta dentro de si mismo.
Y la vieja guardia que somos los "Pepes" aguantando el tirón.
Sufrimos calor excesivo para las fechas en que estamos a pesar de comenzar a una buena hora (7:30 am) y llegamos con los bidones de agua vacios al coche (ojo el día 13). La fuente de los geólogos de bajada nos reconfortó.
El ascenso a los tubos épico, como siempre. Hubo un momento en que dí exactamente 4 pasos en el mismo sitio, lo que me permitió no retroceder en ese punto exacto. Es tal es desgaste del terreno y la pendiente a salvar, que en muchos casos la falta de agarre hace que desciendas en vez de ganar altura. Algo que dilapida fuerzas a espuertas y ánimos a paladas.
Aquí el resumen de la salida:
http://connect.garmin.com/activity/35572489
Personalmente me encontré bien. Derroché fuerzas en las subidas como suele ser constumbre mia y no me desfondé. Buena recuperación. Por contra, me encontré bastante más lento y torpe en los terrenos de bajada.Al final todos contentos y de postre ya metidos en el coche una diosa Venus morena asomó ante nosotros para recordarnos que la vida es bella y que está llena de pinceladas preciosas.

domingo, 30 de mayo de 2010

Luna en Abantos y 6 km de clavo.

Preciosa salida la del viernes noche con una Luna resplandeciente que nos evitó tener que utilizar frontal buena parte del trayecto.
El recorrido sencillo pero muy agradable a la par que exigente, sobre todo por la longitud de la subida, sin demasiado desnivel pero que alcanzó las 2 horas para 18 km.
Elegimos dejar el coche en San Lorenzo del Escorial en la zona del Zaburdón, dado que el entreno sería totalmente de noche rehusamos ir campo través, por prudencia (con un lesionado basta) y por sacarle una buena media que no nos dejara o con pocos km o con demasiadas horas de regreso a casa. Optamos por la practicidad.
Comenzando en el casco urbano tendríamos 2 km de calentamiento hasta llegar al Arboreto Luis Ceballos, donde se iniciaría el ascenso. Por la hora, las 22:00 prácticamente cuando comenzamos, las posibilidades de encontrarnos tráfico de vehículos en la ascensión era practicamente nula, de hecho los únicos austados fueron los 3 o cuatro coches que se cruzaron con nuestras tres almas en pena y, los propietarios de los vehículos estratégicamente apartados a los que pudieran sorprender nuestras voces o luces en un momento dado.
La zona del Malagón hacia Abantos y carretera de Peguerinos una delicia, con una temperatura ideal y la Luna mostrándonos el embalsel del Tobar y todos sus alrededores.Me hubiera gustado llegar hasta una zona de Albergue o Refugio que hay bajo unas peñas en la zona del Pico San Juan creo, pero nos quedamos a un km aproximadamente.
En cualquier caso resultó una salida interesante de 34 km en 3:43' netas y con 2000 mts de desnivel +- acumulado. Además terminé bastante entero y con disponibilidad de haber seguido algún kilómetro más.
Sigo con buena mentalidad, nada confiado, con mucho respeto a la distancia y ante un verdadero desafío para mi. De momento necesito encontrar "esa" motivación interior que recomiendan para este tipo de pruebas y que tiene que sacarnos de los momentos difíciles, esa foto que nos acompañe, ese recuerdo, esa dedicatoria...
He de confesar que para estas alturas contaba con haber superado la barrera de los 40 km en alguno de los 2 entrenamientos especificos programados. No es que me preocupe, pero soy consciente que vamos recortando a la baja siempre. Aunque nuestra curva de "crecimiento" sea adecuada, estamos por debajo del "percentil" programado.
Además para mi sorpresa, me encuentro en la web de la organización de la G2Handiak que han ajustado la distancia de la prueba. De los 82 iniciales ahora pasan a 88 km: Ficha Técnica
Por experiencias anteriores (Trail de Ávila) ya sabía que siempre "caen" algunos km de más sobre lo programado. Así nos encontramos con estos 6 "de clavo" que supondrán fácil 1 hora más sobre el tiempo estimado de inicio.Para finalizar una anécdota. Esta tarde he salido a rodar un ratito, por terreno llano, casi calidad ahora (-5' km) y, así soltar y estirar un rato, cosa que el viernes por la noche no hice. Cuando he regresado mis hijos me han preguntado de donde venía. "De correr he contestado". Y ellos me han respondido: "pero si has tardado muy poco"...
Necesariamente me he tenido que sonreir, había estado fuera 49' y para ellos es como si hubiera ido a tirar la basura. Obviemente con esto de la ultradistancia les estoy acostumbrando a más prolongadas ausencias, ahora 10 km deben parecer una minucia.

