lunes, 8 de diciembre de 2008

Que el silencio se rompa.


Yo quisiera arroparte en esas horas largas que te atenazan.
Ser capaz de abrirte en cada momento la ventana que te ofrezca el paisaje que tu corazón precise para latir alborotado o en calma.
Encontrar las palabras oportunas de consuelo, esperanza y ánimo,
lograr que tu mente se embarque en nuevos sueños.
Quiero pronto escuchar tu voz, consejos, miedos y batallas.
Aunque la sonrisa ya siempre te salga sesgada,
pese que inevitablemente tengas cercenada el alma.
Esa nueva vida, que entre tus brazos encuentras
que entre su mano menuda tu dedo atrapa
merece la suerte de escuchar en un futuro mi amigo
de tus labios vuestra historia.
Justo, queremos volver a escucharte pronto.

1 comentario:

llama_82 dijo...

Pese a lo poco que he coincidido con él, lo suscribo todo de principio a fin.

Un fuerte abrazo y a vencer en la dura carrera de la vida.