lunes, 27 de febrero de 2017

City Of Stars.

En el día después de los Oscars de Hollywood aprovecharé el éxito de este film para dejarme arrastrar por la melancolía que desprende.
Porque no hay nada más emocionante que los sueños que nos mueven, nada más duro que la cruda realidad, nada más intenso que la vida, ni nada más imborrable que el amor.
Tener la capacidad de luchar por todo aquello que anhelamos, pero sobre todo por todo aquello que nos hace felices, aunque no necesariamente tenga que ser alegre. La generosidad.... tantas y tantas veces se hace incompatible con otros sentimientos hermosos. 
Estoy convencido de que nuestra felicidad es compartida por todos aquellos que amamos y por muchos de quienes nos rodean pero, esencialmente depende de nosotros mismos. De como seamos capaces de sentirla en cada momento de nuestra vida.... en sus múltiples formas, no siempre evidentes, no siempre de nuestro agrado. La renuncia, el sacrificio.... la felicidad se compagina o se hace contraria a nuestro deseo a lo largo de nuestra vida. Porque se puede ser feliz desde la conquista y desde la entrega, aunque sea en formas distintas. 
No dejemos de mirar hacia la estrellas y sintámonos felices de lo que deseamos, de lo que tengamos, de lo que hayamos logrado aunque, lo hayamos perdido y de seguir soñando. 
Como en esta película la vida da para sentirse sólo, perdido, hundido, invencible, único, feliz, amado y desdichado, soñador y desahuciado, vulgar e irresistible.... seamos capaces de bailar,  de cantar, seamos capaces de  vivir, simplemente.


1 comentario:

fernan130 dijo...

En efecto Prisi, la vida se compone de lo bueno y de lo malo pero solo los sueños son su verdadero alimento. Sin ellos el futuro se acorta. Buena entrada.
Muchos ánimos y mucha fuerza