martes, 30 de diciembre de 2008

Alcoyano por moral.

No hace falta nacer en Alcoy para buscar un impulso positivo siempre, ante la adversidad o el infortunio. Porque ni siquiera estos tienen la inquebrantable voluntad de perdurarse en el tiempo. Dependerá pués de nosotros. De nuestra moral.
Es cierto que la parte final de este año no está siendo la mejor posible para mí. Como corredor es el periodo de mi vida deportiva en el que más limitado me he visto por una lesión. Nunca he visto mermado mi físico en tal forma.
Pero el año no comenzó tan negativamente. Soportando esas molestias y dolores que me han llevado donde hoy estoy, fui capaz de realizar unos entrenos que me llevaron a conseguir modestos objetivos en la Tragamillas. La forma adecuada para disfrutar de mi papel de escoba en Zegama y de mi querido MAM. Como broche y ya renqueante, un combativo papel en Guadarrama con mis queridos amigos del Club Atletismo Castillo.
Para el 2009, moral. La suficiente para encontrar siempre la fuerza para levantarse y seguir. La de confiar en un golpe de viento favorable que nos impulse. Ya no importa el ritmo, ni la distancia. Sólo caminar para vivir.
Por cierto, el dicho de "tiene más moral que el Alcoyano" viene del espíritu de este equipo de futbol que hace años y con un resultado ampliamente adverso (13-0, 5-0... ya se sabe que con el tiempo estas cosas varían) e irremontable, protestaron al arbitro que pitara el final del partido porque aspiraban a intentar al menos empatar.

2 comentarios:

fernan130 dijo...

Esa es tu esencia: el ser incombustible; así lograste bajar de tres horas en un maratón y así conseguirás que el Tíotalón, por muy ufano que parezca a veces, saboree la derrota del que nunca ceja. ¡Siempre con ánimos!

Miguel Ángel dijo...

En un congreso hace unos años coincidí con un chaval de Alcoy, según me dijo era nieto de uno de aquellos aguerridos futbolistas, que, aun perdiendo 5-1 contra el atlético de Madrid fuera de casa, casi se comen al árbitro por pitar ese final de partido.
Es este espiritu el que nos da fuerzas para lograr esos objetivos que parecen lejanos e imposibles, yo también lo quiero para mí.