jueves, 27 de mayo de 2010

Cuando más deprisa es más despacio.

Cuantas veces no me diría ayer a mi mismo esta frase. En los momentos buenos cuando iba pletórico de fuerza y quería ser prudente y cuando el cansancio hacía mella y el ansia de terminar lo antes posible me tentaba. "Cuanto más deprisa ahora, más lento al final" me decía. Esa es, por lo que he leido la norma básica de una prueba ultra "empezar como un viejo para terminar como un joven".
Fue un entreno repleto de claroscuros.
Tras dos días de descanso necesario e impuesto por el sentido común las sensaciones de inicio fueron buenas, mucha más frescura en las piernas y capacidad de sobra para abordar la subida al Telégrafo (preciosos campos de flores amarillas y hierba en su cima) de forma continuada sin pausa alguna y sujetándome. La compañía de mi amigo Luis me vino fenomenal como ancla para controlar la euforia.
Tras 75' sabía que me quedaría solo con otros 45-60 minutos por delante que siempre son los más duros y ese paso de compañía a soledad se nota. Así que quería reservar.
En el momento de despedirnos me encuentro perfectamente, llevo unos 14 km y mi idea es alargar unos 10 más. Decido coger el camino que llega hasta la glorieta de Collado Mediano por el polvorín y decidir allí el camino de regreso.Comienza a anochecer, son las 9:35, llevo 18 km y el cerro se cubre de sombras. Como me encuentro perfectamente me planteo seguir hasta Collado Mediano y regresar a casa por la cañada más directa que encuentre. Calculo que me iré a las 2 horas 20' aproximadamente.
Las subidas van demostrando el cansancio pero en el terreno llano me mantengo perfectamente, así a buen ritmo, controlado, sigo pensando en ese "cuanto más deprisa (ahora), más despacio (luego)". Como no quiero equivocarme y desviarme hacia Guadarrama que sería demasiado estoy pendiente de coger las variantes a izquierdas en los caminos para salir lo más cerca posible del pueblo.
Pero, me equivoco y sin darme cuenta acabo en una camino sin salida que finaliza en unas fincas abandonadas. Esto mismo nos pasó hará un año y recuerdo que saltamos una de ellas y conseguimos salir. Pero la memoria falla, ya no hay apenas luz y decido probar por la finca de mi izquierda pensando en salir al camino correcto que suponía paralelo.
Me sumerjo en un mar de vegetación rabiosa, prieta, grupos de flores moradas, amarillas, blancas, tallos finos y gruesos que a la altura casi de la cintura me impiden avanzar. No distingo donde piso, escucho sonidos de pequeños animales e insectos a mi alrededor. Durante esos instantes me angustio, se me hace eterno llegar al otro extremo de la finca a pasos en los que voy elevando la pierna en cada zancada para abrirme camino en la vegetación, me asalta el temor de que aparezca algún perro guardián de la finca o alrededores... llego al límite de la misma y me encuentro una alambrada de espino que ya sin apenas luz no me atrevo a saltar, no me queda otra opción que volver a atrevesar de regreso el mismo mar vegetal al punto de origen. Nuevamente interminable, cada vez más costoso, cada vez más de noche.... Salgo al camino y doy marcha atrás. Las piernas arañadas por los tallos, el alambre y la piedra de la valla.
De nuevo echo a trotar, despacio voy cogiendo ritmo, llego al cruce original y sigo. Miro al frente y me doy cuenta que me he desorientado, en esa dirección aunque yo piense otra cosa voy de nuevo en dirección a Collado Mediano, el Cerro del Castillo que lo preside y que tengo frente a mi no me puede engañar así que vuelvo sobre mis pasos de nuevo al cruce. No me queda más opción que girar a derechas en sentido opuesto a mi idea original. Me preocupa terminar en Guadarrama, pero quiero ya salir de allí. Enciendo el frontal, ya me hace falta, llamo a casa para que no esten demasiado preocupados. De nuevo llego a un camino que gira a izquierdas. Tengo que arriesgasme. Los pasos son más torpes por las paradas, el cansancio y la oscuridad. Poco a poco voy recibiendo señales del camino que me son familiares y por lo menos soy consciente de que por allí ya he pasado otras veces. Finalmente se me hace totalmente reconocible y alcanzo las primeras edificaciones que me confirman que era el camino adecuado, el que desde el comienzo debía haber encontrado.
Salgo a la carretera y ya busco la linea más recta hasta casa. Pensando en llegar lo antes posible, tranquilizar a los mios y descansar.
Comienzo a necesitar caminar en algunos tramos, lo que me desanima cuando pienso en los 82 km de julio, pero afortunadamente veo que esos 100, 200 mts caminando si vuelvo a trotar no son demasiada rémora en el reloj apenas poco más de 6' km y merece la pena.
Alcanzo las farolas que alumbran la entrada de mi urbanización, llego al portal y cansado subo las escaleras hasta mi hogar. Son las 23:03 de la noche. Me fui a las 19:50. 31 km para 2h45' netos.Ahora parece que todo el esfuerzo me vence de golpe, no encuentro el ánimo para estirar, me dirigo a la ducha y comienzo a sentir flojera. El agua fresca me alivia un poco pero me encuentro un poco mareado, no he comido nada desde mediodía y puede ser la causa, también tengo bastante sed, el medio litro de isotónico se quedó corto en los últimos 20'.
Me cuesta un poco respirar y estoy pelín alto de pulsaciones. Como siempre en estas situaciones el estómago se me cierra y apenas admite una manzana con desgana y agua. Esto me preocupa mucho para la carrera.
Para colmo me descubro, mientras doy cuenta de la manzana un punto negro en la pierna que pienso que es cualquier cosa y que después una vez en el suelo veo que se mueve. Una garrapata probablemente del tiempo que estuve entre la vegetación. Me repaso todas las piernas para asegurarme que no tengo ninguna más, el vello se me eriza ante la idea.
Me digo: "como piensas aguantar 15 horas de esfuerzo si tu cuerpo cede siempre". "Que harás cuando este estómago se cierre, cuando te cueste respirar, cuando las pulsaciones se disparen... cuando solo queda parar, no vas a ser capaz".
Me meto en la cama, para mi sorpresa durante 5 minutos me sacuden escalofrios, tengo frio y me apetece abrigarme, no encuentro la explicación. Supongo que la fatiga, el calor acumulado en el cuerpo en contraste con la temperatura de la cama, los arañazos de las piernas...
Mi ánimo se viene un poco abajo. Esta aventura ultra puede que me quede grande y desconfio de mis posibilidades. Las conclusiones no fueron positivas. Pero sé que tengo tiempo, que en mi está intentarlo, y que cuanto más deprisa más despacio.
Mañana será otro día. Otro entrenamiento. Una nueva aventura.

domingo, 23 de mayo de 2010

El entrenamiento más duro.

Ayer tuve un día agotador. 12 Horas fuera de casa de las gradas de una piscina (M86) a otras en Rivas Vaciamadrid por la tarde. 6-7 horas de calor y humedad pegajosos que ahora con la subida de las temperaturas hace que las piscinas cubiertas sean una sauna.
El entrenamiento del viernes fue exigente 2 horas y media con el primer ascenso a los 2000 mts. y una subida continuada de 60 minutos (+800 mts.). Además el calor, este maldito calor que lima capacidades y limita esfuerzos.
Así que hoy entrenar resultaba un fabuloso desafío anímico.
Son las 7:30 hora de levantarse, me quedaría en la cama tan agusto. "Si pudiera salir por la tarde... pero hoy toca disfrutar de las fiestas con la familia. Además he quedado con el grupo. Eso me ayudará".
Las 7:55 de la mañana bajo las escaleras de casa, afortunademente aún queda algo de frescor de la madrugada pero el Sol comienza a ganar terreno. Comienzo caminando mientras el fore carga su posición, me tienta la idea de llegar andando al punto de encuentro, finalmente me animo a trotar, despacito, tranquilo.
Llego a las 8:08 al aparcamiento frente al tanatorio, en breve llegarán mis compañeros. Aunque no hayamos concretado nada. Es la hora, oteo el horizonte de la dehesa por sus dos variantes, cada uno de mis compañeros debería aparecer por uno de ellos. "Mira que si justamente hoy no se presenta nadie...".
Son las 8:15, no hay compañero hoy. Casi me vuelvo a casa por donde he venido, duchita y desayuno tranquilo. Pero ya que he madrugado y tengo un par de horas por delante ¿porqué no aprovechar para dar un agradable paseo al menos?.
Me pongo en marcha, hacia el cerro, trotando pero dispuesto a caminar en cuanto me lo pida el cuerpo. Al menos sacaré 12 km si sólo ando y será mejor que nada. Llegan las primeras piedras y las paso al trote, mejor de lo que pensaba. Sin darme cuenta llego al cortafuegos. Miro hacia el. Hoy no me llama, el miércoles ya tuve ración, mejor sigo hacia el depósito.
Comienzo el primer tramo de ascenso puro, en algún trecho camino y se me va algo de tiempo pero para lo que estoy 6'30'' el km no me parece mala cosa. Llego al depósito, trago de agua y decido seguir hacia arriba. Subir al Cerro, así puedo medir exactamente el tramo que no pude este miércoles al quedarme sin fore (la mente nos da las motivaciones más insospechadas). Desecho la idea de subir por la pista que implica correr más, prefiero el tramo más duro de cortafuegos (los tubitos como yo los llamo), me dará la escusa para caminar, me apetece más hoy.
Lo supero bien, se nota la ascensión del viernes y cuando el terreno llanea arranco a trotar, llego al vértice geodésico 53', 8,7 km.
Toca el regreso. Comienzo la bajada, relajado, disfrutando de unas maravillosas campas verdes y amarillas, como nunca había visto en esta zona. Se nota las lluvias de este año.
Me encuentro ágil, mis piernas responden bien ante las irregularidades del terreno, surcos y piedras. Me supone un estímulo para plantearme si alargar el circuito pero prefiero ser cauto, pienso en el inicio y en lo que me espera de día.
Alcanzo esos últimos 3,5 km, los de regreso, los pestosos y habituales. Los que más se agarran por ser además los últimos. No voy sobrado. Pero llego a casa. A la merecida ducha. 38' desde el vértice, 8,5 km.
Todos hemos tenidos días como este.
Os he dejado unas fotitos del ascenso a Peñaaguila de mi amigo Mikel y mio.

domingo, 9 de mayo de 2010

Primer ensayo ultra.

Hoy ha sido el primer ensayo puro de cara a la carrera ultra de julio.
Por la mentalidad en el ritmo, por realizar el entreno por primera vez con la mochila prevista, por duración del mismo 2h48'...
Primero me voy a quedar con lo positivo. La mochila no me ha supuesto ningún problema para esta duración, evidentemente queda realizar algún ensayo en el que doblemos el tiempo de uso.
Luego vienen los aspectos a mejorar, estos son los que más me interesan desde luego.
El ritmo. Paradojicamente el ritmo lento no es tan fácil que llevar. Imagino que requiere tener unas mayores reservas de grasas de las que tirar. Me costó menos hacer 29 km hace un mes en 2h24', es decir 24' más rápido. A pesar de hoy hubiera más cuestas.
Alimentación. Debo acostumbrarme a comer bien y con frecuencia, cuando mi estómago empieza a rugir de hambre puede ser ya tarde. Es como lo de la sed y la deshidratación. Hoy desayuné y tomé una barrita a la hora, además de isostar frecuentemente. Para la próxima vez probaré con algo más consistente, a base de membrillo, plátano, pan de molde.... algo que me deje más "lleno".
Isotónicos. Hay que seguir probando cosas que muscularmente ayuden y no te dejen el estómago tocado. El Isostar ha ido bien. En la próxima probaré otra cosa.
En cualquier caso queda tiempo y ocasiones para ir probando cosas y sacando conclusiones.


domingo, 2 de mayo de 2010

Mapoma 2010. Conclusiones y vuelta al monte.

Pasada una semana ya desde mi reencuentro con el mapoma han sido varias las conclusiones sacadas. Ninguna transcendente hasta un grado superlativo por que ya estamos pensando en los próximos retos y aquello no era si no un paso previo en el camino, no el objetivo en si mismo.
En cualquier caso puedo decir que:
- Es probable que minusvalorara el maratón en sí. La marca prevista no es un paseo apacible y hay que afrontarla con planificación e intensidad.
- Un objetivo en maratón requiere una mentalización exclusiva para la propia prueba, es dificil salir a "encontrarse" un crono como si tal cosa. Hay que ir concentrado y fuerte de cabeza.
- Hubiera sido conveniente usar gorra aunque me agobiara en la primera hora, después mojada en cada avituallamiento me hubiera ayudado a combatir el calor.
- Saltarme el gel de 35 si lo tenía previsto también pudo haber sido un lujo que no debía haberme permitido.
Como veis varias pequeñas cosas que a pesar de la experiencia, siempre se pueden hacer mejor.
En cualquier caso estoy convencido de que el calor para mi fue determintante como en otras ocasiones en que he tenido que luchar contra el.
Ahora, la parte positiva.
Tras un breve paseo el lunes de 4 km el viernes recobré mis entrenamientos.
Prudente al principio escuchando al cuerpo, sus sensaciones y quejidos para poco a poco, ir soltándome con ganas. Primer encuentro con las cuestas. Mi querido cortafuegos clásico hasta una vieja cantera apenas 7' de intenso esfuerzo. No puedo quejarme de esta primera subida, ritmo vivo y constante exprimiendo la frescura de los días de descanso, con mi amigo Fernando acechante. Disfruté como en los viejos tiempos. Me sentí ágil y poderoso en un terreno tan desfavorable.
Esta mañana con mis buenos amigos segunda salida, ya con subida continuada hasta la cima del Cerro del Telégrafo. Más controlado en el ritmo por que, recién levantado, las piernas están mucho más atenazadas, pero satisfecho.
Mucho mejor de lo esperado, probablemente por que las fuerzas que el calor no me dejara consumir el pasado domingo hayan quedado en la reserva. O como por ahí dicen, fruto de la sobrecompensación de un maratón.
En cualquier caso, el mapoma ha sido el trampolín hacia buenas temporadas de monte hace unos años y con el regreso de uno espero que se produzca parte del regreso del otro.
Poco me gusta más que disfrutar de los charcos, ramas, piedras y las vistas desde cualquier collado al que mis piernas me lleven.
Os dejo unas fotos del mapoma de la web de los fotografos oficiales.


lunes, 26 de abril de 2010

Mapoma 2010. Ampollas, Caló y 2,5 Kg de merme... primeras reflexiones.

Pasaron ya + de 24 horas de mi reencuentro con el maratón de asfalto. No uno cualquiera, Madrid con su perfil y de nuevo con su calor.
Por que, de un día para otro pasamos de la primavera al verano.
De los apacibles días pasados con tormentas donde apetecía correr en manga corta, pero donde no podías descuidarte parado, a los 25º y un Sol de justicia.
Ganó el ambiente por que mucha gente con semejante tiempo se lanzó a la calle a vitorear a los valientes.
Ya sabía yo que con caló los tiempos previstos no sirven y que hay que sumar minutos a lo planeado. Era previsible y estaba mentalizado. Pero es dificil encajar el sabor de la decepción cuando las cosas no salen como te gustaría.
Lo primero que me llevo de ayer es la revalorización de mis mejores momentos, de mis mejores años, de mis mejores carreras. Días como el de ayer le otorgan con la perspectiva un mayor mérito.
Cuando en mi último Mapoma vencí la barrera de las 3 horas por fin triunfal después de 12,13 o 14 intentos anteriores escogí aquel momento como el de la retirada mapomera. Salir por la puerta grande.
Este regreso era como un nuevo comienzo, por eso lo asocié desde un principio a mi primera experiencia, incluso a mi primera marca de 3h19' en aquella XIII edición del Mapoma.
Existía pues ese riesgo de fracaso, de regresar por la puerta de atrás. Hoy no lo contemplo como tal. Son como capítulos separados de una misma novela, con un nexo que los enlaza (yo mismo) pero con su nudo y desenlace propio.
Claro que me hubiera encantado llegar en el tiempo previsto y haber sufrido simplemente la ralentización lógica del ritmo en los últimos km, pero maratón y calor son el doble de enemigos a quien hacer frente para un solo corazón. Que hay que cuidar y quiero que me lleve muy lejos, aunque sea más despacio, aunque sea andando....
Hubo un momento tal que dejé de ser corredor y simplemente fui SUPERVIVIENTE, como en mi querido MAM, se trataba de llegar y en las condiciones mínimas saludables.
Recordé también durante la última hora de la carrera aquel Maraton del Millenium en el que tan mal lo pasamos tantos por el maldito calor también. La única ocasión en que tuve que pedir a las asistencias en meta que me atendieran durante algunos minutos y no quería repetir experiencia.
Si hablamos de dureza, la fuerza que me faltó para vencer al calor me sobró para no doblegarme al dolor de las ampollas. Por que desde el km 8 ya las noté en los dedos meñiques de cada pie. Como principiante, erré en la elección de calcetines y zapatillas, el calor no ayudó. Una vez más el maratón demuestra que su preparación es un hábito y la continuidad en los años y experiencia ayuda.
El único momento ayer en el que pensé que no terminaría la carrera fue precisamente nada más pasar la puerta del Sol cuando la ampolla del pie derecho debió estallar. Durante 200 mts el dolor en cada zancada, dificil de aguantar, me hizo temer lo peor. De aquella guisa no podía hacer los km que me quedaban. Y así aguantando 100 metros y otros 500, y después un km más fue mi mente distrayendose con otras cosas y preocupaciones y dándome un respiro. Sobreviví.
Para finalizar una curiosidad que nunca había llevado a cabo.
Me pesé al levantarme (62 kg) y antes de ducharme de regreso de la carrera (59,4 kg). Entre líquido y reservas 2.6 kg quedaron por el asfalto de las calles de Madrid.

miércoles, 21 de abril de 2010

Fumata Blanca. Mapoma 2010.

Pues después de darle tantas vueltas a la participación o no en un maratón de asfalto desde creo que el 2002 (lo siento la Base de Datos comienza a fallar...) estos días de atrás me encuentro con que mi participación quedaba en el aire.
Este próximo domingo por la mañana mi hijo pequeño tiene un pequeño acto "social" y hace un par de semanas a mi hija mayor le programaron unas pruebas de natación para este mismo fin de semana.
Hasta esta tarde se barajaba la posibilidad de que hijo, hija y padre tuvieran la mañana del 25 una cita importante y simultanea y, la logística de su buena madre, no da para los tres.
Dado que el padre ya se las "apaña" por su cuenta, quedaba esperar la confirmación de fecha y hora de la FMN para las pruebas en la piscina.... Hubo suerte serán el sábado por la tarde.
Todos podremos ver a la campeona. El peque podrá cumplir su ilusión el domingo y, el papá tomar la salida en este Mapoma 2010.
Una prueba que empezó siendo una forma de coger km de cara a la G2H de Julio pero que, conforme pasaban las semanas fue trayendo recuerdos y sensaciones pasadas.
Soy consciente de que no tengo ni la preparación ni el ritmo de antaño. No he realizado entrenamientos de calidad alguno desde enero-febrero, cuando acompañaba a mis amigos en su preparación a Sevilla. Pero es como una cita con un viejo rival, con el que has mordido el polvo y al que has vencido. A quien respetas profundamente porque forma parte de tí, de tu vida, de tu historia.
De nuevo en la linea de salida, con 42195 mts por delante. Cabeza fria, desgaste controlado y las fuerzas justas para alcanzar la meta en la mejores condiciones posibles.
El domingo el desenlace.
Queda alimentarse bien y descansar.
Mientras tanto aqui, otros variados recuerdos de los 80.

lunes, 19 de abril de 2010

Heaven.

Pues como estoy un poco sentimental estos días y enlazando con la entrada anterior de la primavera y la deliciosa lluvia que nos empapa de vida estos días os dejo este bonito tema con video muy al caso.
Espero que os guste y que el cielo no se desplome sobre nuestras cabezas.

sábado, 17 de abril de 2010

Delicia Primaveral.

No me negueis que es una delicia este tiempo, a ratos lluvioso a ratos de soleado, cubierto la mayoría del tiempo, con los rayos de Sol filtrandose por los resquicios que deja el agua condensada en el cielo.
Poco me gusta más que calzarme las zapatillas y salir a correr o montar en bici un día de estos en que después de un chubasco abre el cielo y encuentras la ventana de tiempo suficiente para dsifrutar, poco importa ya metido en faena que de nuevo el agua nos empape más tarde, casi la disfrutamos...
Todo con esa temperatura de 15º ni fria ni calurosa que se convierte en envolvente por el efecto de la humedad.Como digo, para mí una delicia....

domingo, 11 de abril de 2010

Grata sorpresa.

Esta mañana he hecho un clásico de mis entranamientos pre-maratón. El circuito que por Valmayor llega a Colmenarejo y vuelta por la puerta verde.
Esta salida la suelo hacer 3 semanas antes y es una buena piedra de toque para saber como me encuentro de fondo. En esta ocasión por las ciscunstancias han sido 2 las semanas previas.
Normalmente lo hacía desde casa tirando a los Negrales y salían 24 km.
Esta vez habíamos quedado en las pistas de Villalba. Al final entre ida y vuelta han salido 29,5 km.
Las sensaciones han sido gratamente satisfactorias.
Tiempo empleado 2h24'.
Paso por el km 21 en 1h44'.
Lo mejor de todo ha sido terminar bastante fresco. En ese puntito que si aceleras te vas de pulsaciones pero si levantas el pie esos 5-10'' el ritmo por km aguantas perfectamente. De hecho un pensamiento clásico "ya podía ser hoy el maratón, otros 12 km y finiquitado".
Además ha hecho calor que es otro de los clásicos en el Mapoma. Las 3 fuentes de este circuito han sido mano de santo.
Ha sido un buen golpe de moral de cara a la cita del 25. Algo ilusionante y que sinceramente, no esperaba.
Si estas dos semanas no sucede nada negativo será bonito disfrutar de nuevo del reencuentro con el maratón de asfalto. Eso sí, con el planteamiento claro de afrontarlo como preparación a la cita de Julio. Los 82 de la G2H.

lunes, 29 de marzo de 2010

El palo y la zanahoria.

Sirva como ejemplo de como poco a poco engañamos a nuestro cuerpo.
Cuando los problemas físicos, cuando los achaques son una rutina, cada nueva zancada es un regalo.
Y así se repite con el nacimiento de cada temporada.
Un nuevo reto que nos llama, desconocido o familiar y las dudas de si llegaremos.
El sacrificio del poder ante la razón de detenerse. Alternando el corazón de continuar con la lógica de aplicar las pausas. Calibrando al detalle esfuerzo y sufrimiento. Lo justo para alcanzar la meta, lo imprescindible para no rompernos, calculando para prolongar nuestra vida deportiva.
Y de nuevo cruzar los dedos y desear vivir ese momento de satisfación personal. De no rendirse. No pedir más. Para mirar el futuro como paréntesis o como despedida si la cosa definitivamente se tuerce.
Y se llega y se celebra como el naufrago que divisa una vela. Como un deseo ya desahuciado. Un imposible.
Pero cada vez más limitado.
El esfuerzo cada vez cobra mayor desgaste. No será posible llegar siempre.
Pero pasa un año, comienza otro y, de un rodaje a unos cambios de ritmo llegan proyectos, ilusiones y de nuevo "por qué no intentarlo, sólo uno más".

martes, 23 de marzo de 2010

Hidalgo eterno.

La bruma abrazaba pasionalmente las aguas del rio Escalda, tres días ya donde apenas podían ver más allá de un par de metros. Pero no necesitaba verlos para saber que aquellos franceses estaban allí. A ratos mudos, a ratos confiados en relajada conversación.
Las órdenes habían sido claras por parte de Don Juán, tomar Valenciennes como fuera. A pesar del hambre, a pesar del frio, del desánimo y del mal fario que llevaba rondándoles de un tiempo a esta parte. Todo por un ducado de paga al mes que desde hace 18 nunca llegaba.
Grijalvo es castellano recio, de estatura media, enjuto y fibroso. De mostacho que clarea fruto del paso de los años y pelo escaso. Pero no hay mejor compañero de armas que este veterano soldado, curtido en mil batallas, vivaz de mirada y rápido de reflejos. Mejor de tu lado que de frente decían sus compañeros de Tercio. El compañero que todos querrían tener guardando la espalda o abriendo camino. Recio de espíritu y humilde de carácter. Un auténtico compañero.
El chambergo rasgado de arrastrarse entre la maleza contenía los restos del último rancho que le quedaba, apenas unas hebras de bacalao curado y reseco y unas cortezas de pan. Las proteinas no las cataba desde aquel lagarto que asaron hará una semana. Pese a todo ni una queja. Allí Don Juan de Austria estaba con ellos, sufriendo las descargas artilleras francesas y, como hidalgo español , todavía el honor era más fuerte que el hambre.
Llegaba el momento, la noche negra ante una Luna desertada. Una encamisada más en busca de la muerte o la gloria. Buscando la sorpresa y el caos en el enemigo. Cada soldado ajustanto su peto, su celada y su espaldar, su banderola o su gola de malla. La camisa, que ya no recuerda cuando fue blanca, por encima del peto para ser reconocido, que no sería de recibo ser degollado por buen extremeño por confusión después de batir al francés.
La daga sujeta a la espalda presta para sesgar cualquier intento de alarma de garganta enemiga y la espada corta en la mano.
Entre él y su objetivo apenas 25 metros lineales y 6 en desnivel. De ese arranque felino dependería su suerte y la de sus compañeros próximos. Afortunadamente siempre el monte fue su aliado y granito, jara, piornos o lajas sus cómplices.
A la señal sus músculos se tensaron y de un brinco saltó abandonando la ribera donde había pasado las últimas 36 horas para en una vertiginosa carrera siguiendo el trazado previsto en su mente durante todo aquel tiempo hasta alcanzar el objetivo donde con destreza cumplió su misión.
Al día siguiente El Mariscal Ferté, 77 oficiales y 1200 soldados fueron hechos prisioneros.
Hubo vino y una libra de carne para cada uno de aquellos famélicos soldados.
Grijalvo, pudo conciliar por fin un breve pero plácido sueño después de tanto tiempo. Un pequeño descanso previo a una nueva batalla.
Pero esa sería ya otra historia

domingo, 21 de marzo de 2010

La llamada de la selva.

Describe Edgar Rice Burroughs en su novela Greystoke una situación infinitamente humana, ancestral y primitiva.
En un tramo de la novela describe como este joven noble nacido y criado en la Selva se haya en plena adaptación a un nuevo mundo urbano, social y clasista. Dominando poco a poco el obligado protocolo o el uso de los cubiertos cuando unos meses antes desgarraba con su cuchillo las presas.
Cuando comienza a ser admitido y atrapado por la sociedad sucede que inevitablemente el rumor de las hojas del bosque, que el bramido de los gamos o el canto del búho destape su necesidad de escapar y fundirse en la noche, en la espesura y en la naturaleza. Algo que forma parte de su ser. Algo que le arrastra irremediablemente a dejar aquel mundo y regresar a la selva.
Sirva el ejemplo para describir algo que me perturba mi interior cíclicamente.
Esa llamada del espíritu nómada, la del cazador, la del trasnhumante que no te permite echar raices en ningún sitio porque necesitas seguir tu camino.
La mochila ligera, los enseres justos, lo imprescindible e imperecedero. Un montón de recuerdos que nos acompañarán siempre pero que no deben ser ancla.
Por que se hace camino al andar.